Jefes narcicistas, empleados infelices | Cultura | DW | 14.10.2007
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Cultura

Jefes narcicistas, empleados infelices

Un psicólogo suizo afirma que en la clase directiva alemana abundan las personalidades psicopáticas. Rodeados de ególatras y déspotas, los empleados no logran desarrollarse, y el éxito de las empresas es sólo aparente.

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Ejecutivo al borde de un ataque de nervios.

El estereotipo del jefe gritón y colérico es en muchas empresas una imagen que pertenece al pasado. Ahora, un nuevo tipo de personalidad lo ha remplazado y mira desde hace unos años desde la cima del éxito: el narcisista.

Un ser sumamente centrado en sí mismo, flexible, paranoico e inmune al estrés, de una amabilidad a prueba de balas, a quien le encanta cegar a los demás con supuestos talentos, venderse de la forma más desvergonzada y hacer gala de un desdén por quienes, a diferencia de él, no llevan pegados sus talentos como un cartel en la frente.

Buenos para paliar fases críticas en las empresas, estos individuos, sin embargo, no constituyen un pilar humano positivo para ninguna organización, contemplando las consecuencias de su carácter a largo plazo. ¿Está enferma la clase directiva? Según el Dr. Gerhard Dammann, médico y psicólogo de 43 años y Jefe de la Clínica

Schriftsteller Gerhard Dammann

Dr. Gerhard Dammann, psicólogo y autor.

Psiquiátrica de Münsterlingen, Suiza, y autor del libro “Narcicistas, ególatras y psicópatas en puestos jerárquicos”, en alemán Narzissten, Egomanen, Psychopaten in der Führungsetagen. Fallbeispiele und Lösungswege für ein wirksames Managment, publicado por la editorial Hauptverlag de Berna en septiembre de 2007 y aún no traducido al castellano, las empresas están tomando este problema cada vez más en serio.

Según comenta a Der Spiegel, “ el tema no es nuevo, pero hoy se habla más abiertamente, y también se ven claramente las consecuencias de las decisiones tomadas al seleccionar personal. Durante el pasado reciente se favoreció a personas que deslumbran a simple vista, especialmente en el sector empresario.”

El narcisismo es, según el Dr. Dammann, “la neurosis de esta época, como lo fue la histeria en tiempos de Sigmund Freud.” Por ello, muchas empresas buscaron en los últimos años personas que, viniendo de fuera, actuaran a modo de salvadores o mesías.

Tendencia que, por supuesto, pronto acabó, ya que estaba claro que la “salvación” viene desde dentro mismo de la empresa, es decir, desde quienes trabajan en ella. DW-WORLD conversó Gerhard Dammann.

DW-WORLD: Ante el supuesto de que, para ejercer exitosamente cargos directivos hacen falta, ante todo, inteligencia emocional, capacidad para ponerse en el lugar del otro y talento en el área transpersonal, ¿cómo se explica Ud. que las personalidades narcisistas sean más exitosas que otras en los puestos directivos?

Gerhard Dammann: No siempre los gerentes con características narcisistas son los más exitosos. En determinados contextos, por ejemplo, en épocas de crisis empresarial, es cuando las aparentes “ventajas” que aporta un carácter narcisista (valentía, imposición de la voluntad y concreción de objetivos) se vuelven significativas. En mi libro explico que se trata más que nada de un proceso de selección. Esto quiere decir que las personas con características narcisistas más acentuadas son las que, siguiendo su impulso y obsesión por ser aceptadas y admiradas, son aquellas que avanzan en su carrera.

¿Existe la posibilidad de realizar tests de personalidad estrictos y eficientes antes de contratar a un directivo?

Sí, existe. Dichos tests se hacen en los llamados “assessments center”, o centros de evaluación o selección de personal. Sin embargo, apelo en mi libro a que, además de las pruebas tradicionales para valorar el potencial de recursos y rendimiento se tomen en cuenta las diversas patologías en la personalidad del individuo, cosa que hoy en día casi no se hace.

¿No son las consecuencias de un estilo gerencial patológico diversas y, en su mayoría, a largo plazo, devastadoras para una empresa, considerando, por ejemplo, el mobbing y la desmotivación de los empleados, además de los costos sanitarios que éstas implican?

Especialmente en las formas más exacerbadas de narcisismo, llamado también narcisismo maligno o destructivo, es tal cual usted lo plantea. En estos casos la toma de decisiones y los errores gerenciales de un solo alto cargo directivo pueden tener consecuencias devastadoras para toda la compañía.

Justamente en la cambiante realidad laboral actual podría pensarse que tanto medianas como grandes empresas necesitan personas que posean una visión más holística, tal vez más humana, de su profesión. ¿Por qué aún se discrimina y no se promueve a aquellos empleados que demuestran tener cualidades humanas? ¿Por qué no se los toma en serio en la carrera empresarial? ¿Hay que comprobar que se es “intrigante” o lo suficientemente pérfido para hacer carrera?

Se trata de un tema muy amplio. Claro está que un jefe debe poder tomar decisiones a veces desagradables pero económicamente necesarias y abogar por ellas hasta concretarlas. Pero es correcto que cualidades de tipo “femenino”, que, por supuesto, también los hombres poseen, como talento para trabajar en equipo o dotes de comunicación, aún son desacreditadas como “debilidades de managment”. Sin embargo, hay que apuntar que esto está en pleno proceso de cambio. Y, además, la responsabilidad no está sólo en los jefes, sino que muchos empleados necesitan un estilo estricto y paternalista de mando, y así contribuyen incentivando tal estilo en la cadena de decisiones. Si bien el estilo narcisista tiene que ver con una sociedad o estilo de trabajo masculinos, son en parte también las mujeres quienes copian este modelo de dirección en lugar de contribuir a una modificación paulatina.

¿Qué piensa que se puede hacer para mejorar el mundo laboral?

En el proceso de contratación de personal se deberían crear comités de selección que vigilen posibles problemas de personalidad. El aspecto de la Corporate Governance, que sienta normas éticas y legales en una empresa, se debería fortalecer. El coaching no tendría que ser únicamente una reflexión sobre sí mismo, y esto requiere valor de parte del entrenador que la empresa contrate. Después de todo, a los directivos se les exige reflexionar cada vez más acerca de su estilo de direccion. ¿Dónde están mi lado fuerte y mi debilidad? Para esto es necesario fomentar una cultura de la crítica constructiva. Pero esto, lamentablemente, está aún lejos de ser una realidad.

Gerahrd Damman es Médico en Jefe de la Clínica Psiquiátrica de Münsterlingen, Suiza.

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