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Alemania

Grass: adiós a la “conciencia política” de la posguerra

Grass no quiso ser "poeta nacional", pero el Nobel de Literatura encarnó la historia moderna de Alemania y su encrucijada de éxitos y fracasos. Su muerte conmueve al mundo.

Provocador y comprometido hasta el final, el autor de "El tambor de hojalata" polarizó con un estilo sin concesiones y una larga sucesión de controversias sobre los temas centrales de la Alemania nacida tras la guerra. "Un poema, un apunte biográfico de Grass hace temblar el país y las redacciones", definió el escritor Moritz Rinke.

La vergüenza de haber sido enrolado en las fuerzas nazis en su adolescencia lo torturó hasta sus últimos días. En una conversación con Grass, el experto en literatura Hanjo Kesting consideró que toda la obra literaria, artística y política del autor debía entenderse como "un ejercicio de penitencia de toda una vida".

Nacido un 16 de octubre de 1927 en la ciudad polaca de Gdansk, Grass recibió una educación católica y vivió la infancia "entre el Espíritu Santo y Hitler", según su biógrafo Michael Jürgs. Su temprano éxito como escritor fue "un cuento de hadas", en palabras del propio Grass. En 1956 se había mudado a París junto con su mujer, Anna. En una modesta habitación de una casa en un patio trasero, el autor escribió en tres años su novela más conocida, "El tambor de hojalata".

Grass, centro, con Willy Brandt, excanciller de Alemania, derecha, y el escritor Heinrich Böll, a la izquierda. (Archivo 1970)

Grass, centro, con Willy Brandt, excanciller de Alemania, derecha, y el escritor Heinrich Böll, a la izquierda. (Archivo 1970)

"¿Por qué yo y no Grass?"

La historia del extravagante Oscar Matzerath, que se niega a crecer como forma de protesta, fue pronto un clásico de la posguerra y le trajo fama y dinero. Cuando Heinrich Böll se convirtió en 1972 en el primer alemán en ganar el Premio Nobel tras la guerra, preguntó: "¿Por qué yo y no Grass?".

En 1999, la Academia Sueca resolvió esa deuda otorgando a Grass el Nobel y considerando que "El tambor de hojalata" había significado "el renacimiento de la novela alemana en el siglo XX". También la versión cinematográfica de Volker Schlöndorff hizo historia al ganar el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1980.

“Pelando cebolla”

Con un estilo marcado por influencias tan dispares como Alfred Döblin o François Rabelais, los hermanos Grimm o Jean Paul, Grass dejó en más de medio siglo de actividad una rica obra de géneros tan diversos como drama, lírica, piezas de ballet, aforismos, ensayos, novelas y autobiografía, además de esculturas, dibujos y pinturas.

Entre los títulos destacan novelas como "Años de perro" (1963), piezas de teatro como "Los plebeyos ensayan la revolución" (1966) o la trilogía autobiográfica que incluía el polémico "Pelando la cebolla" (2006).

Contra la guerra de Bush contra Irak

Mientras tanto, se alineó con el Partido Socialdemócrata y cultivó la imagen de escritor comprometido, convencido de la identidad entre escritor y ciudadano y de que la literatura, si bien no puede cambiar a las personas, puede ayudar a construir a largo plazo una sociedad mejor.

Apenas hubo un tema importante para los alemanes sobre el que Grass no polemizara: defendió a escritores perseguidos, fustigó la energía nuclear, consideró "apresurada" la reunificación alemana y en 2003 publicó en la agencia dpa un artículo contra la guerra de Irak iniciada por el entonces presidente estadounidense George W. Bush.

Referente moral: “Israel es un peligro para la paz mundial"

Esa imagen de referente moral se resquebrajó con "Pelando la cebolla", en donde Grass sacudió a la opinión pública alemana confesando que a los 17 años, en 1944, había formado parte de las Waffen-SS, cuerpo de seguridad especial del régimen nazi.

El dato no irritó tanto como el hecho de que Grass lo ocultara más de 60 años. Los críticos lo acusaron de ser un impostor que durante décadas dictó lecciones de moral a otros alemanes con una historia similar.

En 2012 volvió al centro de la polémica al considerar a Israel "un peligro para la paz mundial" en un poema titulado "Lo que hay que decir". Fue acusado de delirante y antisemita en Alemania y declarado "persona non grata" en Israel.

Amante de la cocina, el buen vino y la familia, Grass dejó con su muerte un vacío cultural al que es difícil encontrar paralelos en la historia de la Alemania moderna tras la guerra.