La agitada concentración de Alemania | Los campeones mundiales | DW | 30.05.2014
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Los campeones mundiales

La agitada concentración de Alemania

La selección cierra la primera fase de su preparación con un balance desalentador: las lesiones frenaron el progreso del equipo y las noticias extradeportivas golpearon su imagen.

Previo a un evento de la magnitud del Mundial de Fútbol, los equipos se concentran para fortalecer el espíritu de grupo y trabajar con calma en los aspectos tácticos, estratégicos, técnicos, y atléticos -tanto individuales como colectivos- que necesitarán para alcanzar sus objetivos. En el caso de Alemania la situación no es diferente, y la meta es obtener la cuarta estrella coronándose campeón en Brasil 2014.

Pero al contrario de lo deseado, en el norte de Italia, al pie de los Alpes, en la idílica región del Alto Adigio, el entrenador alemán y su equipo encontraron más problemas que soluciones. Los entrenamientos se realizaron sin varias de las figuras claves de la selección, casi a diario se registraron noticias negativas ajenas al fútbol, e incluso el tiempo le jugó a la selección una mala pasada, pues con frecuencia una persistente lluvia tomó el lugar de los días soleados que había prometido el pronóstico meteorológico.

Los pequeños escándalos

La selección no había terminado de desempacar sus maletas en Italia cuando la cazó la primera mala noticia: la prensa publicaría detalles del censurable comportamiento de uno de sus jugadores. Kevin Grosskreutz, del Dortmund, insultó y agredió a varias personas en Berlín tras perder la final de la Copa Alemana y luego, alcoholizado, orinó en la recepción del hotel donde se encontraba.

En busca de la tranquilidad necesaria para trabajar, las directivas de la selección revelaron haber reprendido al jugador por su conducta, la que calificaron de inaceptable: “Tuvimos una conversación muy seria con Kevin y le dijimos claramente que algo así no lo vamos a tolerar en el equipo nacional”, contó Oliver Bierhoff.

Grosskreutz se disculpó públicamente, aceptó su error y prometió no volver a comportarse de esa forma, luego de que un severo Joachim Löw dijera ante las cámaras: “Nuestros futbolistas internacionales son representantes del país y deben ser un modelo de conducta también fuera de la cancha”. Pocas horas después se conocería que el propio seleccionador estaba lejos de ser un ejemplo, y que por incurrir repetidamente en infracciones de tránsito (exceso de velocidad y llamar por teléfono estando al volante según aseguró el diario Die Welt) le retiraron la licencia de conducir durante seis meses, una de las sanciones más drásticas en Alemania para estos casos.

En la concentración de Alemania para el Mundial de Brasil es estilo de conducir del seleccionador Löw fue tema de discusión.

En la concentración de Alemania para el Mundial de Brasil es estilo de conducir del seleccionador Löw fue tema de discusión.

“Acepto que algunas veces conduje muy rápido, sé que debo contenerme. He aprendido mi lección y algo así no se repetirá”, reaccionó Löw en un comunicado oficial de la Federación Alemana de Fútbol que se publicó el mismo día en el que un auto con jugadores de la selección nacional a bordo atropellaba en inmediaciones de la concentración a dos personas, dejando a una de ellas herida de gravedad.

El trágico hecho coparía la atención de la selección que se prepara para el Mundial. Los jugadores implicados, Julian Draxler y Benedikt Höwedes, salieron ilesos, pero no así la imagen del equipo. El desafortunado accidente ocurrió durante un evento organizado por Mercedes Benz, que es patrocinador oficial y adelantaba en Italia actividades de relaciones públicas que pretendían destacar el estrecho lazo entre la marca y los deportes, representados en el golf por el campeón Martin Kaymer, y en la Fórmula Uno por Nico Rosberg.

Estancamiento deportivo

Lo sucedido fuera de la cancha pudo haber distraído a la selección y a los observadores de su preparación, pero aún así, hubo algo demasiado evidente para todos como para dejarlo pasar por alto: el entrenador Joachim Löw cambió de opinión y dejó sin vigor una exigencia que él mismo había formulado recientemente.

Antes del partido amistoso contra Chile, en marzo pasado, Löw advirtió a sus jugadores con una dureza inusual: “Para el Mundial solo tendré en cuenta a quienes se encuentren en su mejor estado físico. En Brasil necesitamos futbolistas al 100 por ciento”. En la concentración en Italia su discurso es otro, e incluso ha excusado la ausencia de algunas de sus más importantes figuras diciendo que “no es necesario que estén en la cancha, o practiquen con el balón, pues ellos tienen mucha experiencia y basta que participen en las charlas técnicas, lo que están haciendo”.

En la concentración Alemania perdió por lesión al mediocampista defensivo Lars Bender (Leverkusen), y no logró recuperar al arquero Manuel Neuer, quien lesionado del hombro no entrenó ni una sola vez. Tampoco al capitán Philipp Lahm, a quien el tobillo izquierdo apenas le respondió para correr un poco y mover el balón de forma individual. Bastian Schweinsteiger es el que más progresos ha hecho, pero aunque ya entrena con el equipo lo hace a un menor ritmo que sus compañeros de equipo.

El capitán de la selección alemana, Philipp Lahm, muestra progresos: ya pudo correr, e incluso volvió a tocar el balón.

El capitán de la selección alemana, Philipp Lahm, muestra progresos: ya pudo correr, e incluso volvió a tocar el balón.

Tras más de una semana de concentración, Alemania todavía no sabe a ciencia cierta a qué jugará en el Mundial de Brasil, ni con quiénes. Las respuestas deportivas que se buscaron en Italia no se encontraron, y nuevos problemas ajenos al fútbol distrajeron al equipo.

Ahora llega Camerún a probar a los alemanes. En el partido amistoso del domingo 1 de junio, en Mönchengladbach, deben esclarecerse muchas incógnitas pues al otro día el seleccionador Löw tendrá que definir los nombres del equipo que viajará a Brasil. Un poco más de calma, y jugadores en buenas condiciones físicas, le hubieran facilitado la tarea a Joachim Löw.

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