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Política

Irak: ¿Podrán las tropas iraquíes garantizar el orden?

Este 30 de junio de 2009 comienza en Irak una nueva era: tras seis años de presencia en Irak, los 131.000 soldados estadounidenses estacionados aquí, empezarán a abandonar el país.

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Un soldado iraquí tras un atentado suicida en Bab al-Sharji, en el centro de Baghdad, 23 de octubre de 2008.

Aunque será el 31 de agosto de 2010, la fecha en la que, definitivamente no se vean soldados estadounidenses en suelo iraquí, este martes es un día especial por cuanto los militares extranjeros desaparecerán de las ciudades. Un proceso de retirada que se extenderá por dos años.

Pero, ¿puede Irak valerse por su propia fuerza y garantizar seguridad y estabilidad? – Sea como sea, en Bagdad se considera la salida de los estadounidenses un importante paso en el largo y sangriento camino a la soberanía tras la entrada de Estados Unidos en 2003. Una intervención que condujo al derrocamiento del dictador Saddam Hussein, pero también dio rienda suelta a la violencia y el terror entre diferentes etnias iraquíes. El primer ministro de Irak, Nouri Al-Maliki, habla incluso de “gran victoria”, a pesar de que nuevos atentados han cobrado la vida de más de 200 personas en los últimos días.

Ciudades vigiladas por policías y soldados iraquíes

Las fuerzas militares iraquíes aumentarán su presencia en las calles del país. A partir de este martes, Bagdad será vigilada por unos 130.000 soldados nacionales y más de 180. 000 policías. En total, las fuerzas del orden se compondrían de medio millón de policías y 250.000 soldados.

Los políticos de la gran mayoría chiíta son los que más se alegran de la salida de los estadounidenses, a pesar que los chiítas árabes en Irak han sido los más favorecidos con la desaparición de Saddam Hussein.

Entre los sunitas empero, reina el escepticismo. Y eso que fueron los estadounidenses quienes, entre otras cosas, con la cooperación de clanes regionales, lograron más estabilidad en las provincias en convulsión. El número de atentados y víctimas ha disminuido en todo el país tras la orgía de violencia en 2006.

Optimismo, a pesar de los retos

Muchos parlamentarios, como el chiíta liberal Ayad Jamaleldin, confían en que las fuerzas iraquíes pueden proteger la integridad de los ciudadanos: “Policías y soldados iraquíes son incluso más efectivos que las fuerzas multinacionales porque pueden identificar a la gente mejor y más rápidamente, además de conocer más la topografía”, dice Jamaleldin.

El diputado sunita, Shadha Al Abussi, piensa de forma similar: “Tenemos mucha confianza en nuestras propias tropas. Y si cada ciudadano coopera en el control de la situación, tendremos mucho más éxito.”

Paz en Irak seguirá dependiendo de extranjeros

Pero para Jamaleldin, la pacificación nacional no sólo se logrará superando las enemistades étnicas y religiosas dentro de Irak, sino que a los países vecinos les corresponde gran parte de la responsabilidad: “El mayor reto está en la política interna y en la intromisión de poderes regionales desde afuera”, advierte el chiíta liberal.

Irán, Siria, Arabia Saudita y otros más compiten por el aumento de sus respectivas influencias en Irak. Y es un secreto a voces que algunos de estos países financian a grupos militantes que con atentados buscan desestabilizar o, por lo menos, socavar la autoridad de las fuerzas iraquíes del orden.

Diálogo y programa de desarrollo nacionales

Por ello, gran parte de los parlamentarios piden solucionar los conflictos por el poder interno con la ayuda de un plan de diálogo que incluya a todos los partidos y que esté respaldado con un programa de desarrollo nacional. Esta es la esperanza de los iraquíes, disminuirá la virulencia de los poderes regionales empecinados en inmiscuirse en la vida interna de Irak.

Autor: Hasan Hussain

Editora: Claudia Herrera Pahl

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