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Sociedad

Hans Küng cumple 80 años: nunca fui un “beati possidentes”

Algunos lo apodan el Guillermo Tell del catolicismo, otros el anti Papa de la Iglesia Católica. Hans Küng, el teólogo de lengua alemana más conocido, cumple 80 años.

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Hans Küng siempre en busca de la verdad.

“Mi vida fue un camino de retos y peligros constantes, de crisis y soluciones, esperanzas y decepciones, éxitos y fracasos. Mi vida es una batalla en la que me he involucrado tanto en palabra como en acto. Es una historia de tristezas en la que todo podría haber sido pero mucho no fue. Jamás me sentí un “beati possidentes”, uno de aquellos que creen felices y orgullosos poseer la verdad. Soy más bien alguien que sabe que los teólogos y los filósofos siempre deben esforzarse por buscar la verdad”.

Así se describe Hans Küng en su autobiografía Verdad controvertida publicada en septiembre de 2007. Controvertida, un adjetivo que calza bien con Küng aunque sin quererlo él. De joven soñaba con ser “sólo” pastor en Suiza, pero todo resultó distinto. El hijo de un vendedor de zapatos, nacido en 1928 en Sursee en el cantón de Lucerna, es el teólogo contemporáneo más conocido; el crítico, rebelde y enemigo de la figura papal cuenta incluso con un dossier de inquisición propio en los archivos del Vaticano.

Pensador independiente

Con seguridad este no era el objetivo de alguien que se ha ganado la simpatía de millones como impulsor de la cohabitación pacífica de hombres y religiones mundiales y cuyo lema declarado es “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”. Pero como lo explica el mismo: “he heredado de Suiza una postura autónoma e independiente que disgusta a los jerarcas”.

Hans Küng podría haber hecho una carrera de cuento en el seno del Vaticano. Fue acogido incluso en la institución élite papal, el Collegium Germanicum, una honra que le fue denegada a Karol Wojtyla, por ejemplo. También fue teólogo del Concilio elegido por el Papa Juan XXIII en 1962.

Mientras que su tesis de doctorado en la Universidad de la Sorbona en París le valió un dossier en el archivo de inquisición del Vaticano, le abrió por otro lado las puertas de la Universidad de Tubingia en donde le ofrecieron a Küng, en ese entonces de 32 años, después de un vicariato de tres años en la Iglesia de Lucerna, el puesto de profesor de teología fundamental.

Pero el teólogo no se limitó a dar cátedra, siguió publicando libros. El de 1970 fue un parteaguas en su vida. ¿Infalible? Una pregunta pone en duda la infalibilidad de la máxima figura de la iglesia católica. Este libro junto con la posterior publicación Ser cristiano, en la que intenta explicar la doctrina de Jesucristo en un idioma moderno, le valieron la condena de la Iglesia Católica que desencadenó la crisis que condujo a la prohibición de cátedra para Küng el 18 de diciembre de 1979.

De ángel a rebelde

La tarjeta roja que le impuso la Iglesia no logró acallarlo, muy por el contrario. Hasta el día de hoy pone en duda la infalibilidad del Papa, lucha por la abolición del celibato, la promoción de la planeación familiar, es decir, el consumo de anticonceptivos y el uso de condones, así como el sacerdocio para mujeres.

“Es un escándalo que la Iglesia, que habla en nombre de Jesucristo siga efectuando procesos de inquisición en el Siglo XX. Lucharé porque se revierta esta decisión”, indicó en su momento. Pero ninguna protesta sirvió. Nunca se dio un diálogo entre Küng y Juan Pablo II y no fue hasta después de la muerte de este último que Küng volvió a pisar el suelo del Vaticano, después de la sorpresiva invitación que recibió por parte del Papa Benedicto XVI en el 2005.

Hans Küng

Küng de visita en Siria.

Durante esta audiencia se evitaron temas conflictivos y se concentraron en el nuevo proyecto que ocupa desde 1995 a Küng. Su fundación Weltethos, de la cual es presidente y que a la luz de la gran polarización entre fanáticos musulmanes, cristianos y judíos cobra una gran importancia.

Su fin es promover el diálogo y el entendimiento entre las religiones. Küng observa que en las tres religiones abrahamitas la mayoría de las personas están interesadas en fomentar la paz. De ahí la importancia del intercambio entre las religiones.

Aún después de la pérdida del permiso de docencia Küng sigue siendo sacerdote, nunca le dio la espalda a la Iglesia. “No estudié teología sólo por interés científico. Quería ser sacerdote especialmente para jóvenes. Mis intenciones siguen siendo pastorales, quiero una teología humana y quiero ayudar a los seres humanos.”

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