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Europa

Gasoducto enfrenta a Polonia y a Alemania

El gasoducto del Mar Báltico Nord Stream empaña desde hace tiempo las relaciones germano-polacas. Polonia se siente engañada. Ahora un nuevo gasoducto es motivo de disputa entre Varsovia y Berlín.

Ya con el gasoducto Nord Stream, que desde 2011 transporta el gas natural ruso directamente a través del Mar Báltico a Alemania, Polonia estaba escéptica y se sentía fuera de juego. Este proyecto sigue hasta la actualidad nublando las relaciones entre Alemania y Polonia. El siguiente proyecto de seguimiento también parece traer cola. El gasoducto OPAL, la parte alemana de Nord Stream y conexión con el Mar Báltico, se extiende desde la costa báltica de la frontera germano-polaca en dirección sur y conecta el gasoducto Nord Stream con la red europea de transporte de gas natural. Así fluye el gas ruso a occidente y a la República Checa.

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Condiciones especiales para el gas ruso

Aunque las normas de competitividad europeas del Tercer Paquete Energético no permiten que las empresas que negocien con gas, controlen también los gasoductos y bloqueen el acceso a la competencia, OPAL obtuvo condiciones especiales desde el principio. La Comisión de la UE y la Agencia Federal de Redes (BNetzA) permitieron a Gazprom usar en el futuro la mitad de su capacidad en 2009. En aquel entonces, Polonia no protestó.

La otra mitad estaba prevista para los competidores. Pero no había, argumentó Gazprom y solicitó más capacidad. Al final de octubre de 2016, la Comisión de la UE dio el visto bueno, pero bajo ciertas condiciones.

Gasoducto OPAl en Lubmin, Alemania.

Gasoducto OPAl en Lubmin, Alemania.

Dependientes del gas ruso

Gazprom puede usar el gasoducto hasta el 90% de su capacidad con un requisito: las capacidades adicionales deben adquirirse en subastas. Los expertos advierten de la dependencia del suministro de gas ruso. "La dependencia debería reducirse. Pero no se alcanza con esta decisión, sino todo lo contrario”, dijo Claudia Kermfert, del Instituto para Investigación Económica ubicado en Berlín.

En contraposición, Kirsten Westphal, experta en energía de la Fundación de Ciencia y Política, aclaró que "desde el momento en que haya interesados, Gazprom no tendría más posibilidades”. Sin embargo, hasta ahora y en la única subasta realizada, no hubo interesados.

Polonia demanda "a ciegas"

Polonia demandó judicialmente a la UE por dicha decisión. El proveedor energético polaco PGNiG formuló una protesta ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El Gobierno polaco también interpuso una ademanda. El consorcio polaco demandó a OPAL por el convenio de transacción ante la Audiencia Territorial en Düsseldorf.

Sin embargo, para Polonia era complicado preparar la demanda, ya que la Comisión de la UE no quería publicar la resolución de octubre de 2016. El Gobierno de Polonia se vio obligado a demandar "a ciegas”.

A finales de 2016, el juzgado luxemburgués paró la decisión de la UE con respecto a OPAL. En Duesseldorf, la audiencia también falló en contra de OPAL. Pero todas estas querellas judiciales no han evitado que, a través de los gasoductos de OPAL y Nord Stream haya fluido un récord de gas ruso. El índice de capacidad de OPAL se acercó al 100%.

En Polonia se habló entonces de "violación de decisiones judiciales”. La parte alemana argumentó que se trataba de los resultados de la subasta de diciembre.

Imagen de las obras del gasducto OPAL en Alemania.

Imagen de las obras del gasducto OPAL en Alemania.

¿A quién tiene miedo Polonia?

Los críticos de la postura polaca aseguran que este país ya podría haberse conectado a Nord Stream desde hace mucho tiempo, pero no quiso. Para Varsovia, en cambio, no solo se trata de la dominación rusa del mercado energético, sino también de la estabilidad de Ucrania, que gana con la transferencia de gas. Su papel como país de tránsito disminuiría en caso de que fluyera más materia prima por OPAL, lo que se ha hecho evidente.

Cuanto más gas ruso fluya por Nord Stream y Opal, más complicado será llevar a cabo otros proyectos alternativos, como por ejemplo el Gasoducto Báltico (Baltic Pipe), con el que Polonia que pretende importar gas a través de un futuro conducto procedente de Noruega, o incrementar el suministro de gas líquido (GNL) a través de un nueva conexión en Swinoujscie.

Además, Polonia se enfrenta a otro problema adicional: Turk Stream, el nuevo proyecto de gasoducto turco-ruso. Polonia no está sola en contra, sino también una serie de países de Europa central que ven la dependencia del gas ruso como una "fuente de riesgo”.

Pero primero hay que esperar el fallo del Tribunal Europeo con respecto a OPAL hasta agosto de 2018. Desde finales de marzo, Polonia tiene refuerzos, el consorcio energético ucraniano Naftogas también presentó una demanda ante el Tribunal Europeo contra la Comisión de la UE.

Katarzyna Domagala-Pereira (RMR/CP)

 

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