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El Mundo

HRW: en China prevalece la tortura

Confesiones bajo coerción y brutalidad policíaca en China son algunos de los fenómenos denunciados por la organización Human Rights Watch en un reporte dado a conocer esta semana.

"Nuestros superiores lo saben, y todos toleran la tortura. En los muchos años que llevó como policía, nadie ha sido castigado por presionar confesiones a través de estos abusos.” Las palabras son parte del testimonio que el antiguo policía Zheng Qianyang hizo a Human Rights Watch en febrero de 2014, acerca de los métodos usados por las corporaciones encargadas de velar por la Ley en China al extraer confesiones de sospechosos en prisión preventiva.

Las declaraciones se suman a las de 48 detenidos, familiares, abogados y antiguos policías incluidos en un reporte dado a conocer este 13 de mayo de 2015. Titulado “Sillas tigre y jefes de celda: tortura a sospechosos en China”, el documento de 145 páginas denuncia que el maltrato a detenidos en prisión provisional continúa siendo un problema extendido en las instituciones chinas.

“Pese a reformas que datan de hace varios años, la policía china continúa torturando a sospechosos para extraerles confesiones, y sigue encarcelando a personas que han confesado bajo tortura”, dice Sophie Richardson, directora de HRW para China. “A menos de que los sospechosos cuenten con ayuda legal eficaz y otras protecciones básicas durante los interrogatorios, y que la policía sea llamada a rendir cuentas, las reformas no eliminarán la tortura rutinaria”, agrega.

Evadiendo a la Justicia

Las reformas, decretadas luego de que se dieran a conocer casos de brutalidad policiaca en 2009 y 2010, incluyeron medidas legislativas y reformas regulatorias, como la prohibición de usar a algunos prisioneros como “jefes de celda” que fungían como vigilantes de otros internos.

HRW dice que la policía china tiene demasiado poder sobre los sospechosos

HRW dice que la policía china tiene demasiado poder sobre los sospechosos

El reporte de HRW habla de otros abusos como la utilización de las llamadas "sillas tigre", armazones de hierro a los cuales son encadenados los prisioneros durante horas, sin que les sea posible moverse.

"Me sujetaron de ambas manos. Los golpes y las patadas fueron lo menos que me hicieron. Un policía usó un bastón eléctrico para golpearme por seis o siete horas, más de mil veces", dijo a HRW Gu Daoying, un antiguo prisionero de la provincia de Zhejiang.

¿Reformas cosméticas?

Las adecuaciones parecieron detener cierto tipo de abusos. Pero el reporte de HRW señala que los policías chinos han encontrado nuevas maneras de evadir a la Justicia; por ejemplo, trasladando a los detenidos a sitios distintos desde donde son llevados a cabo los interrogatorios y las torturas. Se pretende evitar que los abusos sean filmados en video.

“La ley en China prohíbe la tortura y hay normas claras de evitarla”, dice a DW Tang Jitian, un abogado defensor de los derechos humanos en China. Sin embargo, agrega, “la tortura sigue siendo una práctica frecuente en el país.”

Richardson coincide: afirma que las medidas presentadas por el gobierno chino en 2009 son un avance, pero no han ido lo suficientemente lejos en la eliminación de los abusos durante los interrogatorios.

La activista señala además que “si el gobierno fracasa al dar pasos adicionales contra la tortura, crecerán las dudas en cuanto a su verdadera voluntad de llevar a cabo reformas para que crezca la confianza de la población en el sistema de impartición de justicia.”

Con la colaboración de Li Shitao, de la redacción china de DW.