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América Latina

#HambreCero hasta el 2030: un camino para Colombia y Perú

Tanto Colombia como Perú tienen un alto índice de población en riesgo de inseguridad alimentaria. Para alcanzar el objetivo de “Hambre Cero” hasta el 2030, un estudio de la OCDE y la FAO plantea propuestas.

Un 40% de la población colombiana está expuesta a sufrir de inseguridad alimentaria y malnutrición. En Perú, esta cifra llega al 43%; en 2014, 15% de los niños menores de 5 años sufrían de malnutrición. Ambos países forman parte de un estudio presentado esta semana en Bruselas que propone vías para cambiar la situación y lograr conseguir el objetivo de desarrollo sostenible de "Hambre Cero”, hasta el 2030.  ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo asegurar el acceso a alimentos (seguridad alimentaria) y su adecuado valor nutritivo?

"Hay que ir más allá de lo que se hace actualmente: enfocarse en la agricultura y dar subsidios”, explica a DW José Enrique Garcilazo, especialista de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

¿La salida en un nuevo enfoque?

La OCDE elaboró el estudio "Adoptando un enfoque territorial para las políticas de seguridad alimentaria y nutrición” junto con la FAO ( Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y UNCDF (United Nations Capital Development Fund).

Es en este enfoque donde los especialistas como Garcilazo donde ven el camino a seguir. "No es sólo un problema de producción en la agricultura; hay otros elementos claves como la accesibilidad y la promoción de oportunidades fuera de la agricultura, por ejemplo”, afirma Garcilazo.

Dürre Kolumbien (imago/blickwinkel)

Guajira, Colombia

En ambos países latinoamericanos son especialmente las áreas rurales las más afectadas por la inseguridad alimentaria, que va de la mano de la pobreza, aunque hay grandes diferencias según zonas.

Las más afectadas

En Perú, en Cajamarca y Huancavelica hay desnutrición infantil crónica (35,0 y 32,5%). En Lima, este porcentaje alcanza el 4,6. En Colombia, 15 de sus 32 departamentos superan el promedio nacional de riesgo de inseguridad alimentaria. De ellos, La Guajira –en la frontera con Venezuela- llama especialmente la atención con un 37% de extrema pobreza y un 59,1% de los hogares en riesgo.

"En Perú es muy curioso: las áreas rurales son muy diferentes. Y la pobreza también: la amazónica es muy diferente de la de la montaña, por ejemplo”, sigue Garcilazo. En el estudio presentado se identifican necesidades específicas para cada territorio. 

Belgien Enrique Garcilazo und Stefano Marta | OECD (DW/M. Banchón )

Enrique Garcilazo y Stefano Marta, especialistas de la OCDE

En Colombia, que tiene muchos centros urbanos, las áreas rurales están conectadas con ellos, pero no entre sí. Esto lleva a que la producción sea absorbida por las ciudades, que  imponen los precios y redistribuyen los alimentos a otros áreas más aisladas.

Cabe preguntarse por qué Colombia y Perú son parte del estudio y no países como Venezuela, que pasa por un momento de alta inseguridad alimentaria. "Son más bien los países  los que se han acercado a nosotros a través de nuestros canales de diálogo”, responde el especialista. "Nos interesa trabajar con países a los que les interese avanzar en esta visión que tenemos nosotros políticamente”.

Otros sectores, descentralización

Otro de los elementos que este estudio como base de la solución para lograr la seguridad alimentaria, "hambre cero”, hasta el 2030 es la descentralización. "Si bien en ambos países hay programas sociales de subsidios, en el desarrollo sustentable es donde está la solución. Para ello hace falta incentivos para que, en los territorios, las poblaciones usen mejor sus recursos. No es sólo la descentralización de competencias como en Perú, en donde los recursos siguen a nivel central”.

Goldmiene - Yanacocha bei Cajamarca (CC BY-SA 2.0/Euyasik)

Cajamarca, Perú

Así las cosas, según este estudio de la OCDE/FAO/UNCF, es en cada territorio con sus entidades locales y regionales donde se debería decidir el modelo de desarrollo adecuado. La minería –no sólo en manos del sector privado-  y la agricultura podría ser en la empobrecida Cajamarca el motor de desarrollo.

Para el caso de Colombia –si bien el estudio sí tiene en cuenta el problema que representa la concentración de tierras, el problema de los desplazados y la poca transparencia en los datos debido al prolongado conflicto- en los sectores manufacturero y de servicios podría estar la clave.  

 

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