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La caída del Muro de Berlín

El portavoz del gobierno de la República Democrática Alemana (RDA) Günter Schabowski anunció por descuido que los ciudadanos de la RDA podrían viajar a Occidente, lo que fue el principio del fin de la RDA.

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Alemania unida, se lee en la pancarta.

Aquella conferencia de prensa, transmitida en el horario televisivo central, pertenece a una de las más memorables en la historia del continente. Por un malentendido, Günter Schabowski, respondió a un periodista italiano que preguntaba a partir de cuándo entrarían en vigor nuevas regulaciones de viaje de la RDA que acababan de ser anunciadas por él, con la frase que desde entonces se volvió célebre: “Por lo que sé, las regulaciones entran en vigor de inmediato, sin demora”. La conferencia era transmitida en vivo y era seguida por la población, tanto del este como del oeste alemán, por lo que esta equivocación tuvo un efecto de dimensiones políticas mundiales.

Günter Schabowski gibt Öffnung der Grenze bekannt

Günter Schabowski dio a conocer los nuevos lineamientos fronterizos.

Inmediatamente después, los ciudadanos de la RDA comenzaron su peregrinación hacia la frontera en Berlín, con la intención de visitar la parte occidental de la ciudad. Durante tres horas los guardias fronterizos, que no estaban enterados de las nuevas regulaciones, contuvieron a la multitud. Cuando más tarde la televisión occidental colocó sus cámaras y confirmó la sensacional noticia, quedó claro que la división alemana materializada con la construcción del Muro de Berlín, el 21 de agosto de 1961, había terminado. Entrada la noche de aquel 9 de noviembre de 1989 los guardafronteras dejaron de oponer resistencia y abrieron los pasos fronterizos berlineses, permitiendo el paso de la población del este al oeste y viceversa.

Montagsdemonstration in Leipzig

Manifestaciones de los lunes en Leipzig.

¡Nosotros somos el pueblo!

Desde meses atrás, miles de ciudadanos germanoorientales participaban en manifestaciones multitudinarias que pedían reformas políticas. Sobre todo las protestas de los lunes (Montagsdemos) en Leipzig, habían alcanzado notoriedad. Los manifestantes gritaban “¡nosotros somos el pueblo!”, y al grito de “¡Gorbi!, ¡Gorbi!, evocaban el nombre de Mijaíl Gorbachov, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética. Desde 1985 Gorbachov había introducido una serie de reformas en la Unión Soviética, conocidas bajo los términos de Glasnost y Perestroika. La población de la entonces Alemania del Este quería las mismas reformas en la RDA. Pero el gobierno de Erich Honecker (1912-1994) se oponía a ellas, lo que condujo al fin del propio régimen.

Erich Honecker und Egon Krenz DDR-Friedensmarsch in Potsdam Pfingsten 1983

Erich Honecker y Egon Krenz.

Erich Honecker fue sustituido el 18 de octubre de 1989 por Egon Krenz (1937) en el cargo de secretario general y presidente del Consejo de Estado, pero ni eso pudo evitar el colapso de la RDA. El 4 de noviembre una manifestación integrada por medio millón de personas en la plaza Alexaderplatz, en Berlín Oriental, exigió reformas del Estado. La fuerza de las protestas callejeras puso de manifiesto que la población no confiaba tampoco en nuevo gobierno. Cinco días después cayó el Muro de Berlín, lo que inmediatamente abrió la posibilidad de una unificación alemana.

La unidad alemana y la integración europea

Unas semanas tras la caída del Muro de Berlín y ante los reclamos cada vez más apremiantes a favor de una reunificación alemana se registró, poco antes de la Navidad de 1989, una serie de visitas diplomáticas a la RDA.

Sobre todo Francia e Inglaterra desconfiaban de una gran Alemania grande y económicamente fuerte en el centro del continente. Intentaron, si no impedir la unificación de los dos Estados (RFA y RDA), por lo menos sí supeditarla a ciertas condiciones políticas. Estas consideraciones fueron aceptadas por el canciller federal Helmut Kohl (1930) el 19 de diciembre de 1989 durante un célebre discurso ante las ruinas de la Iglesia Frauenkirche en Dresde. Kohl se declaró dispuesto a respetar la voluntad de los ciudadanos de la RDA, cualquiera que ésta fuera. Pero también dejó en claro que una unificación alemana sólo podría tener lugar en el marco de Europa como casa común. Esta unidad alemana y europea serían los dos lados de una misma medalla. Con ello el canciller descartó una Alemania reunificada neutral, cosechando una ovación frenética por parte de los ciudadanos germanoorientales presentes.

Blick auf das Reichstagsgebäude in Berlin

La bandera alemana ondea frente al edificio del Reichstag.

No obstante, dos días después, el presidente francés François Mitterrand (1916-1996) visitó la RDA para evitar la adhesión de ésta a la República Federal de Alemania. A principios de 1990 comenzó el proceso de unificación de ambos Estados alemanes integrado en un contexto internacional, que consideraría tanto los intereses de los alemanes como los de las potencias aliadas, vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.

Autor: Matthias von Hellfeld / EU

Editor: Pablo Kummetz

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