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Sociedad

¿Gana o pierde Berlín prohibiendo Airbnb?

Ante el aumento de los precios de los alquileres, el gobierno de la ciudad quiere devolver al mercado los departamentos de vacaciones. Los críticos creen que la medida causa más daño que beneficios.

Airbnb ya ha quitado de su página web las ofertas de alquiler en Berlín que no se adaptan a la nueva realidad. De esta forma, el servicio de oferta online de alojamientos vacacionales quiere asegurarse de que sus usuarios se adhieren a las directrices que el Senado de la capital de Alemania decidió en 2014 y que empiezan a regir a partir del domingo 1 de mayo.

Desde ese día, los propietarios de bienes raíces berlineses sólo podrán alquilar aquellas propiedades que estén registradas. Quien viole esta normativa se expone a multas de hasta 100.000 euros. Sólo quedan fuera de esta legislación las habitaciones individuales de aquellas viviendas en las que los propietarios también vivan normalmente.

La limitada oferta habitacional presiona a Berlín.

La limitada oferta habitacional presiona a Berlín.

No se sabe bien cuántos apartamentos son arrendados a turistas en la capital. Wibke Werner, director general de la Asociación de Inquilinos de Berlín, dice que las estimaciones hablan de entre 12 mil y 29 mil. La Cámara de la Construcción de Berlín piensa que cuando entre en vigor la nueva normativa, habrá disponibles unos 6.300 apartamentos más para descomprimir el apretado mercado de los alquileres.

¿Contra el alza de precios en los arriendos?

Los escépticos piensan que la medida es como una gota de agua en medio del desierto, considerando las 1,9 millones de viviendas que hay en todo Berlín y el déficit habitacional de cerca de 100.000 hogares que padece la ciudad. A eso se añade que cada año llegan a la capital 40.000 personas, sin contar a los 50.000 refugiados que se sumaron a la población berlinesa en 2015.

Los alquileres en Berlín se han incrementado en consecuencia. En promedio, en enero de 2016 los valores de arrendar un apartamento eran 5 por ciento más altos que en 2014, mientras que en el centro de la capital esa cifra llegaba al 7 por ciento.

Desde el cambio de la ley aprobado en 2014, las autoridades han solicitado a los vecinos que realicen denuncias anónimas a través de internet cuando tengan la sospecha de que una vivienda está siendo alquilada de forma ilegal a turistas. Para fiscalizar, se crearon 30 nuevos puestos para funcionarios que se encargarán de detectar violaciones a la ley, sumando en total 34 personas dedicadas solamente a ello.

Prohibición perjudicial

La nueva prohibición significará, seguro, nuevos dolores de cabeza para los operadores de los portales de arriendo online. Berlín es, con mucho, el principal mercado para el alquiler de casas particulares para vacacionar. Los expertos de la empresa de desarrollo de proyectos GBI estiman en 6,1 millones el total de pernoctaciones anuales que se llevan a cabo en domicilios particulares berlineses. Eso es tres veces más que en Hamburgo, que está en el segundo lugar de la lista.

Teniendo ello en mente, no resulta llamativo que Roman Bach, director general del portal 9flats, no esté de acuerdo con la decisión del Senado berlinés. “Esa ley es una de las más estúpidas que ha habido en Alemania”, dice Bach a DW. Él cree que se ha sobreestimado el número de apartamentos disponibles para los turistas pues estos son ofrecidos en distintas plataformas. “Pero supongamos que 6.000 viviendas entrarán al mercado del alquiler gracias a esta medida. ¿Cuántos céntimos de euro va a bajar el precio del metro cuadrado?”, se pregunta sarcástico.

Wibke Werner, en tanto, piensa que el efecto que tendrá la medida será mínimo, pero no considera que la ley sea tan tonta. “Se trata de entregar una señal. Tenemos que dejar claro que viviendas pagables están disponibles para quienes desean alquilar. La situación es tan estrecha que tenemos que recurrir a todos los apartamentos disponibles”, opina.

¿Pérdida para Berlín?

Los servicios de alquiler para turistas argumentan que las ventajas de ofrecer viviendas particulares para los turistas superan con creces a las desventajas. “Entendemos la postura de las autoridades de la ciudad, pero no las compartimos”, señala Aye Helsig, director regional de la plataforma HomeAway/FeWo-Direkt. La enorme mayoría de los oferentes son familias que, por medio de estos ingresos, hacen un aporte a la economía local.


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