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El Mundo

Irán y Occidente: "Entre triunfo y desastre”

En Lausana continúan las negociaciones nucleares, a pesar de que el plazo ha vencido tres veces. DW habló con el analista del International Crisis Group, Ali Vaez, sobre lo que está en juego.

En Lausana continúan las negociaciones nucleares, a pesar de que el plazo ha vencido tres veces. DW habló con el analista del International Crisis Group, Ali Vaez, sobre lo que está en juego para todos.

DW: Después de 15 meses de intensivas negociaciones no se puede decir que ha faltado tiempo para llegar a un acuerdo. ¿En qué punto estamos?

Ali Vaez: Todos esos son plazos arbitrarios, autoimpuestos. Y es que a veces se necesita más tiempo para negociar. Pero los plazos también son útiles porque obligan a los negociadores a una mayor concentración y mayor flexibilidad. El plazo verdaderamente importante para estas negociaciones se vence en julio. La razón por la que las partes querían lograr ahora un acuerdo político, se debe, sobre todo, a la enorme presión que está ejerciendo sobre el proceso el Congreso de Estados Unidos.

Dicho Congreso tiene asueto hasta el 14 de abril. Después de esta fecha, es probable que, presionado por la mayoría republicana, adopte nuevas sanciones o ponga condiciones que para Irán sean totalmente inaceptables. Este sería el fin de las conversaciones nucleares. Por lo tanto, este reloj está corriendo más rápido que cualquier otro en estas negociaciones. Por eso, los negociadores necesitan un resultado presentable en Lausana.

Ambas partes tienen mucho que ganar, o mucho que perder. ¿Qué es lo que detiene a los negociadores?

Tanto EE.UU. como Irán han invertido mucho en este proceso diplomático, como también en las presiones mutuas. Los iraníes, por ejemplo, han invertido más de 200 mil millones de dólares en su programa nuclear, sin sumar los costos de las sanciones. Teherán ha pagado muy caro cada gramo de uranio enriquecido.

Por otro lado, Washington ha gastado un enorme capital político para mantener el régimen de sanciones contra Irán, probablemente el más amplio del mundo. Ambos son reacios a abandonar su medio de presión porque reina una profunda desconfianza mutua. Ninguna de las partes está segura de que la otra cumplirá los compromisos.

Recientemente, 47 senadores republicanos escribieron una carta al presidente de Irán, en la que aseguraban que el próximo presidente de Estados Unidos no acatará los compromisos a los que se llegue con el actual presidente Obama.

Para los iraníes esto significa que persistirán en mantener como instrumento de presión un mínimo de su capacidad nuclear para asegurarse de que el próximo presidente de Estados Unidos respete el probable acuerdo con Obama.

Lo mismo vale para la parte estadounidense. ¿Qué pasa si Irán no cumple con sus compromisos?

Por la misma razón, Estados Unidos busca mantener algunas sanciones como arma de presión. Toda esta desconfianza es lo que ha impedido que las partes sean flexibles y asuman riesgos.

¿Así que no hay otra opción que la de tenerse un mínimo de confianza?

Ambas partes lo saben: si estas negociaciones fracasan, empezará otro círculo vicioso de animadversión. Por un lado, los iraníes quieren ampliar su programa nuclear, y por la otra, Occidente intensificará las sanciones. Así, nos podríamos estar dirigiendo a una posible confrontación militar con consecuencias desastrosas.

Matthias von Hein (JOV/EL)