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El Mundo

Hong Kong, ¿la resignación de los paraguas?

¿Qué fue de la hongkonesa Revolución de los Paraguas que mantuvo en vilo a la ciudad por varias semanas el pasado otoño?

Hace justo un año comenzaron las protestas masivas y los bloqueos de calles en el barrio hongkonés de Central. Dos días después, el 28 de septiembre, la policía usó gases lacrimógenos para reprimir la protesta, que entonces se extendió a otros barrios. Hasta 100.000 personas se volcaron a las calles, dejando partes de la ciudad en estado de excepción por más de setenta días. El tráfico quedó parcialmente paralizado en la metrópolis financiera, comercial y turística.

En casos contados, la policía o "voluntarios civiles" intentaron hacer desaparecer violentamente las barricadas. Pero, cuando estuvo claro que el Gobierno de Hong Kong estaría dispuesto a negociar y la opinión pública comenzó a perder la paciencia con el constante bloqueo de la vida pública, los manifestantes recogieron por decisión propia sus campamentos.

¿Valió la pena?

Sobre el principal punto de disputa –el modo en que se elegirá al próximo jefe de Gobierno de Hong Kong, el Chief Executive de 2017– no ha habido cambios. Pekín sigue dispuesto a permitir unas elecciones generales, reservándose el derecho a aprobar o vetar a los candidatos. La actividad financiera y comercial de la ciudad sigue su curso. Y los tres líderes del movimiento de protesta −protagonizado, sobre todo, por estudiantes, escolares y el grupo "Occupy Central with Peace and Love"− deberán responder próximamente ante la justicia por "incitación a la asociación ilegal".

Recientemente, Pekín volvió a dejar claro que no está dispuesto a recortar las competencias del Chief Executive en favor de la Justicia y el Parlamento. El representante permanente de Pekín en Hong Kong, Zhang Xiaoming, insistió a mediados de septiembre de 2015 en que el jefe de Gobierno hongkonés tiene una "posición jurídica especial, por encima de los órganos administrativos, judiciales y legislativos", y en que el principio de la división de poderes no es adecuado para Hong Kong.

El actual jefe de Gobierno, Leung Chun-ying, aclararía más tarde que las palabras de Zhang habían sido "malinterpretadas", y que la independencia de la Justicia en Hong Kong estaba plenamente garantizada. Pero el desliz de Zhang se ajusta a la línea de Pekín, recordándole a los hongkoneses de esta "zona administrativa especial” quién tiene la última palabra.

La pared de los deseos en octubre de 2014.

La "pared de los deseos" en octubre de 2014.

Nuevas iniciativas

Los activistas del movimiento no quieren hablar de resignación. "Un resultado de la 'Revolución de los Paraguas' es, por lo menos, que la opinión pública hongkonesa muestra mayor interés en la política. Desde entonces han surgido muchos grupos y movimientos. Todos queremos hacer algo bueno por Hong Kong", dice a DW Nathan Law, vocero de los estudiantes de la Universidad de Hong Kong.

La conocida activista anti-protesta Leticia Lee confirma el surgimiento de nuevas organizaciones políticas y movimientos sociales. Pero, a sus ojos, la mayoría de esas jóvenes formaciones, “que se venden muy bien empaquetadas por sus relaciones públicas”, están en contra de todo: contra el Gobierno, contra la Constitución hongkonesa y contra el principio de "un país, dos sistemas".

Voces radicales

La mayoría de los activistas, reconoce Law, han vuelto a sus vidas de siempre, pero la conciencia democrática ha quedado despierta; ahora se piensa más en el futuro de la democracia, asegura. Así, han surgido posturas radicales como las del grupo "Hongkong Indigenous", que se pronuncia por una clara identidad hongkonesa, diferenciada de la china continental. Según su vocero, Ray Wong, está claro que la llamada "desobediencia civil" está condenada al fracaso; pero la lucha por la democracia no debe detenerse, pues el futuro de Hong Kong está en juego "bajo la hegemonía colonial comunista china", insiste a DW. Oponer violencia a la violencia, podría ser un camino, sugiere.

Por su parte, el docente universitario Chan Kin Man, uno de los fundadores del movimiento "Occupy Central", apuesta por la vía pacífica. Él considera fundamental a la prensa y los otros los medios de comunicación como vía para alcanzar los objetivos del movimiento. Pekín sigue ejerciendo su influencia sobre Hong Kong, y eso incluye a los campos educativo y mediático. Por eso, algunas nuevas empresas mediáticas han intentado independizarse de los tradicionales consorcios, consiguiendo capital por la vía del micromezenazgo (crowdfunding). Este es un "fenómeno gratificante", opina Chan Kin Man.

La pared de los deseos ahora, septiembre de 2015: no posting, prohibido desear.

La "pared de los deseos" ahora, septiembre de 2015: "no posting", prohibido desear.

Otras prioridades del ciudadano de a pie

¿Qué piensan los ciudadanos hongkoneses, más allá de los más claros defensores y detractores de Pekín? Según una encuesta de la Chinese Hong Kong University, una de las tres grandes universidades de la ciudad: 60 por ciento de los encuestados considera que, más que emprender reformas políticas, el Gobierno debería concentrarse, en los próximos tres años, sobre todo en impulsar el desarrollo económico y la calidad de vida. No obstante, 43 por ciento se dijo a favor de que el actual Gobierno avance reformas políticas, sea lo que sea que esta vaga formulación signifique para cada encuestado.

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