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Economía

La economía alemana no le teme a Tsipras

Alexis Tsipras está llevando a la práctica su promesa electoral de dar marcha atrás a algunas reformas en Grecia. Pero el empresariado alemán no se inmuta.

Defraudados se vieron quienes esperaban que, una vez electo como jefe de gobierno, Alexis Tsipras depusiera la aguda retórica de la campaña electoral. Ya en la primera sesión de su gabinete, anunció el término de proyectos de privatización que habían sido acordados con los acreedores internacionales como parte de las reformas exigidas a cambio de créditos. Una clara violación de contrato. Pero el empresariado alemán no le teme a Tsipras, afirma Alexander Schumann, economista en jefe de la Confederación de Cámaras de Industria y Comercio de Alemania (DIHK). “El peso de Grecia, como plaza de producción o destino para las inversiones o las exportaciones alemanas, no es tan grande”, apunta.

Bajo impacto

También Nicolaus Heinen, analista del Deutsche Bank, estima que el cambio de gobierno en Grecia no tendrá gran impacto en la economía alemana: “Es cierto que las perspectivas de crecimiento económico se reducirán en Grecia si el gobierno de Tsipras mantiene su actitud de confrontación con sus socios de la Unión Europea, pero Alemania probablemente no sufra mayores consecuencias, dado que solo alrededor del 5 por ciento de las exportaciones alemanas van dirigidas a Grecia”.

De acuerdo con el Banco Central (Bundesbank), menos del 0,3 por ciento de las inversiones alemanas en el extranjero tuvieron por destino a Grecia. Consorcios germanos como Siemens o la aseguradora Allianz están presentes en ese país, pero sus filiales griegas aportan poco al total de ventas.

Compás de espera

Actualmente, la única empresa alemana que se ha puesto a temblar por el giro de la política de Atenas es Fraport. Hace apenas dos meses, esta firma encargada de la gestión del aeropuerto de Fráncfort dio a conocer que se proponía asumir la operación de 14 aeropuertos griegos durante 40 años, por la suma de 1.200 millones de euros. El negocio habría de sellarse hasta el otoño boreal. Ahora Fraport debe aguardar, pero se muestra optimista: “Estamos convencidos de que también el nuevo gobierno griego quiere ampliar la estructura de turismo, tan importante para ese país”, dijo un portavoz de la empresa.

También el economista Schumann, de la DIHK, opta por esperar: “Si el Sr. Tsipras piensa que no se puede lograr competitividad por la vía de las privatizaciones, como máximo ejecutivo electo del país podrá ahora buscar otros caminos”. Lo que no se puede negar es que Grecia debe ganar mayor competitividad para poder permanecer en la eurozona.

¿Un respiro para Grecia?

Tsipras quiere mantener a Grecia en la eurozona, pero no se siente obligado a someterse a lo que llama el “dictado” del ahorro. Por ejemplo, ha anunciado la recontratación de miles de empleados públicos que habían sido despedidos. “Tsipras especula con que encontrará comprensión en otros países europeos”, señala Ahmet Cetinkaya, de la sociedad Germany Trade & Invest (GTAI). Indica que sobre todo países sureños como Italia, España Francia se han sentido también agobiados por la política de ahorro y desearían flexibilizarla. Y agrega que nunca se había criticado tanto a Alemania como en los últimos días.

Cetinkaya parte de la base de que “la UE cederá de una u otra forma e intentará dar un respiro a Grecia”. Para la Unión Europea, será un acto de equilibrismo permitir que Tsipras se anote algunos éxitos ante su propio pueblo y, al mismo tiempo, evitar que brille tanto como para que surjan imitadores en otros países.