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América Latina

Kerry en La Habana: "Un espacio de legitimidad" para el diálogo

¿Qué significa la visita de John Kerry a La Habana? DW le preguntó a Elaine Díaz, primera becaria cubana de la Fundación Nieman para el Periodismo, de la Universidad de Harvard, durante el curso 2014-2015.

Elaine Díaz, primera becaria cubana de la Fundación Nieman para el Periodismo, de la Universidad de Harvard.

Elaine Díaz, primera becaria cubana de la Fundación Nieman para el Periodismo, de la Universidad de Harvard.

Cuando los presidentes de Cuba y Estados Unidos, Raúl Castro y Barack Obama, anunciaron el pasado 17 de diciembre que iniciarían negociaciones para normalizar las relaciones diplomáticas entre sus países, Elaine Díaz, profesora de Comunicación Hipermedia en la Universidad de La Habana, aún estaba cursando estudios en Harvard. Ahora, responde a DW desde la isla, donde prepara el lanzamiento de Periodismo de Barrio, "una organización periodística independiente y sin fines de lucro", por ahora financiada con sus ahorros de Harvard y "enfocada en la producción de contenidos sobre temas de desarrollo local y adaptación al cambio climático en Cuba".

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DW: ¿Qué significa para usted la presencia del Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, este viernes 14 de agosto en La Habana, el ciclo que simbólicamente se cierra, pero sobre todo el que se abre con ella?

Elaine Díaz: La sensación más impactante duró unas horas. Ese momento del 17 de diciembre en que Obama está hablando en vivo y CNN lo retransmite y uno puede captar las frases del new beginning (nuevo comienzo) y la failed policy (política fallida) y no lo racionalizas – al menos no durante esos minutos – en términos económico-político-sociales-y-culturales, sino en apenas una sensación de paz, muy personal. Una paz que no es duradera, es apenas un alto necesario que viene de la asfixia que produce tanto enemigo histórico y de los sueños postergados porque “no es el momento oportuno”, porque hay un bien mayor, de la supresión del yo por un nosotros que no convence y que termina desvanecido ante tantos yo extirpados.

Sin poner en riesgo "el nacionalismo e independentismo"

Cuando Kerry ice la bandera el sentimiento será diferente. Será de profunda libertad. Por primera vez en mi vida siento que puedo tomar las riendas de mi futuro profesional e individual, sin que esto signifique darle la espalda a un proyecto de país que aboga por la igualdad y la justicia social, sin que esto ponga en riesgo el nacionalismo e independentismo que han acompañado a Cuba históricamente. Será el fin de un ciclo y el inicio de otro, que tiene que ser necesariamente mejor porque está en nuestras manos construir un futuro donde las próximas negociaciones secretas no sean el resultado de la asfixia económica sino de demandas ciudadanas.

Un espacio de legitimidad – como ciudadana, periodista y emprendedora

Desde lo personal, durante siete años he estado atrapada en una búsqueda constante sobre dónde se es más útil, si en la academia o en el periodismo, en Cuba o fuera de los contornos geográficos de la isla. Las embajadas abiertas me permiten soñar un país que rebase esas preguntas y que se cuestione las condiciones de posibilidad para un proyecto de periodismo independiente, económicamente sostenible y desligado de los grupos de poder político de la isla. Como periodista me queda una sensación de deber hacia todas aquellas personas cuyas historias han sido preteridas de los relatos públicos ante el temor de “dar armas al enemigo”, un enemigo que apenas se ha transformado en el discurso oficial, pero con el que mi gobierno dialoga y por tanto abre un espacio de legitimidad para que yo – como ciudadana, periodista y emprendedora – pueda dialogar también.

Antes de su paso por Harvard, Elaine Díaz cursó el Programa de Becas de Verano Draper Hills en Democracia y Desarrollo en la Universidad de Stanford en 2014.