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Economía

"Hacen falta medidas urgentes para una nueva Europa"

La crisis del euro, la inmigración, el “brexit”: ¿ha fracasado Europa? En su libro “Junio negro”, Hans Werner Sinn no solo hace un diagnóstico de la situación, sino que también propone cómo sanarla.

Hans-Werner Sinn.

Hans-Werner Sinn.

DW: Profesor Sinn, ahora el "brexit” está tomando forma. En su libro "Junio negro” (Der schwarze Juni), usted exige que Alemania inicie negociaciones no solo con Gran Bretaña, sino también con la UE. ¿Sobre qué debería negociar Alemania con la Unión Europea?

Hans-Werner Sinn: En primer lugar, se trata de la cuestión de la minoría de control en el Consejo de Ministros, que fue regulado en el Tratado de Lisboa. En esa época se estipuló una minoría de control del 35 por ciento de la población. Ese porcentaje fue alcanzado por el bloque del marco alemán más Gran Bretaña, por un lado, y los países del Mediterráneo, por el otro. Si Gran Bretaña ya no está, el antiguo bloque del marco alemán solo cuenta con un 25 por ciento, y, por lo tanto, no cumple con la minoría de control. Es decir, que los países orientados hacia el libre comercio deberían tener miedo de que Europa se transforme en una fortaleza comercial. Por eso aprovecharía para cambiar una gran cantidad de puntos.

¿Por ejemplo?

Tapa de Junio negro, de Hans-Werner Sinn.

Tapa de "Junio negro", de Hans-Werner Sinn.

Los instrumentos del Banco Central Europeo (BCE) y la manera en que están estructurados. No puede ser que esta maquinaria de salvataje de magnitudes desproporcionadas y con riesgos que recaen sobre el contribuyente alemán siga adelante y que Alemania tenga solo tanto que decir como Malta. O sea, que los derechos de voto también deben ser cambiados. También habría que aumentar el quórum en cuanto a las medidas fiscales, es decir, de distribución del BCE, que no son, en realidad, política monetaria. Y se debería evitar que el BCE pueda comprar bonos estatales en la medida en la que lo hace en este momento. En realidad, eso está excluido en el artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Pero el BCE encontró un agujero en los tratados que ahora utiliza. Esa desviación debe terminar. Finalmente, habría también que liquidar los créditos en descubierto que usaron algunos bancos de la zona euro entre sí.

En el final de su libro, usted presenta un plan de 15 puntos para una nueva fundación de Europa. ¿Qué propone como solución para "sanar” al euro?

Las medidas que ya mencioné, sumadas a una flexibilización de la membrecía, a lo cual llamo el "aire para el euro”. Es decir, que los países que ya no pueden seguir en el sistema porque se les ha vuelto demasiado caro deberían tener la posibilidad de abandonar la eurozona y devaluar. Después de algunos años, si cumplen con los criterios para reingresar, podrían hacerlo. Como es el caso de Grecia, por ejemplo. A ese país le iría mejor si se retirara de la zona euro, ya que así podría devaluar su moneda e iniciar un camino de recuperación económica.

¿Cuáles son los puntos más importantes que sugiere en su libro para enfrentar la inmigración en Europa?

La situación caótica de migración en 2015 fue uno de los factores que influyeron en la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Los británicos ya conocían el problema de la inmigración masiva de la posguerra, que no se detuvo sino hasta su ingreso en la UE, en 1973. En Gran Bretaña aún se ven con ojos críticos las consecuencias a largo plazo de la inmigración, y nadie quería una nueva oleada inmigratoria. La UE tiene tres grandes objetivos: quiere mantener el estado de bienestar social, quiere que los inmigrantes se muevan libremente dentro de los países de la UE y quiere integrar a los inmigrantes en los sistemas sociales de los países que los reciben. Pero esas tres metas no pueden cumplirse juntas. Hay que sacrificar una de ellas. Si no cambia nada, las personas de menores recursos se dirigirán a los países más desarrollados socialmente y podrían desintegrarlos. Es decir que necesitamos estados de bienestar y no queremos poner límites al libre desplazamiento. Allí es donde pienso que habría que poner en práctica el principio de inclusión. En concreto, propondría diferenciar entre los derechos sociales que se gana por esfuerzo propio y los que se heredan. Mientras los derechos que se ganan, como el seguro de desempleo y las jubilaciones, son garantizados por el país anfitrión, las prestaciones sociales deberían ser garantizadas por el país de origen.

Como medida para manejar la integración de los inmigrantes propongo también volver a los intereses originales de los europeos tal y como fueron formulados después de los horrores de la II Guerra Mundial, es decir, formar sociedades para la seguridad. La vieja idea de la unión de defensa, que fracasó en la Asamblea Nacional francesa en 1954, debería ser resucitada. Se debería terminar con los ejércitos nacionales y construir un ejército europeo conjunto. Y deberíamos tomar medidas para asegurar las fronteras exteriores de la UE de inmediato. Ese es un terreno en el que hacen falta medidas urgentes en Europa.

Hans-Werner Sinn fue presidente del Instituto Ifo de Múnich durante muchos años, y es uno de los economistas alemanes más reconocidos.

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