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El Mundo

Irán celebra elecciones parlamentarias

No se espera que el resultado de los comicios cambie las políticas iraníes, ya que la última palabra en cuestiones como la política exterior están en manos del líder espiritual supremo, el Ayatolá Ali Jamenei.

Alrededor de 48,2 millones de iraníes están llamados hoy a las urnas en las elecciones parlamentarias en las que más de 3.400 candidatos compiten por los 290 escaños en liza, y que se consideran un test para el presidente Mahmud Ahmadineyad, tras su controvertida reelección en 2009.

Hasta las 14:30 GMT permanecerán abiertos los locales electorales, aunque la votación podría prolongarse hasta en cuatro horas.

La televisión iraní IRIB aseguró que la participación fue alta en las primeras tres horas de votación, pero testigos en la capital Teherán aseguraron que la gente está más ocupada con los preparativos del nuevo año persa que se celebra el 21 de marzo.

El ayatolá Ali Jamenei llamó los electores acudir a las urnas tras depositar su voto. "La participación será una clara respuesta a las amenazas del mundo imperialista contra Irán bajo el pretexto de sanciones y derechos humanos", dijo en referencia a las sanciones impuestas por las potencias mundiales para obligar al país a ceder en su programa nuclear. "La mejor respuesta es la puesta en práctica y las elecciones suponen una buena ocasión para mostrar que las amenazas son futiles.

La televisión anima constantemente a los electores a acudir a las urnas "por el bien del país". "Esta vez las elecciones son un gran test y deben neutralizar los complots enemigos contra nuestro Estado islámico", señaló la emisora.

Los partidos con más opciones de ocupar el Parlamento son los llamados principialistas, la facción conservadora leal al establishment islámico, y el ala cercana al presidente Ahmadineyad. Las elecciones se consideran un test para el presidente tras su reelección en unos comicios ensombrecidos por la sospechas de fraude que provocaron masivas protestas callejeras que culminaron con una violenta represión.

Los conservadores acusan a Ahmadineyad de fracasos económicos y de haberse distanciado del sistema islámico con eslóganes nacionalistas.

Un ala reformista en torno al ex presidente Mohammed Jatami está también en liza, pero se le otorgan escasas posibilidades. Los reformistas más radicales, acusados por el sistema de haberse convertido en disidentes, boicotearon la cita electoral alegando la falta de libertad para todos los partidos políticos. Además, sus líderes están bajo arresto domiciliario prácticamente neutralizados políticamente.

No se espera que el resultado de las elecciones cambie las políticas iraníes, ya que la última palabra en cuestiones de Estado como la política exterior están en manos del líder espiritual supremo, el Ayatolá Ali Jamenei.

DPA

Editor: Enrique López