Gestión y oposición deficientes en Argentina | América Latina | DW | 30.03.2012
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América Latina

Gestión y oposición deficientes en Argentina

La democracia ha sufrido un retroceso en Argentina según el Índice Bertelsmann de Transformación (BTI), algo que, según expertos, tiene que ver con una mala gestión de Gobierno y con la falta de una oposición.

En su último informe acerca de los avances y retrocesos en el desarrollo de la democracia, la economía y la gestión en 128 países, el Índice Bertelsmann de Transformación (BTI), que es considerado un indicador confiable, calificó de “defectuosa” la democracia en Argentina. En comparación con el informe de 2010, Argentina registra el mayor índice de retroceso democrático, perdiendo 0,35 puntos, y el BTI señala una “informalización de la política”. DW habló sobre el tema con Mariana Llanos, politóloga del Instituto Alemán de Estudios Globales (GIGA) de Hamburgo.

DW: ¿Qué cree usted que está sucediendo en Argentina con respecto a la calidad democrática, teniendo en cuenta el Índice Bertelsmann de Transformación (BTI) 2012?

Mariana Llanos: Es curiosa la baja del índice luego de una elección como la de octubre en Argentina, donde Cristina gana con una mayoría abrumadora. Es decir, desde el punto de vista de la legitimidad de gobierno no parece haber ningún cuestionamiento. Existe un respaldo político fuerte, que tiene como contracara la creación de mayorías automáticas en el Congreso. Y cuando no hay una oposición política bien representada y activa, y con la posibilidad de utilizar instrumentos de control, el poder queda entonces demasiado concentrado en una misma fuerza política. Entiendo que el problema tiene que ver sobretodo con eso, es decir, con que no hay una oposición política clara.

¿Piensa que la oposición estaría, quizás, dentro del mismo peronismo?

Podría ser. Pero en ese caso todavía no ha florecido. Existen algunas figuras disidentes como Hugo Moyano, el secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), que no llegan a ser una oposición política sino de índole sindical. La única figura política que asoma desde la oposición, al menos en los medios, es Mauricio Macri (Propuesta Republicana) en la Capital.

¿Y cómo ve usted al socialista Hermes Binner, que obtuvo un 17 por ciento de los votos en las últimas elecciones, como posible oposición?

El caso de Binner fue un gran descubrimiento: aglutinó los votos que perdieron los radicales, por un lado, y a aquellos votantes que no se sintieron representados por la derecha macrista y estaban descontentos con el gobierno. Yo lo tomaría como una fuerza política latente que en algún momento puede crecer.

Dr. Mariana Llanos

Dra. Mariana Llanos, politóloga del instituto GIGA. (Archivo)

¿Cuál es su sensación en cuanto a la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación?

Existe un alto nivel de agresividad con los medios de comunicación, que se ve reflejado en el conflicto con el grupo Clarín. En un principio existía una alianza con Clarín que luego se transformó en una enemistad. Todo lo que a este gobierno no le gusta escuchar, lo ataca. Y ese es un problema que aqueja a una democracia porque la base es el respeto a la libertad de expresión.

Otro tema preocupante es el de las acusaciones por corrupción en torno al vicepresidente, Amado Boudou. Cristina Kirchner decía durante su primer mandato que no tenía vicepresidente, cuando en realidad sí lo tenía, el problema es que era Julio Cobos, de la Unión Cívica Radical. En el segundo mandato, eligió a su ex ministro de Economía como vicepresidente, Amado Bodou, una selección que no obedeció a ningún acuerdo partidario y sólo descansó en la presidenta. Si se hace una comparación entre lo sucedido con el ex presidente Christian Wulff en Alemania, el parámetro del supuesto caso de corrupción en que se involucra al vicepresidente argentino sería escandaloso. Un aspecto importante del caso es el poco apoyo que recibe el vicepresidente de parte del peronismo, lo cual hace suponer que una crisis institucional podría tener lugar en el futuro.

Se me ocurre que este deterioro de la democracia que registra el BTI, entonces, se debe principalmente a la falta de oposición política, lo que le da al gobierno vía libre, por ejemplo, para atacar a los medios y se incrementa la corrupción. Por otra parte, este gobierno se autocalifica de “nacional y popular”, pero luego tiene actitudes que no se condicen con esa imagen. Muestra también muchas faltas de gestión y se registra un alto nivel de desinversión, por ejemplo, el funcionamiento de los servicios públicos.

Un rasgo típico de los gobiernos que han sido reelectos es el de echarle culpas al anterior. En este caso este gobierno debe pagar sus propios errores. Vale destacar, asimismo, el alto nivel de inflación que puede empezar a incidir en el votante popular. Y frenar esa inflación es difícil, a no ser que se empezara a emitir dinero sin límite, “pateando” así el problema para adelante. Esto tiene que ver con la gestión, no con el estado de la democracia. Pero creo que hay una falta de creatividad en cuanto a políticas públicas de este Gobierno, que lleva ya dos mandatos.

Autor: Tomás París
Editora: Cristina Papaleo

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