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Economía alemana

¿Hacia dónde va el Deutsche Bank?

Esta vez sí puede haber un nuevo comienzo para el Deutsche Bank. Su presidente, el británico John Cryan, presenta el jueves un concepto de saneamiento radical para el grupo empresario.

“Un fantasma dirige el Deutsche Bank”, tituló el semanario alemán Der Spiegel; “El codirector del Deutsche Bank se oculta de las candilejas”, escribió el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung en su edición online; “El hombre que se esconde”, caracterizó, por su parte, el diario Süddeutsche Zeitung al nuevo jefe del Deutsche Bank.

De hecho, el británico John Cryan está desde hace cuatro meses oficialmente en el cargo y ya debió informar sobre pérdidas récord en el tercer trimestre, además de anunciar un saneamiento total del grupo. Pero, al contrario de sus predecesores, Anshu Jain y Josef Ackerman, no quiere mostrarse en público. Debido a las críticas a esa actitud, ahora lo hará por primera vez, junto con el codirector, Jürgen Fitschen -que estará en ese cargo hasta mayo del año próximo-, el director financiero, Marcus Schenk y el encargado del sector de clientes privados de Deutsche Bank, Christian Sewing. En esa oportunidad explicará cuál es el nuevo rumbo que quiere darle al Deutsche Bank.

¿Quo vadis, Deutsche Bank?

John Cryan, nuevo director de Deutsche Bank.

John Cryan, nuevo director de Deutsche Bank.

John Cryan había anunciado ya a mediados de octubre, luego de una sesión extraordinaria del comité ejecutivo, cuál será el curso que tomará el grupo: “Queremos un banco mejor controlado, más eficiente y mejor centrado en sus objetivos”. Según expertos, con esa declaración, Cryan anticipa el mayor saneamiento en la historia de esa institución bancaria, que se verá sometida a reformas radicales, orientando sus negocios hacia una clientela adinerada, llevando a su banco Postbank a la bolsa y anulando 10 comisiones de las 16 existentes.

Este proceder pragmático fue bien acogido en un principio, pero, por otro lado, también despierta temores, ya que el saneamiento podría costar varios miles de puestos de trabajo. Sin embargo, eso no parece preocupar demasiado a Cryan, que encuentra “simplemente inaceptable” que el banco esté implicado en tantos escándalos financieros, simplemente porque las multas que ya ha pagado y que aún deberá pagar reducen las ganancias.

Amenazas drásticas

Escándalos realmente no le faltan al Deutsche Bank. El último fue un presunto lavado de dinero en su central rusa, en Moscú. Las investigaciones se enfocan, en EE. UU. y Gran Bretaña, en posibles negocios con personas del círculo del presidente ruso, Vladimir Putin, según informó el diario Financial Times.

Ya en agosto, el Ministerio de Justicia de EE. UU. tomó parte en las investigaciones. Remitiéndose a sus propias pesquisas, Deutsche Bank indicó que no había motivos para aplicar sanciones. Pero las transacciones, por sumas de hasta 6.000 millones de dólares, se realizaron entre 2011 y 2015. El lunes pasado, Deutsche Bank explicó que las investigaciones más importantes eran sobre los negocios sospechosos entre Moscú y Londres, que está colaborando con las autoridades, que ya aplicó medidas disciplinarias y que lo seguirá haciendo. Entre esas medidas está seguramente el despido de varios funcionarios en Moscú.

En caso de aplicarse, las multas en este caso podrían ser realmente extremas, ya que las autoridades de EE. UU. no se andan con vueltas. Pero Deutsche Bank ya tiene experiencia en eso. En abril de 2015 pagó cerca de 2,5 mil millones de dólares para que los supervisores estadounidenses y británicos suspendieran sus investigaciones de índole civil. Cryan también comenzó con las modificaciones en el personal en su directorio, retirando a los ejecutivos involucrados en los diversos escándalos. Asimismo, agrandó el círculo de liderazgo a diez miembros, seis de ellos, totalmente desconocidos.

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