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Europa

Histórica aprobación del matrimonio homosexual en Irlanda

Se convierte así en el primer país del mundo que autoriza por voluntad popular el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Queda aprobado por una amplia mayoría de los votos.

La República de Irlanda ya promulgó en 2010 la ley de Relaciones Civiles que, por primera vez en este país, concedía reconocimiento legal a las parejas de hecho del mismo sexo, pero eludía calificar a esas uniones de "matrimonio". Este sábado (23.05.2015), el electorado irlandés aprobó con un 62,07 por ciento de los votos emitidos en el referéndum celebrado ayer la legalización del matrimonio entre parejas del mismo sexo. Así lo anunció hoy la Comisión del plebiscito.

Los datos oficiales indicaron que los votos en contra de la propuesta del Gobierno de coalición entre conservadores y laboristas para autorizar y dar categoría constitucional al matrimonio homosexual alcanzaron el 37,93 por ciento. La Comisión también informó de que la asistencia a las urnas fue del 60,52 por ciento, la más alta desde el referéndum sobre la legalización del divorcio celebrado en 1995, después del cual se celebraron 20 plebiscitos más.

Protección constitucional

Los partidarios del "Sí" se abrazaron, lloraron, gritaron vítores y sacudieron banderas con el arcoiris mientras veían la entrega de los resultados en vivo en una gran pantalla afuera del Castillo de Dublín. Una senadora lesbiana le propuso matrimonio a su pareja en vivo por televisión. "Esto realmente ha tocado un fibra en Irlanda", dijo el ministro de Igualdad, Aodhán Ó Riordáin, a la agencia de noticias Reuters en el principal centro de recuento de votos en Dublín. "Es un mensaje muy fuerte a cualquier joven LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual) en Irlanda y a cualquier joven LGBT en el mundo", agregó.

Al convertirse en el primer país del mundo que autoriza por voluntad popular el matrimonio entre parejas del mismo sexo, estas uniones están desde hoy reconocidas por el artículo 41 de la Carta Magna, lo que les concederá protección constitucional y equiparará al matrimonio convencional. Los detractores, entre los que figuran grupos antiabortistas, ultraconservadores y la Iglesia católica, sostienen que estas uniones atentan contra los valores de la familia tradicional y que modificarán radicalmente los procesos de adopción y de maternidad subrogada, al tiempo que erosionan los derechos del menor.

MS (efe/Reuters/dpa)