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Ecología

“La COP21 no limitará el aumento de la temperatura a 2 grados”

Yvo de Boer, exjefe de la UNFCCC, afirma que las promesas hechas en la Conferencia sobre el Clima, en París, apenas lograrán reducir el aumento de las emisiones. Pero destacó que el “compromiso global” es algo positivo.

Yvo de Boer.

Yvo de Boer.

La actual Conferencia sobre el Clima, en París, intenta cerrar lo que la de Copenhague no logró, es decir, un acuerdo global vinculante para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, que aceleran el calentamiento del planeta y, con él, el cambio climático. En aquella ocasión, en 2009, el mundo estaba a la expectativa de que eso sucediera, y luego hubo que aceptar que las negociaciones habían fracasado.

El holandés Yvo de Boer estaba al mando de ese encuentro como secretario general de la Convenio Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), órgano que conduce las negociaciones. Dejó su puesto al año siguiente, después de cuatro años en esa función.

El mundo no estaba preparado para asumir compromisos serios en Copenhague, asegura de Boer en entrevista con DW. “Todos reconocen ya que París no va a lograr limitar el aumento de la temperatura a dos grados”.

En la capital francesa, de Boer acompaña el desarrollo de la COP21, pero ahora lo hace dirigiendo una institución que apoya a países en vías de desarrollo, el Global Green Growth Institute (GGGI), con base en Seúl, Corea del Sur.

DW: Sr. de Boer, usted lideró las negociaciones climáticas de 2006 y de 2010. ¿Qué espera de esta Conferencia sobre el Clima de París?

Yvo de Boer: Muchos líderes mundiales estuvieron en París en el primer día de las negociaciones. Creo que es una señal de que están entendiendo el asunto. No es preciso volar hasta París para dar un discurso de tres minutos. Si alguien vuela hasta París, es porque está comprometido con la discusión.

El segundo punto positivo es que prácticamente todos los países del mundo presentaron planes de acción. El foco no está solo en pequeños países industrializados, sino que nos movemos hacia un nivel de compromiso global. Son dos aspectos positivos. El resultado de este encuentro es que funcionará como una especie de guía para garantizar que los países revean sus promesas cada cinco años, analicen lo que están haciendo y aumenten sus metas.

Estados Unidos fue uno de los países que bloquearon las negociaciones en 2009, y hoy asumen metas para disminuir las emisiones de gases invernadero. ¿Lo sorprendió esto?

El presidente Barack Obama reconoció que nunca conseguirá aprobar un acuerdo climático en el Senado. Entonces abandonó esa ruta y optó por la reglamentación a través de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés). Políticamente, adoptó otra medida para lograr que su país asumiera las metas más fácilmente. Y claro que todo va a depender de quién gane las próximas elecciones en EE. UU. para saber si esa política tendrá continuidad.

¿Y en el caso de China, el mayor contaminador del medioambiente del planeta, que se comprometió recientemente a disminuir sus emisiones?

Los motivos que llevaron a EE. y a China a tener esa actitud son completamente diferentes. Pienso que China reconoce que su actual modelo económico es fallido. En muchas partes del país el aire es irrespirable, el agua no se puede beber y las tierras están tan polucionadas que no pueden usarse para la agricultura.

China también importa muchos recursos naturales y los transforma en productos económicos que Occidente consume. Creo que China comprendió que tiene que cambiar su modelo económico. Incluso si el cambio climático no fuera un problema, el país haría lo que tiene que hacer para reducir las emisiones.

Actualmente usted trabaja para con países en vías de desarrollo. ¿Cómo evalúa el camino que han tomado esos países, principalmente en América Latina, para desarrollar sus economías?

La postura de los países en desarrollo está cambiando de una manera bastante drástica, diría yo, en el siguiente sentido: esos países están sintiendo los efectos del cambio climático, que es algo que ellos no causaron. Saben que la comunidad internacional no los va a salvar, y que precisan salir de eso solos.

Varios países que, en el pasado, asumieron posiciones muy políticas diciendo que los países más ricos deberían actuar primero para combatir el cambio climático, ahora reconocecn que el problema también es de ellos, y que tal vez tengan que resolverlo solos. Y están comenzando a tomar medidas solos para proteger sus territorios.

Los países en vías de desarrollo todavía buscan modelos de negocios y oportunidades económicas que los lleven a ser naciones más sustentables y limpias, a fin de impulsar el crecimiento económico.

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