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Ecología

Gran futuro para pequeñas redes

Muchos países aspiran al estándar de los países industrializados. Sin embargo, el crecimiento económico es el causante de mayores emisiones. ¿Cómo conjugar protección al medio ambiente y el crecimiento económico?

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El futuro del desarrollo están en los sistemas híbridos

Johann Bormann tiene 68 años sigue siendo un profesional muy activo. A su empresa unipersonal, Pyramids Consulting Services, le llueven los contratos, en los cuales la emplean de pionera y administradora de proyectos, en África y Asia sobre todo. Su experiencia de décadas en el extranjero convence a sus clientes.

Aparte del buen funcionamiento de su negocio, Bormann se interesa y trabaja por el desarrollo de regiones rurales y apartadas de este planeta. Su opinión acerca de las causas del subdesarrollo y de los bajos niveles de vida está formada: lo que falta, sobre todo, es energía; energía eléctrica. 2 mil millones de personas carecen de acceso a redes energéticas. Las consecuencias comienzan con el éxodo a regiones urbanas o directamente a países industrializados, lo que conlleva riesgos individuales y políticos.

¿Desarrollo versus protección medioambiental?

La energía es la clave para el desarrollo y el bienestar, Bormann está convencido. Pero cuando dice energía eléctrica piensa menos en el uso de radio, televisión o refrigeradoras. Se refiere a sistemas de bombeo, equipos de purificación de agua y, sobre todo, a maquinarias. Se trata de que las regiones rurales menos desarrolladas de este mundo logren ingresos a través de comercio, artesanías y servicios, creando así una economía local.

Si los países en vías de desarrollo quieren estar al nivel de las naciones industrializadas, requieren de mucho crecimiento económico. Éste, sin embargo, conlleva mayores emisiones de gases de efecto invernadero, como lo ha demostrado la industrialización de los países occidentales. Por ello, una repetición de este modelo de desarrollo llevaría al colapso al sistema climático mundial.

La clave: sistemas híbridos

Es necesario, por ello, incorporar paulatinamente a los países en desarrollo a las medidas que se tomen debido al cambio climático. La clave para ello debe estar en los llamados sistemas híbridos. El núcleo de tales sistemas son los generadores, a diesel por ejemplo. Aparte de generar energía, el calor de sus escapes puede ser utilizado para equipos de enfriamiento o para la purificación de agua. Un ejemplo: un equipo de refrigeración se usa para producir hielo. Éste es necesario para la industria pesquera. El generador se amplía con equipos de energía eólica y paneles solares. Todo esto junto conforma un balance-of-system, un bos, un sistema híbrido. Aunque no estén conectados a la red central de energía, todos los componentes del sistema deben ser compatibles con ella, pues la verdadera fuerza de estas pequeñas redes aisladas radica en la posibilidad de convertirse en microrredes regionales.

Se requiere cualificación

Dado el caso, las microrredes llegan a ser tan eficientes y tan atractivas económicamente que la empresa energética estatal las integra a su red. Los sistemas híbridos son unidades técnicas complejas. Requieren mucho en cuanto a montaje, funcionamiento y mantenimiento. Para Bormann es indispensable, por ello, que su desarrollo vaya ligado a la formación de personal local. También eso fortalece la industria regional. Este hombre está convencido del gran interés económico que despierta su concepto en las empresas y exhorta a la acción en ese sentido. Su credo: si el mercado no viene a nosotros, nosotros vamos al mercado.

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