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Gobierno estable en Bulgaria: ¿misión imposible?

Alexander Andreev
27 de marzo de 2017

El partido de centroderecha GERB, del exprimer ministro Boiko Borrisov, ganó las elecciones anticipadas en Bulgaria. Sin embargo, falta una clara coalición mayoritaria por lo que no será fácil formar un gobierno.

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Bulgaria votó el 26 de marzo en eleccinoes anticipadas.
Bulgaria votó el 26 de marzo en eleccinoes anticipadas.Imagen: BGNES

De acuerdo a los resultados electorales provisionales, el último primer ministro búlgaro, Boiko Borrissov, seguirá al frente del país. Sin embargo, no será tarea fácil formar un gobierno de coalición estable. En el pasado, observadores y políticos europeos abogaron por una coalición con los socialistas. Pero esta no parece muy probable.

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El encuestador Andrei Raitschev recuerda que tanto el partido oficialista como los socialistas rechazaron categóricamente formar una coalición: "Puesto que la polarización es demasiado fuerte, no creo que una coalición de este tipo sea posible”.

En cambio, el politólogo Andrei Smilov opina que la confrontación entre ambos partidos fue; sobre todo, una táctica de campaña electoral. "En realidad sí es posible una cooperación. Una opción sería una especie de gobierno de expertos o programático para tranquilizar a los electores y convencerlos de que determinados temas, por ejemplo la seguridad del país o la crisis de refugiados, hacen necesaria la formación un gobierno de coalición".    

Un gobierno débil e inestable

Boris Borissov
Boris BorissovImagen: Getty Images/AFP/D. Dilkoff

Probablemente el rotundo "no” de la jefa de los socialistas, Kornelia Ninova, obligue a Borrisov a formar nuevamente un gobierno minoritario. En ese caso, podría aliarse con los "Patriotas Unidos”, una coalición electoral compuesta por tres pequeños partidos nacionalistas, en parte, incluso neofascistas. También el partido populista "Voluntad”, del empresario Wesselin Mareschki –que se presenta como el Donald Trump búlgaro–, podría sentarse en la mesa de gobierno.

Lo que es seguro es que el gobierno será débil e inestable, y que nuevamente tratará de esquivar los problemas más urgentes de Bulgaria: la lucha contra la corrupción, el impulso a la economía, el combate a la pobreza y la reforma de los sistemas de educación y salud.

La influencia de Moscú

Más allá de los problemas internos del país, muchos observadores están atentos al rumbo que tome la futura política exterior búlgara: ¿seguirá siendo Bulgaria una parte integral de la zona euro-atlántica o se convertirá en un país dividido entre Oriente y Occidente?

Y es que la influencia de Moscú sobre Bulgaria crece. Como miembro de la UE, el país apoya por ejemplo las sanciones europeas contra Rusia. Sin embargo, el recién elegido presidente Rumen Radev y los socialistas que lo respaldan ponen en duda las sanciones. Estos últimos apoyan además dos megaproyectos dominados por los rusos: el gasoducto "South Stream” y la central nuclear "Belene”.

Por otro lado, hay una clara mayoría proeuropea en Bulgaria. La UE apoya al país en la crisis de refugiados, ayudándolo a reforzar su frontera con Turquía. Además, los fondos europeos son un importante factor económico para el país. 

Autor: Alexander Andreev (vt)