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Ciencia y Ecología

Juicio en Italia asusta a los sismólogos

En las ondas del terremoto de L'Aquila en 2009 se encuentran todavía varios científicos italianos: se los acusa de homicidio por negligencia. DW conversó con un sismólogo acerca de las implicaciones del juicio.

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El primer ministro italiano visita la destruida L´Aquila

El juicio a seis científicos italianos y un ex oficial de gobierno ha comenzado en la ciudad italiana de L'Aquila. El precedente: el devastador terremoto de 6,3 grados de magnitud que en 2009 destruyó la ciudad y se llevó 309 vidas.

En un caso sin parangón, varios fiscales italianos acusan a los científicos de homicidio por “negligencia e imprudencia”, explicando que los investigadores dieron “juicios aproximados, generales e ineficientes acerca de los riesgos de la actividad sísmica. También dieron información incompleta, imprecisa y contradictoria”.

Por su parte, los abogados de los acusados subrayan la imposibilidad de predicciones precisas de terremotos; científicos de todo el mundo temen el precedente que podría representar un fallo en contra de los colegas italianos. Deutsche Welle conversó con Warner Marzocchi, director de la sección de Sismología y Tecnofísica del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología en Roma.

Deutsche Welle: ¿cuál es su opinión acerca de este juicio?

Warner Marzocchi: Estuve entre los miles de científicos internacionales que firmaron una carta reaccionando a la declaración de los fiscales italianos. En ella decíamos que no tenía sentido dar una señal de alarma debido a que el estado de alarma en esa región es permanente debido a la secuencia sísmica. El problema radica en que el municipio local debe impulsar a los habitantes a dejar sus hogares. Para nosotros, su acusación suena a 'ustedes no son capaces de predecir un terremoto´. Desde el punto de vista sismológico, en mi opinión no es comprensible por qué esta secuencia sísmica terminó en temblor terráqueo y otras similares no lo hacen.

Zerstörung durch das Erdbeben in L'Aquila Italien

Destrucción tras el terremoto de L´Aquila, abril 2009

Los fiscales, en un principio, acusaban a los científicos de haber fallado en predecir el terremoto y ahora afirman que fallaron en alertar acerca de lo que podía pasar. ¿No le parece que están hilando demasiado fino?

La diferencia en la acusación es sustancial. Al principio dijeron, efectivamente, que los científicos fueron incapaces de predecir el temblor. Esto es declaración muy fuerte, pues, por supuesto, que no existe manera de predecir los terremotos, en ninguna parte del mundo. He leído las 200 páginas de la acusación y todavía no me queda claro cuál es su punto principal. Con todo, he escuchado a gente decir que se trata sobre todo de problemas de mala comunicación. Igualan el no poder predecir temblores a que hemos dicho que no habría temblor. Entre ambas cosas hay una gran diferencia.

¿Qué impacto tendrá esto, en su opinión, en el trabajo sismológico?

Todos tenemos miedo a hablar, pues no sabemos cuál es el riesgo de esta acusación legal. Es posible que en el siguiente terremoto hayamos avanzado bastante con respecto a lo sucedido en L'Aquila, pero quizá alguna otra cosa salga mal. Y, entonces, ¿quién será el responsable? ¿Qué riesgo correrá la gente que tome alguna decisión? Esta acusación complica un montón la situación.

En este momento hay varios proyectos europeos. Por ejemplo, el REACT que justo ahora se inicia en Nápoles y que enfoca precisamente los sistemas de alerta temprana. Desde el punto de vista científico, esto es lo que nos toca hacer: impulsar a los que deciden a tomar las decisiones correctas. En cuanto a nuestro trabajo, el interés es muy grande, a nivel de toda Europa no sólo en Italia. Para nosotros es un desafío.

¿Cuándo terminará este juicio? ¿Cuánto tiempo tomará llegar a un veredicto?

Años. Tenemos hasta tres rondas de apelación y probablemente tome años el pasar por todas las instancias. A pesar de mi nula experiencia en estas cosas, creo que el fallo final será favorable a los científicos. Pero es posible que en una primera instancia sea negativo. El tribunal está en L'Aquila y allí hay un solo juez. Y la presión emocional de la ciudad es muy grande.

Autor: Cyrus Farivar/mb
Editor: Enrique López

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