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Europa

¡Grexit! ¿Qué hacemos ahora Frau Merkel?

Angela Merkel dijo no y hablará sobre un nuevo o paquete para Grecia tras el referéndum. Para la canciller, se vuelve otra vez al principio, opina Sabine Kinkarzt.

Por un momento parecía que todo se iba a arreglar. Circulaba la noticia de que Alexis Tsipras aceptaría las condiciones de los acreedores e incluso parecía probable que se cancelase el referéndum. Todo parecía volver al orden. Pero en Berlín, el efecto pasó rápido.

El ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble se encargó de pisar el freno antes del debate del Bundestag sobre la ayuda financiera. Había vencido el segundo paquete de ayuda y Tsipras ya no estaba en situación de poder decir que sí a nada. Después, una frase de Schäuble marcó el debate: “Bajo estas condiciones tan difíciles habrá que hablar de cómo continuar con este proceso”.

Sin compromiso

También la canciller dejó claro en su discurso que su visión de la situación es similar a la del ministro. A partir de ahora, rigen otras reglas que las que había hasta el viernes. Hasta entonces no solo se había negociando con Atenas los detalles sobre el paquete, sino que también se buscaban compromisos para que los griegos correspondiesen en la medida de lo posible.

Para Merkel, con voluntad podría haberse llegado a un acuerdo. Pero este tipo de compromisos solo merecen la pena si aportan más ventajas que perjuicios. En caso contrario, ni siquiera la canciller lo habría aprobado, aclaraba Merkel. Se podría incluso pensar que ni siquiera le entristece que hayan fracasado las negociaciones. Aunque ella nunca diría algo así a viva voz.

En vez de eso, Merkel aclaró que era el inicio de una nueva época. El fondo de rescate ESFS ya es historia. Ahora, el que quiera dinero tendrá que ajustarse a su sucesor, el ESM, una herramienta financiera con reglas mucho más severas. También para los griegos. Pero es el que está vigente y eso le parece bien a la canciller. A partir de ahora el conflicto con Atenas afecta a cuestiones clave en Europa. “El futuro de la UE está en juego si olvidamos quiénes somos y qué nos hace fuertes: una comunidad de derechos y responsabilidades”, dijo la canciller: “Si el euro fracasa, también fracasará Europa”, concluyó.

Cosas claras

Angela Merkel puede permitirse decir eso sabiendo que la bancarrota griega ya no hundirá a Europa como hace cinco años. Puede ser algo caro e incómodo, pero no amenazaría la existencia de la UE. Y este mensaje cambia también otros postulados que en años anteriores se creían correctos y se transmitían a los griegos: no dejarlos caer y hacer lo posible para mantenerlos en el club.

Esta divisa contribuyó a que la canciller se uniese a al grupo que en 2010 aceptó el lastre de la quiebra griega. En vista de la amenaza del colapso de los bancos y la consecuente caída de la eurozona, eso era solo un mal menor. Por eso cerraron los ojos y siguieron adelante esperando que Grecia emprendiese una modernización para solucionar sus problemas como Irlanda, España o Portugal.

Al final no sucedió así y hoy ya no se puede hacer nada. La canciller vuelve a pisar en tierra firme, ganando incluso puntos en política interior y su propio partido. La Unión empezaba a estar en rebeldía con la idea del “paquete de ayudas de nunca acabar”. E independientemente de cómo sigan las negociaciones, una cosa está clara. Tanto el hasta ahora moderado Gobierno Federal como la Comisión, que le dejó el terreno al Banco Central y al Fondo Monetario Internacional, tendrán que tomar posiciones claras. Incluso con un mensaje categórico.

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