Inspectores de la ONU comprueban uso de armas químicas | El Mundo | DW | 26.08.2013
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El Mundo

Inspectores de la ONU comprueban uso de armas químicas

Damasco permite entrada de la misión de la ONU para comprobar uso de armas químicas en lugares donde podrían haber sido utilizadas las últimas semanas.

Los acontecimientos recientes muestran el riesgo de la misión de la ONU para inspeccionar armas químicas. Francotiradores no identificados atacaron hoy (26.08.2013) a los inspectores en las cercanías de Damasco. Todavía no se decidirá sobre la retirada de los efectivos o no, pero sí ha quedado claro el tira y afloja propagandístico en torno al presunto uso de armas químicas y sus autores.

El domingo (25.08.2013), el régimen de Bashar al Assad, cedió a las exigencias de la ONU. Inspectores de la organización presentes en Siria que debían comprobar el uso de armas químicas a principios de este año en cuatro lugares previamente acordados, podrán realizar también comprobaciones sobre el uso de armas químicas la semana pasada.

En los círculos de la ONU no se duda de que en el pasado se usaron ese tipo de armas. Según un informe de la organización hay “bastantes indicios” para sospechar que entre enero y mayo de 2013 se usaron armas químicas por lo menos en cuatro casos. Que este tipo de armamento se utilizase el pasado miércoles (21.08.2013) en un ataque a varios pueblos al este de Damasco, también parece muy probable. Hay indicios que apuntan a un “contacto masivo con una sustancia neurotóxica”, resume la organización de ayuda “Médicos sin Fronteras” en sus exámenes de los últimos días. En las clínicas en la que trabajan, han sido tratadas más de 3600 personas con síntomas de Gas Nervioso. Además 355 personas han fallecido.

Buenas posibilidades de aclaración

La misión de la ONU tiene la posibilidad de aclarar los últimos ataques con armas químicas, sostiene Jan van Aken, portavoz de Exteriores del grupo de La Izquierda en el Parlamento alemán e inspector de armas biológicas en las Naciones Unidas entre 2004 y 2006. “Los inspectores en Siria pueden comprobar sin problemas a través de las pruebas con supervivientes si se utilizaron armas químicas o no”, comenta van Aken en conversación con DW: “Se puede comprobar en pocos minutos. Y con un poco de trabajo de laboratorio pueden incluso determinar que tipo de veneno se ha usado en caso de que haya habido un ataque con armas químicas”.

Van Aken no la comparte la sospecha del ministro británico de Exteriores, William Hague, de que las pruebas hayan sido destruidas. Técnicamente un análisis de los supervivientes bastaría para probar un ataque de tales características. “Los resultados de las pruebas de encimas y de orina no cambian. Decir que se han eliminado las pruebas es propaganda de parte del ministro de Exteriores británico”.

Hechos y propaganda

La misión de la ONU no puede contestar a una pregunta muy importante. “Los inspectores sólo pueden decir si se efectuó un ataque con armas químicas. Pero no quién lo hizo. Esto parece una manipulación propagandístico”, dice van Aken. Tampoco los indicios técnicos ayudan a definir la autoría de los ataques. Lo que pasa en Siria es demasiado complejo para sacar conclusiones claras: “Incluso aunque se encuentre un cohete sirio con restos de gas nervioso, uno nunca sabrá si lo dispararon las tropas de Assad o si fueron los rebeldes tras atacar un puesto del ejército en el norte”.

Aclaraciones más complejas

Por el momento, los inspectores de la ONU sólo podrán comprobar una cosa. Contestar a la pregunta de si se utilizaron armas químicas o no. Según van Aken, ése sería el requisito previo para extraer consecuencias. “Si se han usado estas armas, se trataría de crímenes contra la humanidad. Eso es lo que se puede determinar ahora. Una vez terminada la guerra civil, será necesario que los culpables rindan cuentas”.

Van Aken considera que merecerá la pena esclarecer la autoria de los hechos. “Entonces es cuando empezarán a hablar otras personas. Quizás haya fugas o se publiquen documentos u órdenes”, algo que se verá en los próximos años. “Tiene que ser así. No se puede permitir que un delito semejante quede sin pena”.