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Europa

Grecia: política disuasiva para refugiados

En las siguientes semanas deberán ser erigidos catorce nuevos centros para refugiados en Grecia. Decenas de miles siguen varados en la frontera con Macedonia. No a todos los griegos les agrada esta solución.

El gobierno de Alexis Tsipras prometió en 2015 que para finales de ese año se crearían campamentos para alojar a 50.000 refugiados en Grecia. No cumplió. En tiempos de campaña electoral, el partido de Tsipras, Syriza, arremetió contra la política restrictiva del conservador Antonis Samaras en cuanto a los refugiados. Pocas semanas más tarde, tras la ascensión de Syriza al poder, cerró el más grande y sobrepoblado centro de recepción de refugiados, Amygdaleza, a las afueras de Atenas. El ministro de Protección Civil, Jannis Panoussis, ofreció de inmediato instalar nuevos “centros de convivencia” en los cuales debían regir “condiciones humanas”.

Las obras avanzan rápidamente, con ayuda del ejército, que desde finales de febrero trabaja a marchas forzadas en la construcción de dichos centros. La inauguración de esas instalaciones demuestra que Tsipras se torna un político realista, dice Jorgos Tzogopoulos, del think-tank ateniense ELIAMEP. En entrevista con DW, el especialista estima que el primer ministro heleno no tuvo alternativa y se vio forzado a levantar los nuevos centros de refugiados. ¿Causará esto una rebelión contra Tsipras en su propio partido, como sucedió el verano pasado? “No creo”, afirmaTzogopoulos. “Para la actual y difícil situación se buscará responsabilizar a otros; por ejemplo, Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Turquía”, agrega.

La frontera entre Grecia y Macedonia permanece cerrada

La frontera entre Grecia y Macedonia permanece cerrada

Protestas y solidaridad

No todos están de acuerdo con las apresuradas medidas del gobierno griego. Por todo el país debían ubicarse los llamados “hotspots”, centros de recepción y registro para refugiados. Pero es más fácil decir las cosas que hacerlas. En el pueblo rural de Athyron, en el norte griego, corrió la voz de que las autoridades locales habían puesto un terreno de diez hectáreas a disposición del ejército, para la construcción de un campamento de refugiados. Los lugareños reaccionaron con una protesta poco usual. En una acción subrepticia, araron toda la parcela, de tal modo que quedara inservible para la construcción. En Ilion, a las afueras de Atenas, el gobierno municipal también declaró no apto un terreno donde se planeaba construir un campamento para 1.000 refugiados.

También hay ejemplos de solidaridad. En Kozani, en el oeste de Macedonia, el alcalde Levteris Ioannidis hizo instalar en tiempo récord un campamento para 150 refugiados. “En unas cuantas horas se organizó el alojamiento en un deportivo y así pudimos recibir a los primeros refugiados”, afirmó el funcionario a televisoras locales.

Pero la iniciativa más reciente de las autoridades griegas parece ir en sentido contrario: el pasado fin de semana, por primera vez fue desalojada la Plaza de la Victoria, que en los pasados meses se había convertido en campamento y punto de encuentro para refugiados. El alcalde ateniense, el socialdemócrata Jorgos Kaminis, había puesto el desalojo como condición para preparar nuevos albergues para refugiados en la capital helena.

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