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América Latina

"Hemos tenido demasiados años de impunidad"

La desaparición de 28 mineros en Venezuela no es un caso aislado. El periodista Jorge Benezra explica la realidad de uno de los países más violentos del mundo.

Venezuela Bergwerk in Las Cristinas

Un minero ilegal muestra un gramo de oro extraído en la mina venezolana de Las Cristinas.

“Han sido unos días de confusión”, así describe el periodista Jorge Benezra lo que está ocurriendo en Venezuela en relación al caso de los 28 mineros supuestamente desaparecidos. “Las autoridades admitieron el martes (08.03.2016) que los mineros están desaparecidos y encomendaron a la Fiscalía investigar el caso. Ya hay un grupo de periodistas de distintos medios nacionales e internacionales en la zona. Pero esto no es nuevo, está ocurriendo desde hace más de 5 años”.

DW: ¿Qué está pasando en las minas del sur del país?

Venezuela Jorge Benezra

Jorge Benezra, periodista venezolano.

Jorge Benezra: Lo de los mineros ha salido luz porque esta vez tuvieron dolientes, alguien salió a reclamarlos, pero la cantidad de muertes que tienen lugar diariamente en el Estado de Bolívar es altísima. Con poco más de 2 millones de habitantes, diría que es el estado más grande de Venezuela, ya que cubre aproximadamente el 25 por ciento del país. En su mayoría es selva y tiene muchísimos recursos naturales, en este caso minerales como el oro, diamantes, cobre, coltán o hierro. Además de haberse convertido en un centro económico para el país, se ha convertido en el gran centro operacional de bandas criminales que vieron una oportunidad de negocio en las minas ilegales. Además de esas minas, se apropiaron de otras que, históricamente, han sido explotadas por el Estado. Y lo han hecho de la mano de autoridades de las Fuerzas Armadas que se han prestado a la corrupción.

En agosto de 2011, el todavía presidente Hugo Chávez nacionalizó la explotación de oro en Venezuela, lo que provocó el retiro de empresas extranjeras que, hasta entonces, controlaban la actividad minera en el país. ¿En manos de quién quedaron esas minas?

Cuando estuvimos grabando el documental Amazonas Clandestino hace poco más de un año, buscábamos la realidad humana de ese minero que nació minero, que sus padres y abuelos fueron mineros y que la única cosa que sabe hacer en la vida es minería. Esa gente busca un espacio para trabajar que, al final, se convierte en minería ilegal. La idea era comparar cómo se trata la minería ilegal en Venezuela, y cómo se trata en Perú. Pues bien, la idea era retratar el drama humano de esos mineros, y el de las autoridades tratando de capturar a esos mineros que trabajan para sobrevivir. En Venezuela, como en Perú, siempre ha existido la minería ilegal. El problema es que aquí pasó a tener una organización denominada “sindicato”. Es un nombre cualquiera que adoptaron las organizaciones criminales y los grupos armados irregulares que se mueven en la zona y que, al haber tantas minas, empezaron a operar en ellas poniendo orden entre los trabajadores. Al final se han convertido en las únicas autoridades y los mineros han acabado repartiendo con ellos lo que extraen.

Venezuela Bergwerk in Municipio Sifontes

Minero en faena en una mina clandestina del municipio Sifontes, en el Estado de Bolívar (Venezuela).

¿De qué tipo de bandas criminales estamos hablando?

Son bandas urbanas de las principales ciudades del país que han ido migrando hacia el Estado de Bolívar por la fiebre del oro. Los "sindicatos" pasaron entonces a convertirse en los protectores de los mineros que trabajaban en la zona. Tras convertirse en la autoridad de esas minas, comenzaron a exigir un reparto del botín. Esas bandas resuelven todos los problemas de los mineros. Al principio se hicieron con las minas clandestinas, pero poco a poco eso fue creciendo y, en zonas como Las Claritas, cerca del parque nacional Canaima, tomaron el control de minas como la de Las Cristinas, un asentamiento aurífero a cielo abierto en el que, según calculó el Estado venezolano en 1997, antes de que llegara Chávez, hay reservas de entre 13 y 17 millones de onzas –entre 370.000 y 480.000 kilogramos- de oro. Estamos hablando de la quinta mina más grande del mundo y, si no me equivoco, de la segunda más grande de América Latina. Teniendo en cuenta que un kilo de oro puede alcanzar un valor de 30.000 euros, te puedes imaginar el interés que despierta entre las bandas criminales. Un minero puede sacar un gramo al día, suficiente para vivir bien. Son zonas en las que se mueve mucha riqueza, mucho dinero en efectivo y en las que se genera un mercado negro alternativo muy importante (combustible, alimentos, drogas, prostitución). Como son propiedad del Estado, teóricamente los encargados de velar por la seguridad en las minas son el Ejército y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Pero, al ver el mercado que generaban las explotaciones mineras, las Fuerzas del Estado comenzaron a cobrar para permitir la entrada de contrabando. El resultado: en minas como la de Las Cristinas más de 25.000 personas viven del oro y de las industrias secundarias que genera su explotación.

¿Y qué se sabe de los 28 mineros desaparecidos?

Hay un 80 por ciento de probabilidad de que estén muertos. Aunque hay que esperar a ver qué dicen las investigaciones, cuando uno ha visto la realidad de lo que ocurre en el sur de Venezuela, con muertos todos los fines de semana en las zonas mineras, estas desapariciones no sorprenden. Muchos de estos mineros ilegales son extranjeros que nadie reclama. Otros vinieron de la parte occidental del país buscando la riqueza del oro, sus familias nunca más supieron de ellos y, si desaparecen, tampoco hay reclamo alguno. De ahí que no se hayan presentado casi denuncias de familiares. Y una tercera opción es la de aquellas personas que, aún sabiendo que sus familiares han desaparecido, por miedo prefieren no denunciar. Cuando estuvimos allí grabando nos contaron historias que no pudimos confirmar sobre fosas comunes en las que los "sindicatos" habían arrojado los cuerpos sin vida de hasta 50 o 100 personas.

Venezuela Fluss Cuyuni

Panorámica de devastación en las riberas del río Cuyuni, en el Estado de Bolívar (Venezuela).

¿Hay alguna forma de solucionar el problema de las mafias en las explotaciones mineras?

Para empezar tiene que haber una gran voluntad política que deje aparte cualquier ideología. El segundo paso es reconocer que es una realidad. Después habría que acabar con la corrupción lamentable que existe en los cuerpos del Estado que, obviamente, se han prestado a vender armas y municiones a los "sindicatos" .

Lo que hay que hacer es limpiar con mano dura los territorios donde están estas bandas criminales que, recordemos, no son organizaciones militares como las FARC o el ELN, son criminales de ciudad de entre 15 y 30 años que emigraron a la selva con el fin de enriquecerse. Hemos tenido demasiados años de impunidad.

Jorge Benezra es un periodista y productor de televisión independiente. Ha realizado coberturas en países como Israel, Líbano, Turquía, Siria, México o Colombia, y sus temas siempre están vinculados a los territorios armados, el narcotráfico, las cárceles y las zonas de conflicto. Ha publicado en medios como Semanario Quinto Dia (Venezuela), Canal Cuatro (España), Agencia Capa (Francia) , la revista Time Magazine, revista XLSemanal y ABC (España), entre otros.




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