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América Latina

La democracia, ¿un concepto relativo en América Latina?

Los columnistas le dan la bienvenida al acercamiento entre Washington y La Habana, pero no dejan de expresar escepticismo ante la falta de exigencias al régimen cubano a favor de los derechos humanos y la democracia.

Castro y Obama en Panamá.

Castro y Obama en Panamá.


Cuba, un modelo del pasado

En Deutschlandfunk, de Colonia, Alemania, Marcus Pindur opina: “La apertura al diálogo de la dirigencia cubana se debe principalmente a la desesperada situación del régimen. El único éxito que se apunta el Gobierno de Castro es en el campo de la represión de las libertades civiles. No hay nada en contra de la mejoría de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, sobre todo porque posee un gran simbolismo político. Pero la pregunta clave aquí debería ser: ¿Puede el pueblo cubano guardar la esperanza de una vida mejor? Los tiempos en los que Cuba era un modelo socio-político en América Latina pertenecen al pasado.

“Desde que Cuba ya no recibe los masivos suministros de petróleo de la también autoritaria Venezuela, la economía cubana se ha debilitado. Hace 30 años, los mayores problemas de la región provenían de los regímenes de ultraderecha, a menudo respaldados por Washington en el juego de la Guerra Fría. Hoy, los ineptos regímenes de Cuba y Venezuela son los que representan el mayor riesgo para la democracia y la estabilidad económica de América Latina”.

Maduro si será cominado a respetar derechos humanos

En El Nacional, de Venezuela, Marta Colomina cree que “Estados Unidos no va a cambiar ni derogar su decreto (de sanciones a funcionarios venezolanos) y la gran ganadora sería Cuba, pues hasta podría ser sacada de la lista de países terroristas. Analistas creen que Maduro saldrá debilitado porque el diálogo (de Venezuela) con Estados Unidos -de darse- será sobre el acuerdo de respetar los derechos humanos, lo que exigiría liberar a los presos políticos. Y como el que nace barrigón, ni que lo fajen chiquito, Maduro aspira a seguir violando los derechos humanos de quienes se oponen y liquidando lo poco que nos queda de país”.

El sueño de la izquierda democrática

En El Tiempo, de Colombia, María Isabel Rueda apunta que “Obama comenzó su tarea de recoger algo del liderazgo perdido en Latinoamérica y el Caribe, luego de casi 8 años de ausencia. Y lo hace cabalgando en la ideología que mejor caracteriza a los Estados Unidos: el pragmatismo. No de otra manera puede entenderse que a Cuba ni siquiera se le exija la condición de un viraje democrático. La democracia se ha vuelto un concepto muy relativo en América Latina, donde su práctica hoy admite increíbles laxitudes. Por ejemplo la de sostener que en Venezuela hay democracia sólo porque Maduro llegó elegido por las urnas; o que la hay en Ecuador, aunque Correa tenga absolutamente coartada la libertad de prensa. O que brilla en el continente el sueño de la izquierda democrática, aunque tres de sus principales exponentes, las presidentas de Argentina, Brasil y Chile, están molidas por escándalos de corrupción. Ante tantas fragilidades y relativismos, ¿quién va a perder el tiempo exigiéndole democracia a Cuba? A lo práctico.

“Más que por el deliberado interés de quedar del lado correcto de la historia, acabando con obsoletos embargos que castigan a los pueblos, Obama quiere ponerse del lado que más les sirva a los demócratas para conservar la presidencia de su país. Dos fuertes aspirantes republicanos, Jeb Bush, casado con latina, y el cubanoamericano Marco Rubio, latinizarán inevitablemente la campaña presidencial, y ante eso los demócratas no pueden llegar a elecciones con las manos vacías. Y si hay algo más impopular que los Castro, es el embargo económico a la isla”.

Incómoda situación para Venezuela y Argentina

El País, de España, observa que “la cumbre de las Américas ha escenificado la nueva realidad a la que se asoma Latinoamérica, donde por un lado se confirma el fin de situaciones heredadas del siglo pasado -con el deshielo entre Washington y La Habana como mejor ejemplo- y por otro se plantean los desafíos que esto supondrá no sólo para las naciones americanas, sino para otros países de fuera del continente, pero con fuertes intereses en la región, entre ellos China y España. […] Este nuevo panorama reorganizará los equilibrios de afinidades e intereses comunes. Deja en una incómoda situación a Gobiernos como los de Venezuela y, en menor medida, Argentina; y obliga a replantear su papel en la región a Brasil. En cualquier caso, se puede afirmar que la de Panamá está muy lejos de ser sólo una cumbre protocolaria”.