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Alemania

Grass: “La reunificación de Alemania salió mal”

20 años tras la caída del Muro de Berlín, Günter Grass critica la forma en que se ha desarrollado la reunificación alemana que, a su juicio, fue un proceso paternalista mediante el que se despojó a la población del Este.

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Günter Grass: una mirada crítica.

Un nuevo libro del escritor Günter Grass, premio Nobel de Literatura, salió hoy a la venta en Alemania. Se trata de una especie de diario, en el que recopila los apuntes que realizó entre el 1 de enero de 1990 y el 1 de febrero de 1991. Un período crucial en la historia de Alemania, que volvía a unirse tras la caída del muro de Berlín, en 1989.

En una entrevista concedida a la agencia DPA, Grass comenta en forma crítica la manera en que transcurrió el proceso de reunificación de Alemania. "El derribamiento del Muro fue un acontecimiento de tal magnitud histórica, que por el bien de la Constitución debería habérsela reformado. Algo para lo que hoy sigue habiendo motivos de sobra", aseguró.

Brecha persistente

El autor considera que la actual democracia alemana sufrió una fuerte erosión: "Nuestro parlamento está cercado por presiones; no todos son iguales ante la ley. Vivimos el ataque a los derechos de libertad ciudadana mediante las nuevas tecnologías". En este contexto, afirmó que "ya es hora de construirnos un nuevo fundamento mediante una verdadera reforma de la Constitución".

El escritor alemán criticó que 20 años después de la caída del Muro, el 90 por ciento de los medios de producción de los estados del Este que se incorporaron a Alemania sean propiedad del Oeste. En vista de ello, según Grass, la brecha entre ricos y pobres que diferencia ambas Alemanias seguirá existiendo mucho tiempo.

"Dado que los 15 millones de habitantes de los originales 18 millones que quedaron en (el territorio de lo que fue) la antigua República Democrática Alemana (RDA) no tienen bienes suficientes, los bancos no les concederán créditos. Así que no podrán desarrollar ninguna iniciativa realmente propia. Siempre estarán sujetos a la ayuda que venga de afuera, que llega a cuentagotas", aseguró el escritor.

El comienzo de la crisis

"Temo que en todos los festejos que habrá este año no haremos más que omitir lo referido al estado del país, y todo se acentuará todavía más por la crisis financiera, que en realidad empezó en ese momento", sostuvo. Quien ocupaba la jefatura del gobierno alemán al caer el Muro, el democristiano Helmut Kohl, fue en opinión de Grass un cobarde, que no se atrevió a aumentar los impuestos. "Así, la unidad se hizo con dinero prestado".

"El argumento de que había que introducir en el Este el marco alemán para que la gente no se fuera no funcionó; se siguió yendo, cada vez más. Los jóvenes, sobre todo las mujeres calificadas, se van al Oeste, los hombres se suelen quedar, lo que es un fermento para el extremismo de derechas que predomina en muchas regiones", detalló.

“Escándalo en un país rico”

Ésos son para Grass "resultados de un proceso de reunificación alemana que salió mal" y muestras de la erosión de la democracia en Alemania. "En muchas áreas mis pronósticos fueron superados", dijo Grass, quien aseguró que no pudo imaginar a qué medida llegaría "el despojamiento". "Nunca me habría podido imaginar que 20 años después, los sueldos del Este y el Oeste serían distintos, e incluso el salario mínimo, que en algunas áreas incluso se eliminó, algo que en un país rico es un escándalo", aseguró.

"Es cierto también que se hizo mucho", reconoció Grass. "Por ejemplo desde el punto de vista arquitectónico, en el Este no se arrasó con todo lo que había quedado semiderruido como se había hecho en el Oeste después de la guerra. En la RDA había muchos edificios antiguos en bastante mal estado, y muchos de ellos se restauraron muy bien. Lástima que la gente se fue", concluyó.