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Deportes

Hinchas, ¿especie en vía de extinción?

El gran ambiente en los estadios es un símbolo internacional de la Bundesliga que un sector de la afición alemana cree que pronto podría desaparecer por culpa de la imparable comercialización del fútbol.

La Bundesliga está cambiando a pasos acelerados y muchas de las novedades que se están introduciendo a la organización del campeonato alemán ocurren a costa de la afición. Así por lo menos lo ven varios grupos de hinchas, que sienten que el fútbol cada vez los aprecia menos como parte integral del deporte y los ve como simples clientes o consumidores de un producto de entretenimiento.

“En los estadios alemanes hay que diferenciar entre los hinchas y los espectadores de un evento deportivo. Los hinchas son aquellos que siempre están con un equipo, tanto en las buenas como en las malas, esos que han creado un vínculo sentimental con él, y se preocupan por su suerte. Los otros que llenan las tribunas son los que van a disfrutar de la tarde con un espectáculo”, asegura Michael Gabriel en conversación con Deutsche Welle.

Gabriel es el vocero del Proyecto de Coordinación de los Aficionados (KOS), que trabaja con hinchas de todo el país y cuenta con el respaldo de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y el Ministerio Federal para la Familia. Él resalta: “cuando todo marcha bien se piensa en lo comercial, pero cuando los clubes descienden, a su lado solo están los hinchas”.

Teniendo esto en cuenta, y preocupado por el rumbo que está tomando el fútbol con su comercialización, Andreas Rettig decidió abandonar la gerencia de la liga alemana (DFL) para ponerse al frente del modesto -pero muy auténtico- club de Hamburgo, el FC St Pauli, que compite en la segunda división.

“En la gente hay nostalgia de calidez, humanidad y sentido de pertenencia en momentos en los que en el fútbol todo es más acelerado, rentable y global. Yo me fui al St. Pauli porque creo que hay que sacar un poco el pie del acelerador”, explicó Rettig las razones de su drástico cambio de trabajo en entrevista con el diario Kölner Stadt-Anzeiger .

En procura de alcanzar esa meta los aficionados buscan constantemente el diálogo con las directivas de la Bundesliga. De hecho, en Alemania existe un estrecho contacto entre ambas partes. El problema es que los hinchas no se sienten escuchados, y desde su perspectiva no tiene sentido que la DFL los invite a hablar cuando se discuten las reformas importantes que los afectan directamente, si al final no se tiene en cuenta ninguna de sus consideraciones.

En opinión de los hinchas, el espectacular ambiente de los partidos de la Bundesliga podría pronto ser cosa del pasado.

En opinión de los hinchas, el espectacular ambiente de los partidos de la Bundesliga podría pronto ser cosa del pasado.

El conflicto por el calendario de partidos

Un ejemplo de esta situación lo expone Profans, otra organización independiente que agrupa a aficionados de toda Alemania. “Desde hace años hemos manifestado nuestra oposición a los partidos de los lunes de la segunda división. Ahora la DFL anuncia que planea programar también en ese día de la semana un juego de la primera división. Eso es darle una bofetada a los hinchas”, expresó en un comunicado el vocero de Profans, Jakob Falk.

Para el mercadeo nacional e internacional de la Bundesliga, ofrecer un partido los lunes en la noche significaría más posibilidades de generar ganancias por comercialización y venta de los derechos de transmisión y televisión. A los aficionados, en cambio, el horario les enfrenta a muchos retos.

Algunos de los principales problemas serían que por jugarse en un día laboral se antojaría imposible asistir al estadio con la familia, o con chicos en edad escolar; que los hinchas del visitante no tendrían mayores oportunidades de acompañar el viaje de su equipo; y que el montaje de una buena coreografía, que demanda un largo trabajo de preparación, se dificultaría enormemente.

En otras palabras, de acuerdo a lo que vaticinan KOS y Profans, los estadios alemanes seguirán probablemente llenos, pero no de hinchas sino de espectadores. Esto conllevaría a que el emocionante ambiente de la Bundesliga que es admirado por el resto del mundo, ya no sería el de un colectivo festivo y alegre, sino el de individuos que disfrutan con moderación.

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