Helmut Newton Polaroids abre en Berlín | Cultura | DW | 12.06.2011
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Cultura

Helmut Newton Polaroids abre en Berlín

Eran pruebas realizadas con fotografías polaroid que le servían al maestro del desnudo para preparar muchas de sus célebres imágenes. Unas 300 instantáneas se exhiben en el Museo de Fotografía en Berlín.

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Instantánea para un encargo del diseñador Yves Saint Laurent.

"Alguien había sido asesinado y su cuerpo aparecía en una fotografía de periódico. Helmut coleccionaba esas imágenes de crónica policial para inspirarse en sus composiciones. Entonces buscaba a una chica que haría el papel estelar y se le maquillaba para que se viera pálida y se la llenaba de joyas y ya que tenía varios bocetos iba con el editor en jefe de Vogue y le preguntaba si le gustaba la idea. Usaba todo para poner en marcha sus composiciones”, recuerda su viuda June Newton”, en conversación con Deutsche Welle.

Ausstellung Helmut Newton Polaroids Flash-Galerie

June Newton muestra el catálogo que acompaña la exposición.

Una selección de 300 instantáneas realizada por su viuda y ampliadas para ser exhibidas en la muestra son testimonio de la habilidad y rapidez del fotógrafo con una cámara polaroid. Ya fueran tomas para el diseñador de moda francés Thierry Mugler o para el famoso Yves Saint Laurent, para revistas o para publicidad, Helmut Newton era el maestro de la puesta en escena.

Con esas tomas instantáneas Newton preparaba las composiciones de sus famosas y provocadoras fotografías. Son imágenes que cuentan historias y a la vez despiertan fantasías masculinas, sueños y deseos. Ese es el común denominador en la obra del fotógrafo de origen judío, nacido en Berlín en 1920, que emigró con la llegada de los nazis, vivió en Australia y en Mónaco y murió en Los Ángeles en 2004.

Ausstellung Helmut Newton Polaroids

Trabajo publicitario por encargo de la Industria del Tabaco.

Le gustaba traspasar los límites

“Era alguien a quien le gustaba trasgredir, pasar los límites”, afirma el fotógrafo y amigo suyo Frank Horvat, que acudió a la inauguración de la muestra. Quien conociera a Robert Capa y a otros legendarios maestros del lente señala que los fotógrafos siempre se sienten emparentados entre sí pero con Helmut Newton él tenía un vínculo más fuerte. “Reíamos mucho pero además, lo admiraba por su gran velocidad para pensar y resumir ideas”.

Al reverso de la instantánea Newton anotaba comentarios sobre la modelo, el cliente o lugar de la toma. El célebre fotógrafo guardaba sus fotografías polaroid en cajas y con ellas se mudó varias veces de casa con su esposa June. “Eran cajas y cajas y poco antes de su muerte le dije, Helmut tomemos las cosas con calma y pongamos en orden la casa y tu archivo y él me respondió: , así que ya no dije nada”, recuerda su viuda.

Ausstellung Helmut Newton Polaroids Flash-Galerie

Vogue estadounidense.

Las fotografías polaroid fueron muy populares durante la segunda mitad del siglo XX. La cámara tardaba entre 60 y 90 segundos para producir una impresión de papel después del disparo. También en la fotografía instantánea Newton destaca por su composición.

Siendo adolescente en Berlín Newton fue expulsado del Colegio Americano por no tener otro interés que las chicas, la natación y la fotografía. Fue fiel a sí mismo hasta el final, las mujeres, o más bien sus cuerpos fueron el principal interés del fotógrafo, que se convertía en un arquitecto de piel y músculos femeninos en combinación con un fuerte contraste de luz y sombra.

Ausstellung Helmut Newton Polaroids

Encargo del diseñador Thierry Mugler.

Críticas de feministas

Acusado en vida de relegar a las mujeres al papel de objeto, a él le tenían sin cuidado las críticas. En el Museo de la Fotografía de Berlín en donde se aloja la Fundación Helmut Newton con la obra del fotógrafo, cuelgan imágenes monumentales que publicó en los años 70 y que provocaron una gran polémica. Big Nudes se titula la serie y muestra la desnudez de las modelos en primer plano, pero su desnudez no es una señal de sumisión ni erótica. Son mujeres soberbias y altivas que muestran desafiante su fuerza corporal a un enemigo desconocido.

Newton hacía lo que quería con sus modelos. “Era un hombre y jugaba con todas estas niñas como si fueran sus muñecas. Él solía decir que eran unas pequeñas bestias a quien se les pagaba para hacer lo que él quisiera”.

“Era la mejor compañía que uno podría imaginar. Era una alegría estar con él, lo extraño terriblemente”, concluyó June Newton.

Autora: Eva Usi

Editora: Claudia Herrera Pahl

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