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Salud

Higiene hospitalaria: aún queda mucho por hacer

El estándar de la medicina alemana es uno de los mejores del mundo. Pero los casos de muerte por infección hospitalaria causan conmoción y hacen tomar conciencia de que aún hay mucho por hacer.

Operaciones y tratamientos son una puerta abierta para los gérmenes.

Operaciones y tratamientos son una puerta abierta para los gérmenes.

El caso de los dos recién nacidos que murieron en un hospital de Bremen el 28 de febrero, presuntamente debido a bacterias resistentes, ha vuelto a encender el debate sobre la higiene hospitalaria en Alemania.

“Cualquier cosa, menos ir al hospital”. Son muchos los que, en caso de enfermedad, temen una internación, y no están lejos de la verdad. No sólo porque no existen garantías para el éxito de un tratamiento o de una operación, sino porque los hospitales son, objetivamente, lugares peligrosos, lugares en los que existe un alto riesgo de infección a través de virus y bacterias. Un problema que afecta al personal médico y a los visitantes pero, sobre todo, a los pacientes, debilitados por su propia enfermedad o por un tratamiento quirúrgico. Las heridas abiertas y los catéteres son las puertas por las que pueden ingresar agentes patógenos, pero las infecciones más “normales” también se pueden producir a través de gotas, es decir, por estornudos, tos o simplemente a través del habla, y pueden provenir de los compañeros de habitación o del mismo personal médico.

Alemania: 15.000 muertes por año por infección hospitalaria

Los pacientes, ya debilitados, son más propensos a infecciones.

Los pacientes, ya debilitados, son más propensos a infecciones.

En Alemania, cuya medicina cumple con altos estándares mundiales, las muertes por infección hospitalaria no son de ninguna manera una excepción. Desde los años 70, la prevención de infecciones hospitalarias en Alemania es una “alta prioridad”, según el profesor Martin Exner, director del Instituto de Higiene y Salud Pública de la Universidad de Bonn. Y, sin embargo, “partimos de que hay entre 500.000 y 700.000 nuevas infecciones por año, y a esas se suman las infecciones en hogares de ancianos y en el cuidado ambulante. Y partimos de, al menos –y es una cifra muy prudente- 15.000 muertes por año debidas a infecciones en el marco del tratamiento médico”, señala Martin Exner.

Bacterias multirresistentes

Un tratamiento siempre alberga el riesgo de una infección, más aún en aquellos lugares en los que los enfermos conviven uno muy cerca del otro. Según Exner, eso es algo inherente al tratamiento y nunca se podrá evitar del todo. Pero durante algún tiempo, la medicina creyó haber dominado ese problema, ya que, a partir de mitades del siglo XX, logró combatir las bacterias con antibióticos. Entretanto, la euforia se ha desvanecido. Justamente es el empleo exagerado y poco crítico de esos antibióticos el que ha provocado que cada vez más géneros bacterianos desarrollaran resistencia a los antibióticos. Los medicamentos estándar no son eficaces para combatir a esas bacterias resistentes. Y si una población de ese tipo de bacterias se anida y extiende en un hospital, la situación puede quedar fuera de control.

Estricta ley de Protección Contra las Infecciones

De paciente a paciente, no siempre se le da importancia a lavarse las manos.

De paciente a paciente, no siempre se le da importancia a lavarse las manos.

“La cuota de infección con bacterias resistentes sigue siendo alta en Alemania, y, en comparación con los países limítrofes, es demasiado alta”: en su página web, el ministerio alemán de Salud describe de manera autocrítica la situación. Se espera que el recrudecimiento de la Ley de Protección Contra las Infecciones, del 28 de julio de 2011, mejore el estado de cosas.

Los Gobiernos de los Estados Federados tienen tiempo hasta fines de marzo de 2012 para modificar sus pautas de acuerdo con la nueva versión de la Ley Federal. Por tanto, las normas existentes se unificarán a nivel nacional en todos los Länder, y las recomendaciones en cuanto a la higiene serán vinculantes, multándose las contravenciones. Los directores de instituciones hospitalarias y médicas deberán –así lo prevé el Parágrafo 23 de la Ley- “garantizar que tomarán las medidas necesarias de acuerdo con el estatus actual de la ciencia médica” para prevenir infecciones hospitalarias y la propagación de agentes patógenos. Eso incluye explícitamente tomar medidas de cualificación y capacitación del personal, así como “contar con una dotación de personal especializado en la limpieza de hospitales y especialistas en higiene hospitalaria”.

Lavarse las manos cuesta tiempo y dinero

El profesor Martin Exner ve con ojos críticos el factor costos en las clínicas. La optimización de los recursos en el sector médico provocó que se ampliaran los servicios, “pero el personal necesario para asegurar la calidad de esos servicios no aumentó. Y eso no puede ser”, dice el especialista. La medida de higiene más urgente y necesaria, el lavarse las manos y desinfectarlas cuando se pasa de un paciente al otro, requiere tiempo, un tiempo que hay que tomar en cuenta. Los expertos coinciden en que, en los últimos años, no se le ha dado la suficiente importancia al tema “Prevención”. En las 36 facultades de Medicina de Alemania hay sólo nueve cátedras de Higiene.

El factor humano

A pesar del avance en el conocimiento científico y en la medicina, y a pesar de normas más estrictas y de una minuciosa estrategia de Higiene, el talón de Aquiles sigue siendo el ser humano. Un solo empleado, una sola enfermera, un médico, un terapeuta o una empleada de limpieza pueden dejar sin efecto todas las medidas con su actitud individual por falta de conocimiento o por negligencia. La rutina es uno de los factores más peligrosos, y es por eso que los casos de muerte por infección hospitalaria no han sido en vano sino que tienen, a pesar lo trágico, al menos un aspecto positivo: la toma de conciencia acerca de la situación.

Autor: Michael Gessat/ Cristina Papaleo
Editor: Enrique López

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