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Europa

Italia y su política "anti inmigración"

“Para combatir la inmigración ilegal no hay que ser compasivo. Todo lo contrario: hay que ser malo y aplicar la ley al pie de la letra”, opina el ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, y de este modo actúa Roma.

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En masa llegan los inmigrantes a Lampedusa: huyen de la miseria en sus países de origen.

Antes de que acabe el mes, la mayoría de los inmigrantes retenidos en Lampedusa habrán abandonado la pequeña isla italiana. Por lo menos, ese es el plan del ministro del Interior, Roberto Maroni.

Las repatriaciones se organizan desde Roma. A Maroni le ha costado convencer a Túnez y a Libia para que acepten a quienes buscaron refugio en el enclave mediterráneo: al fin y al cabo, gran parte de ellos no son sus ciudadanos. Pero el derechista de la Liga Norte parecer poseer buenas dotes persuasivas. En las costas del norte de África inician muchos el viaje hacia una vida mejor. Y eso le basta a Maroni para repartir responsabilidades.

La Liga Norte aplaude. La mano dura con los “ilegales” gusta en las filas del partido.

“¡Por aquí no se pasa!”

Flüchtlinge brechen aus Lager auf Lampedusa aus

Marcha pacífica de los inmigrantes en Lampedusa, 24 de enero de 2009.

La situación en Lampedusa es “catastrófica”, criticaron los parlamentarios europeos que hace unos días fueron a visitar la isla. Los inmigrantes habían protagonizado una marcha pacífica hasta el ayuntamiento de la ciudad, y así lograron llamar la atención sobre las condiciones de su internamiento. Pero el de Lampedusa es un problema creado por Maroni, critican las ONG, Naciones Unidas y la Unión Europea, al que ahora el ministro ofrece soluciones made in Liga Norte.

El Ministerio del Interior italiano considera que se pueden frenar los constantes desembarcos borrando toda expectativa de que el viaje acabe en suelo comunitario “libre”. Para ello, Maroni interrumpió el traslado de inmigrantes desde Lampedusa a otros centros de acogida sobre tierra firme italiana. En consecuencia, las instalaciones de la isla están desbordadas. Faltan medios, espacio y sobra gente, que será ahora “repatriada” a una patria que no es la suya.

“Retener a los inmigrantes en Lampedusa es lo correcto”, dice Roberto Cota, portavoz del grupo parlamentario de la Liga Norte, “el Gobierno defiende una postura clara en este asunto y procede con la determinación necesaria. Nuestro mensaje a las [mafias] que organizan estos viajes es: '¡por aquí no se pasa!'”.

¿Derecho de asilo?

Flüchtlingslager in Lampedusa

Centro de acogida de inmigrantes en Lampedusa, Italia.

“El Gobierno ha tomado medidas para garantizar que se cumpla el derecho de asilo. Los casos van a analizarse de manera rigurosa y aquellos que no obtengan un permiso de residencia serán repatriados rápidamente”, resumió Maroni la nueva política de asilo italiana. El proceso de identificación y los trámites necesarios para solicitar la permanencia en Italia se llevan a cabo en la misma Lampedusa y ni un kilómetro más al norte, y se resuelven en 48 horas como máximo.

El Alto Comisariado de Naciones Unidas para los Refugiados y organizaciones como Amnistía Internacional dudan de que dos días en un campo de refugiados sean tiempo suficiente y lugar adecuado para garantizar un “análisis riguroso”.

Exigencias a Europa

Junto con Grecia, Malta y Chipre, Italia ha enviado a la Unión Europea un catálogo de exigencias para que los países miembros afronten conjuntamente el desafío de la inmigración ilegal: asegurar las fronteras comunes de la UE es tarea de todos los Estados, y no sólo de los situados en la periferia. Europa cuenta incluso con una agencia encargada de la labor, la Frontex, pero el presupuesto no da para realizar la tarea como se debiera.

Sin embargo, Europa sabe que el dinero sólo no soluciona el problema: difícilmente podrá dotarse la Unión de una policía fronteriza capaz ella sola de acabar con la desesperación de los que viven en la miseria. Por eso, Grecia, Malta, Chipre e Italia le piden a la comunidad mayores esfuerzos a la hora de llegar a acuerdos de repatriación con los países de los que proceden los mayores contingentes de inmigrantes.

Compartir la acogida de los refugiados con otros Estados europeos no aparece mencionado en el listado de peticiones de los cuatro países: entraría en contradicción con el letrero que anuncia que las puertas están cerradas.

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