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Futbol Internacional

La conexión latina de la FIFA

Casi un cuarto de siglo de presunta corrupción en el fútbol latinoamericano emergió a la superficie tras la detención de altos funcionarios de la CONCACAF y la CONMEBOL que iban a elegir al nuevo presidente de la FIFA.

Sobornos, fraudes y lavado de dinero son apenas tres de las actividades criminales que la justicia de los Estados Unidos le imputa a los altos funcionarios del fútbol de Sudamérica, Centroamérica, Norteamérica y el Caribe detenidos por las autoridades suizas en Zúrich.

De acuerdo con las informaciones entregadas por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, la redada en Suiza no se produjo como consecuencia de la persecución de delitos aislados, sino que se trata de una fase avanzada de una operación que devela una conspiración delicitiva de casi un cuarto de siglo.

“Entre 1991 y el presente los sujetos han estado involucrados en actividades delicitivas”, informó la justicia estadounidense refiriéndose a los siguientes directivos del fútbol latino en la foto de izquierda a derecha: José María Marín, expresidente de la federación de Brasil y miembro del comité organizador del torneo olímpico; Rafael Esquivel, presidente de la federación de Venezuela; Eduardo Li, presidente de la federación de Costa Rica; Nicolas Leoz, expresidente de la CONMEBOL; Julio Rocha, presidente de la federación de Nicaragua; Eugenio Figueredo, expresidente de la CONMEBOL y presidente de la federación de Uruguay; Jack Warner, presidente de la federación de Trinidad y Tobago y expresidente de la CONCACAF; y Jeffrey Webb, su actual presidente.

A todos ellos, al igual que a Costas Takkas, delegado de la CONCACAF, se les ha señalado de recibir más de 100 millones de dólares por concepto de su participación en una espiral de corrupción en la que también estarían involucrados los empresarios argentinos del mercadeo deportivo Alejandro Burzaco, Hugo y Mariano Jinkis, así como el estadounidense Aaron Davidson.

Los torneos más importantes del fútbol en el continente americano han resultado salpicados por las acusaciones. En ellas se señala que los funcionarios acusados realizaron todo tipo de triquiñuelas para enriquecerse a través de la adjudicación de los derechos de comercialización y mercadeo de las competiciones deportivas FIFA en la región.

Tanto los campeonatos de selecciones como Copa América y la Golden Cup, como los de clubes, que incluyen la Copa Libertadores, la CONCACAF Champions League, según el informe del Departamento de Justicia de estados Unidos, fueron utilizados sistemáticamente para obtener beneficios económicos personales mediante la manipulación de las concesiones.

En la FIFA este tipo de contratos son los más lucrativos. De allí la organización rectora del fútbol internacional obtiene unos 3.900 millones de dólares que corresponden al 70% de sus ingresos, provenientes principalmente de los patrocinios y derechos de transmisión.

Contando con la cooperación de las autoridades suizas, la justicia estadounidense decidió actuar justo en el momento en el que podía atrapar a todos los involucrados por estar reunidos en Zúrich. Además, hace apenas dos semanas las empresas Traffic Sports USA Inc y Traffic Sports International Inc, ambas involucradas en la conspiración criminal, aceptaron su culpabilidad.

El hecho ratificó las declaraciones de Charles Blazer, exsecretario general de la CONCACAF, cuya confesión de los delitos imputados a los funcionarios del fútbol develó la corrupción de la conexión latina de la FIFA.

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