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El Mundo

Indignación de Rousseff por brasileño ejecutado en Indonesia

Marco Archer Cardoso Moreira, de 53 años, fue ejecutado por un pelotón de fusilamiento, tras ser condenado por tráfico de drogas. Rousseff había cursado una petición de clemencia.

Tras pasar más de una década en el "corredor de la muerte" por narcotráfico, Cardoso fue ejecutado hoy (17.01.2015), alrededor de las 00.45 hora local (17.45 GMT del sábado), ante un pelotón de fusilamiento. Junto a él, fueron ejecutados otros cinco condenados a muerte en la penitenciaria de Nusakambangan, en la isla de Java.

Cardoso, que trabajaba como instructor de vuelo libre, fue detenido en 2003 al intentar entrar en el país con 13,4 kilos de cocaína escondidos en los tubos de un aladelta, y fue condenado a muerte en 2004. Su ejecución fue la primera de un brasileño ejecutado en el exterior y se llevó a cabo a pesar de las peticiones de clemencia de Rousseff. El Gobierno brasileño se valió de diversos recursos para evitar la pena capital, entre otros el llamado teléfonico que la presidenta del país hizo a su homólogo indonesio, Joko Widodo, y una carta que envió el procurador general de la República de Brasil, Rodrigo Janot, a la Fiscalía indonesia.

Petición de clemencia rechazada

Durante la conversación mantenida ayer viernes, Rousseff pidió clemencia para Cardoso y su compatriota Rodrigo Muxfeldt Gularte, preso por el mismo delito y cuya ejecución todavía no tiene fecha definida. Widodo alegó que sería imposible modificar la sentencia a muerte ya que "todos los trámites jurídicos fueron seguidos según la ley indonesia y los brasileños tuvieron garantizado el debido proceso legal". Por su parte, el procurador general de Brasil había solicitado a través de una carta a la fiscalía de Indonesia, que la ejecución fuera postergada por ocho semanas, con el fin de alcanzar un acuerdo "ad hoc" -que contemplara únicamente este caso-, entre ambos países, lo que también resultó rechazado por el Gobierno del país asiático.

A través de un comunicado oficial emitido hoy, Dilma dijo sentirse "indignada y consternada" por el fusilamiento de Cardoso y anunció que llamará a consultas al embajador de Brasil en Jakarta, Paulo Alberto da Silveira Soares. "Sin desconocer la gravedad de los crímenes que llevaron a la condena de Cardoso y respetando la soberanía y el sistema jurídico indonesio, la presidenta dirigió personalmente, el viernes último, un apelo humanitario a su homólogo, Joko Widodo, para que fuera concedida clemencia al reo, como prevé la legislación de ese país", indica el texto divulgado por la Presidencia.

Rousseff "lamenta profundamente" que ese último pedido que siguió a tantos otros que fueron hechos en los últimos años, "no haya encontrado acogida por parte del Jefe de Estado de Indonesia", añade la misiva. Brasilia advierte, asimismo, que la pena de muerte, "que la sociedad mundial condena crecientemente, afecta gravemente las relaciones entre nuestros países".

MS (dpa/efe)