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Sociedad

Investigan a sospechoso de crímenes de guerra

La justicia alemana investiga a un anciano acusado de participar en un fusilamiento masivo de prisioneros judíos en Austria en 1945.

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"El trabajo os hará libres", reza en la puerta del campo de concentración de Dachau.


La división de crímenes del Nacionalsocialismo de la Fiscalía de Dortmund investiga a un ciudadano de 89 años acusado de haber tomado parte en 1945 un fusilamiento masivo de unos 60 prisioneros judíos en Austria.

Miembros de la fiscalía están actualmente en Austria, para ver el lugar de los hechos e interrogar a tres ex miembros de la Juventud Hitleriana, detalló el fiscal de Dortmund, Ulrich Maass. Todavía no se ha decidido si se hará una denuncia. "Primero tenemos que reunir pruebas", agregó. En la época de la masacre, ya próximo el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), los alemanes se sirvieron de trabajadores forzados y de adolescentes para construir una línea de fortificaciones en Austria, con la intención de frenar el avance enemigo.

Fue entonces que cerca de 60 trabajadores forzados de origen judío fueron reunidos en la localidad de Deutsch Schützen, y se los fusiló sin más. Miembros de las Juventud Hitleriana echaron después los cadáveres en una fosa común, descubierta en 1955. Fue un estudiante austríaco quien puso en marcha las investigaciones actuales, tras estudiar durante algún tiempo el tema.

Guía de teléfonos

En el curso de su trabajo, el joven se topó con los nombres del trío de miembros de las SS alemanas que presuntamente asesinó a los prisioneros. El estudiante localizó al hoy anciano de 89 años mediante la guía de teléfonos y se puso en contacto con él, tras lo cual el profesor del estudiante mantuvo una serie de entrevistas con él.

La revista "Der Spiegel" había publicado previamente que gran parte del material de prueba está en las actas de un jucio que se hizo en 1956 en Austria contra dos hombres que supervisaron los proyectos de construcción con mano de obra forzada. El juicio terminó en absolución, pues los constructores responsabilizaron de la masacre a los miembros de las SS.

Los cuerpos fueron exhumados en 1995 y la tumba cerrada y bendecida por un rabino. Según "Der Spiegel", el acusado, que vive en la ciudad de Duisburgo, se prestó a hablar de otras experiencias de la guerra, pero se negó a tocar la masacre con el académico que lo entrevistó. Después dijo que no volvería a dar entrevistas.

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