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Economía

Islandia dice “no”: ¿le será vedada la entrada a la UE?

Los islandeses se niegan a pagar el dinero que el banco Icesave le debe al Reino Unido y a Holanda, con todo y que la recuperación del país y su entrada a la Unión Europea depende de sus socios en el Viejo Continente.

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El Estado islandés debe pagar los 3.800 millones de euros que Icesave adeuda a los británicos y a los holandeses.

En un referéndum celebrado este 9 de abril, la población de Islandia volvió a rechazar un acuerdo negociado por su Gobierno para amortizar la deuda acumulada por Icesave, un banco del consorcio Landsbanki, tras su quiebra. La emisora de televisión RUV informó en la madrugada del domingo (10.4.2011) que un 42 por ciento de los votos apoyó la intención de Reykjavik de pagar el monto que se le debe a clientes del banco en el Reino Unido y Holanda, y un 58 por ciento de ellos le dijo “no” a la moción de la primera ministra, Jóhanna Sigurdardóttir.

De las arcas del Estado islandés deberán salir los 3.800 millones de euros que Icesave adeuda a los británicos y a los holandeses porque, en el año 2008, los Gobiernos del Reino Unido y de Holanda restituyeron a los clientes de Icesave en sus respectivos países los depósitos que habían hecho en el banco online. En el primer referéndum, realizado en marzo de 2010, el 93 por ciento de los islandeses rechazó el acuerdo de devolución de las deudas negociado por su Gobierno, debido, sobre todo, a los elevados intereses.

Una decisión comprensible…

Johanna Sigurdardottir Island Premierministerin

“Este es el peor resultado imaginable”, dijo Jóhanna Sigurdardóttir, primera ministra de Islandia.

En esta ocasión, aquellos que se movilizaron para persuadir a sus compatriotas de votar en contra de la medida orean otros argumentos. “Es posible que estemos encendiendo una llama que tendrá consecuencias positivas; para ser más preciso: lo que queremos conseguir es que quienes hagan negocios con miras a obtener grandes ganancias sean considerados responsables de los desastres cuando las cosas salgan mal y que la cuenta no termine siendo pagada por los contribuyentes”, opinaba Victor Vigfusson, un activista del “no”.

El ministro islandés de Economía, Arni Arnason, defendió parcialmente la posición asumida por la mayoría de sus paisanos. “Es razonable querer saber con precisión por qué debemos pagar y sobre qué bases legales debemos hacerlo; yo espero que podamos hallar una respuesta a esas preguntas prontamente”, comentó Arnason. Mucho menos comprensiva se mostró la primera ministra: “Este es el peor resultado imaginable”, dijo Sigurdardóttir, cuyo Gobierno había abogado por el “sí”, al igual que el 70 por ciento de los parlamentarios.

…que traerá serias secuelas

Finanzkrisen-Proteste auf Island

En el primer referéndum, realizado en marzo de 2010, el 93 por ciento de los islandeses rechazó el acuerdo.

Tras el primer referéndum, los Gobiernos implicados reformularon sus demandas para que el acuerdo final no generara tanto rechazo entre los islandeses. Ahora, lo más probable es que las controvertidas condiciones de devolución del dinero pasen a ser determinadas por instancias europeas. Y es que la recuperación económica de esta isla del Atlántico Norte, que se vio fuertemente afectada por la crisis financiera de 2008 y el consecuente colapso de la banca, depende de créditos internacionales, sobre todo europeos.

Por si fuera poco, Sigurdardóttir ha estado haciendo todo lo que está en sus manos para que Islandia pase a formar parte de la Unión Europea lo antes posible y para ello necesitará del visto bueno de Londres y La Haya. ¿Le será vedada la entrada? Eso está por verse. De momento, la mayoría de los 320.000 habitantes de Islandia lo que quiere es demostrar la ira que le causa esta situación, su sed de justicia y su desconcierto frente a la impotencia de la clase política local. Y el enfrentamiento entre Islandia y sus acreedores pasará al Tribunal de la Asociación Europea de Libre Comercio de Luxemburgo.

Autor: Evan Romero-Castillo / dpa / Reuters
Editor: José Ospina Valencia

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