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Europa

Huelga de empleados públicos aumenta presión sobre Sarkozy

Las escuelas y oficinas de correo permanecieron cerradas, los aviones se retrasaron, no hubo periódicos y cientos de miles de personas se manifestaron hoy en ciudades de toda Francia en una huelga de los empleados públicos que se sumó a la de los transportes y llevó la situación a su punto álgido.

La aviación civil también se vio afectada por un paro de algunos sindicatos de controladores aéreos que causó retrasos en los dos aeropuertos de París y la cancelación de algunos vuelos, especialmente aquellos con origen en España, informaron las autoridades.

Los funcionarios públicos cumplieron una huelga de 24 horas, a la vez que los servicios de trenes en todo el país, así como los transportes en París y alrededores, siguieron con medidas de fuerza por séptimo día consecutivo.

El presidente Nicolas Sarkozy rompió hoy su silencio en torno a las protestas y llamó a los sindicatos de transporte al diálogo. 'En una democracia pacífica se acaba con una huelga antes de que la economía sea puesta de rodillas', dijo. Los usuarios de los trenes no pueden ser tomados como 'rehenes' del conflicto, con el que no tienen nada que ver, añadió, al término que ratificó sin embargo su intención de reformar el sistema de jubilaciones especial que tienen los empleados del sector.

Se estima que un tercio de los 5,2 millones de funcionarios participaron en la huelga, según el Ministerio de Servicios Públicos, para exigir mejores salarios y protestar por los drásticos recortes de personal anunciados por Sarkozy.

El sector de la educación fue el más afectado, en vista de que la huelga fue apoyada por el 65 por ciento de los maestros y el 58 por ciento de los profesores de secundario, según los sindicatos. El ministerio habló en cambio de un acatamiento del 40 por ciento.

La medida llegó además a las universidades, que se quejan de la ya aprobada reforma de su autonomía y se oponen en general a la política económica de Sarkozy. La mitad de las casas de altos estudios están bloquedas por los estudiantes.

Además, debido a una huelga de las imprentas y distribuidores, los periódicos nacionales no llegaron a los kioskos ni a los suscriptores. Algunos diarios pusieron sus ediciones gratis en Internet.

Según las últimas encuestas, la mayoría de los franceses apoya o simpatiza con las protestas de los empleados públicos, pero no así con la huelga de transportistas.

La medida de fuerza de los funcionarios estaba prevista desde hacía mucho tiempo y coincide más bien de forma casual con la de los transportes, que se realiza en protesta por la reducción de los privilegios en las jubilaciones.

En el mayor desafío planteado hasta ahora a Sarkozy, cientos de miles de personas marcharon además por las calles en varias ciudades en apoyo a los empleados públicos.

La mayor manifestación se produjo en París, donde según los sindicatos hubo 70.000 participantes. La central CGT habló de 700.000 manifestantes en todo el país, mientras que las cifras de la policía fueron bastante más bajas.

Pese a las protestas, la Asamblea Nacional aprobó en primera lectura el presupuesto para 2008, que prevé las polémicas reducciones de personal.

Por el séptimo día de huelga en los transportes se formaron nuevos y largos embotellamientos en todo el país. Circuló alrededor de uno de cada dos trenes de alta velocidad TGV, y hubo problemas también con los regionales, según la empresa de ferrocarriles SNCF. Aunque la participación de los trabajadores en la medida bajó notablemente, a sólo el 27 por ciento, los huelguistas controlan puestos clave como los conductores de locomotoras y guardagujas.

A su vez, circuló uno de cada tres o cuatro trenes de metro en París, y el 40 por ciento de los autobuses, según la compañía RATP.

El ministro de Presupuesto, Eric Woerth, declaró a la radio France Inter que la huelga de transportes costó ya al país entre 300 y 400 millones de euros (436 a 582 millones de dólares).

Se espera que la situación mejore considerablemente mañana miércoles, para cuando hay previstas negociaciones entre los sindicatos, representantes del gobierno y de SNCF para lograr un compromiso sobre los recortes en las jubilaciones de privilegio de unos 500.000 trabajadores. (dpa)