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Economía

Grecia: la economía se desangra

Cada vez más pequeñas y medianas empresas emigran hacia los países vecinos, ocasionando así una gran pérdida de impuestos al Estado griego.

El taller de fabricación de textiles de Maria Papadopoulou en Petrich, Bulgaria.

El taller de fabricación de textiles de Maria Papadopoulou en Petrich, Bulgaria.

En un patio trasero de la pequeña ciudad búlgara de Petrich se encuentran por cientos: pequeñas y medianas empresas que han abandonado Grecia en la última década con dirección a Bulgaria. El caso de Petrich, a 120 kilómetros de Tesalónica, es sólo un ejemplo de muchos.

El fabricante de calzado Kostas Amanatidia no se ha arrepentido de haber trasladado su empresa a Bulgaria: "Todo aquí es simplemente diferente”, dice y no sabe por dónde empezar a enumerar las razones por las cuales abandonó Grecia. ¿Funcionamiento del Estado, recaudación de impuestos o respeto de las leyes? Según Amanatidia, en Bulgaria se pagan impuestos y no se tienen problemas porque “nadie viene a reclamarte más dinero del que está estipulado por ley”. Ya hace 20 años que en Bulgaria se podía registrar una nueva empresa y obtener una tarjeta de pago de impuestos en solo 10 días. Y eso que en esa época Bulgaria aún no pertenecía a la UE y aún había aduanas.

Caótico sistema fiscal

Cierto es también que muchos pequeños y medianos empresarios griegos han tenido que abandonar Grecia porque sus clientes alemanes prefieren una producción más barata en China. A pesar de las facilidades empresariales, la vida en Bulgaria no es sencilla.

Según el contador Dimitris Michelakis, “lo que obliga a huir a los empresarios es el caótico sistema fiscal de Grecia”. Un ejemplo: "Mientras en Bulgaria se paga un 10% de impuesto sobre la renta, en Grecia se exige el 35 por ciento” y agrega que “los constantes cambios” le hacen la vida imposible a cualquier empresario. “En 2015, cuando fui a entregar la declaración de renta, varias cosas habían cambiado en pocos días: por algo que debía pagar el 27,5% ahora tenía que pagar el 55 por ciento, cuenta Michelakis.

Y a quien aún resiste en Grecia, los controles de capital lo obligan a abrir una cuenta en uno de los países vecinos. Christos Dimitriadis, un exitoso fabricante de ropa interior, sospecha, como muchos, que este caos es parte de un plan secreto de la UE. Según él, "hay ejemplos de países que han sido convertidos en maquiladoras de mano de obra barata, mientras otros son puros oasis de inversiones. ¿Y Grecia? ¿Querrán hacer de este país una colonia de vacaciones o un campamento de refugiados? Lo queremos saber pronto para saber a qué atenernos. Aquí ya no hay nada más por lo que valga la pena quedarse”.

Decisiones políticas erróneas

Pero la crisis de las pequeñas y medianas empresas tradicionales no empezó con la errática política fiscal en Grecia, dice el fabricante de textiles Pandelis Philippidis, para quien la madre de los males radica en la equivocada política de inversiones del gobierno anterior, que asumió la crisis de la deuda mal y abandonó financieramente al empresariado. “Mientras la liquidez de las empresas fue ahogada, el Gobierno se dedicó a salvar a los bancos”. Así, la emigración de las empresas era inexorable, hacia Bulgaria, Serbia, Albania y Turquía. El mismo presidente de Bulgaria habla de que, solo en su país, los griegos han creado 100.000 puestos de trabajo.

Voula Tektonidou, secretaria de Relaciones Económicas y Desarrollo del Trabajo entiende las críticas, pero advierte que no quieren cometer los errores del pasado sistema y favorecer a empresas que buscan el dinero fácil para luego abandonar a los trabajadores: “Ya no queremos ver empresas enfermas y empresarios saneados”.

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