1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Economía

Industria cárnica alemana: "el sistema favorece la explotación"

Salarios muy bajos, subcontratistas, contratos de servicios: los trabajadores del este europeo no cuentan con las mejores condiciones laborales de la industria cárnica alemana.

En un doloroso accidente en su tercer día de trabajo en un matadero cerca de Gütersloh, en Renania del Norte-Westfalia, un búlgaro de 50 años de edad se hirió el dedo meñique con una sierra. Nadie llamó a un médico, sino que tuvo que seguir trabajando a pesar de la gravedad de la herida.

Esto sucedió un viernes, pero pudo acudir al hospital tres días más tarde, donde fue operado y permaneció dos días. No recibió ayuda por parte de su empresa. Todo lo contrario: esta alquiló la cama ubicada en su puesto de trabajo a un nuevo trabajador. Perdió su empleo, donde estaba de prueba. Además no conocía tan siquiera el nombre de la empresa subcontratista.

Centros de información para europeos del Este

Szabolcs Sepsi, del centro de asesoramiento Faire Mobilität.

Szabolcs Sepsi: Hay trabajadores que tienen que pagar por afilar sus cuchillos.

Este es el caso que describe Szabolcs Sepsi, del centro de asesoramiento "Faire Mobilität" o "Movilidad Justa", que asesoró a dicho trabajador búlgaro. "No pudimos conseguir que se prolongara su contrato, pero sí aclarar todos las incongruencias del caso y asegurarle la indemnización por enfermedad", dice Sepsi, quien añade que "hay muchos casos de este tipo".

Desde hace mucho tiempo, la mayoría de los trabajadores de la industria cárnica alemana procede del Este de Europa. Desde 2016, el centro de asesoramiento ofrece ayuda en este ámbito. En Dortmund, Kiel, Oldenburg y Rheda-Wiedenbrück seis trabajadores asesoran en polaco, rumano, búlgaro y húngaro. Muchos trabajadores piden consejo, porque en el sector de la industria cárnica suelen haber problemas, explica Sepsi: "Toda la producción está en manos de empresas contratistas ajenas. Las empresas alemanas no se encargan de contratar al personal".

Buena voluntad de los consorcios

Desde 2014, este sector también cuenta con el salario mínimo de 8,75 euros por hora, pero muchos empleadores intentan eludirlo, como por ejemplo, a través del "falso cómputo del horario laboral, impuestos por afilar las cuchillos de cortar, vestimenta laboral hasta incluso con multas por resultados insatisfactorios". Al final, el trabajador podría ganar al mes 200 euros menos de lo que le correspondería.

En 2015 se introdujo una mejora: el compromiso voluntario para crear condiciones laborales más atractivas. 18 consorcios cárnicos en Alemania se comprometieron a reducir el trabajo temporal, a aumentar la plantilla permanente y a contratar a los trabajadores bajo la legislación alemana.

Cerveza, papas fritas y carne.

La carne alemana es barata.

No se han producido muchos cambios

Las empresas de trabajo temporal, que trabajaban para los consorcios que firmaron el compromiso voluntario, pasaron a formar parte del sistema laboral alemán, dice Michael Andritzky, gerente de la Asociación del Sector Agroalimentario (VdEW). Sin embargo, no se han llevado a cabo muchos cambios.

"Las empresas que, hasta ahora, tenían su sede en Rumania, Polonia o Bulgaria, se registraron en Alemania y con el mismo personal", dice Sepsi. Por lo menos, los trabajadores pueden exigir ahora sus derechos.

Matthias Brümmer, gerente del sindicato Alimentación-Goce-Restaurantes (NGG) en Oldenburg, considera el compromiso voluntario de las empresas como "fracasado". Solo una parte de las empresas firmó el documento y no se puede hablar de una aplicación consecuente: "Y como antes se sigue trabajando con contratos de servicios".

"El sistema favorce la explotación"

Los contratos de servicios son el gran problema de la industria cárnica alemana, porque no hay puestos de trabajo fijos, se queja Brümmer: "Este sistema favorece la explotación". El sector está en auge: en Alemania se sacrifican 1,9 millones de animales diariamente. Los diez consorcios más grandes del país facturan más de 20 mil millones de euros con bajos costes de producción, advierten del sindicato NGG. Sacrificar a un cerdo cuesta 1 euro y 50 céntimos si se hace con empresas subcontratistas: "importamos mano de obra barata y exportamos carne barata", resume NGG.

Katarzyna Domagała (rmr/vt)

DW recomienda