Inglés en el biberón | Sociedad | DW | 12.03.2012
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Sociedad

Inglés en el biberón

En el mundo globalizado los idiomas extranjeros son cada vez más importantes. Por eso, en Alemania, padres y madres quieren que sus niños aprendan inglés, mientras antes mejor. ¿El resultado? Dudoso.

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Aprender inglés, lo antes posible con "Sunny the cat"

Cuatro mujeres están sentadas en círculo y se mueven al compás de la música. Los niños sentados en sus rodillas miran hacia el vacío; otros gatean. Las canciones son en inglés, claro, como toda palabra que se pronuncia en este curso que tiene lugar en Fráncfort. Los alumnos más pequeños todavía no hablan, nada. Pero desde hace algunos meses asisten una vez por semana al curso “Baby best start”.

Mirali, que acaba de cumplir un año, asiste desde hace ocho meses. Su madre, Miriam Bardowicks, quiere que su pequeña no hable sólo alemán. “Si se trata de bilingüismo, de cualquier manera es bueno que un niño escuche desde ya mucho inglés. Lo ayudará después a aprenderlo”, opina la madre. Y la ciencia le da la razón: las bases de la gramática, la acentuación y la pronunciación se sientan a edad temprana. Miriam Bardowicks está convencida que su nena aprende mucho en este curso.

Esperanzas rotas

Bild Baby-Englisch - Schild, das auf den Kurs Englisch ab 3 Monaten verweist. Lerncenter ist in Frankfurt Sachsenhausen. Bild: Bianca Von der Au 03/2012

Los institutos privados florecen en Alemania

La lingüista Petra Schulz pone en duda lo anterior; en su opinión, se sobrevalora el efecto de este tipo de cursos. En todo caso, cuando se escucha sólo una hora a la semana un idioma que no tiene lugar en la vida cotidiana del niño. “Esta estimulación temprana no tiene nada que ver con la experiencia de un niño bilingüe”, explica. Las esperanzas que cifran muchos padres en este tipo de actividad no tienen fundamento. Schulz, catedrática en el Instituto de Psicolingüística de Fráncfort, no sabe de ningún estudio que pruebe resultados positivos de este tipo de cursos de idiomas.

Sin embargo, semana a semana, madres y padres llevan a sus bebés al curso de Mary Anne Philippakis. Aparte de los sesenta minutos de reunión les da un CD para que lo escuchen en casa con los pequeños. Philippakis les canta y les cuenta la historia de “Sunny the cat” mientras señala el sol, un gato, un árbol en el libro que tiene en su regazo. Desde hace un año lleva su propio centro; antes daba sus cursos en guarderías. La demanda ha ido creciendo.

Englisch lernen ab 3 Monaten Bauklötze

Cada palabra que se pronuncia durante el curso es en inglés

A pesar de todo escepticismo

“Empecé con 15 niños; entretanto son 150”, cuenta la instructora, estadounidense de origen. Su éxito no le sorprende, pues los padres quieren, con una segunda lengua, abrir puertas para sus hijos. “Mientras antes empiecen con un idioma extranjero, mejor”, afirma Philippakis. Basada en su propia experiencia con sus tres hijos, la ex consultora empresarial opina que en Alemania se empieza muy tarde con los idiomas. “Y después tienen que saberlo perfecto hasta antes de acabar el bachillerato”, comenta.

La ventaja de empezar antes: esto es lo que mueve a muchos padres a inscribir a sus hijos en este tipo de cursos. Grande es el temor de que los hijos engrosen las filas de los perdedores y no encuentren un buen empleo. Así, de la misma manera que en Estados Unidos, Gran Bretaña y China, los institutos privados florecen en Alemania.

Englisch lernen ab 3 Monaten Übungsraum Babys

Mary Anne Phlippakis comenzó con 15, ahora tiene 150 "alumnos"

“Schulz, especialista en adquisición del lenguaje, es de otra opinión: “Hay una gran diferencia entre un curso de estimulación y un kindergarten bilingüe o un bachillerato bilingüe”. A los padres y madres de “Baby´s best start” no les incomoda la opinión de la científica. Los idiomas extranjeros son parte de su vida cotidiana; muchos tienen orígenes extranjeros o tienen una pareja no alemana.

Un ochenta por ciento de estos "alumnos bebés" tienen orígenes internacionales. Por ejemplo Ayumie-Sophie Jung: su padre es alemán y su madre japonesa. En casa se hablan ambos idiomas; ahora tiene que aprender inglés, porque su madre, pianista, viaja por todo el mundo y sabe lo importante que es.

El lenguaje es como la música; mi hija aprende su ritmo”, dice la madre de Ayumie-Sophie. La combinación de ritmo y sonidos le hace bien, agrega. Esto no lo puede contradecir Petra Schulz. Con todo, su dictamen acerca de este tipo de cursos de inglés no cambia: No hace daño, pero tampoco hace bien, por lo menos no cuando el idioma no tiene cabida en el día a día del pequeño.

Autora: Bianca von der Au (mb)
Editora: Rosa Muñoz Lima

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