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Economía

G-7: crisis financiera no conmueve a la economía mundial.

El G-7 estima que la crisis financiera desatada por el colapso hipotecario en los EE. UU. no tendrá mayores consecuencias para la economía mundial.

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Foto de grupo del G-7 reunido en Washington: "economía estable".

En un análisis general de la economía, los siete países más industrializados --Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón, Italia y Canadá-- aseguraron que la situación económica general es estable, a pesar de las turbulencias en los mercados financieros, los altos precios del petróleo y la amenaza de una profundización de la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

El G-7, que sesionó en Washington antes de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial este fin de semana, dice que los mercados se están recuperando, si bien reconoce que no han sido superadas aún todas las turbulencias: “las condiciones irregulares probablemente continuarán por algún tiempo y requerirán vigilancia de cerca”, se lee en la declaración.

El grupo pronostica, al igual que los mercados y organismos internacionales, que el crecimiento se ralentizará, aunque agrega que “los fundamentos económicos continúan siendo fuertes y los mercados emergentes están aportando un gran ímpetu a la economía mundial”.

Fondos estatales: ¿¿objetivos políticos?

No obstante, los representantes de las tres mayores economías europeas (Alemania, Francia y Gran Bretaña) exigieron reglas más severas en los mercados financieros, a efectos de identificar más rápidamente eventuales riesgos para la estabilidad.

Dolores de cabeza dan sobre todo enormes fondos estatales que están a la búsqueda de posibilidades de inversión en el mundo. Esos fondos manejan enormes volúmenes de dinero y representan hoy un peligro tanto para la estabilidad como para los intereses nacionales de los países, por lo que han pasado a estar crecientemente en el foco de atención de los Gobiernos.

“En vista de un volumen de los fondos estatales estimado en nada menos que doce billones en el 2015, la cuestión es si de ellos no pueden partir nuevos peligros para los mercados financieros, amén de la posibilidad de que los fondos operen no sólo en función de objetivos económicos, sino también políticos”, dijo el ministro alemán de Hacienda, Steinbrück.

Transparencia para los fondos de capital de riesgo

Steinbrück se manifestó por otra parte conforme con los progresos logrados en la “iniciativa pro transparencia” presentada en su momento por la presidencia alemana del Consejo de la UE para controlar mejor a los altamente especulativos “fondos hedge”. En el ínterin, todo parece indicar que se va lograr a que esos fondos se comprometan a respetar voluntariamente un código de conducta, tal como lo exige Alemania.

Otro riesgo para la economía mundial es según particularmente los directores de los bancos centrales europeos del G-7 el aumento de la inflación en muchas partes del mundo. “La política monetaria debe no perder de vista la estabilidad de precios”, se lee en el comunicado del G-7. A una formulación similar recurrió el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet. Chef Axel Weber, el director del Banco Central Alemán, dijo por su parte que el BCE “no tolerará el desarrollo de tendencias inflacionarias”.

Reforma del FMI: ¿quién y cómo la lleva a cabo?

Los ministros de Finanzas y directores de bancos centrales del G-7, el grupo de los siete más importantes países industriales, están de acuerdo en que es necesaria una profunda reforma del Fondo Monetario Internacional.

Las relaciones de poder en la influyente institución deben reflejar las nuevas realidades en la economía mundial, dijeron representantes del G-7 luego de su conferencia en Washington, en los prolegómenos de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en la capital estadounidense.

Ello vale tanto para los países emergentes de fuerte crecimiento económico, como China, Brasil y la India, que deberían tener más peso en la toma decisiones en el FMI, como asimismo para los países más pobres, que cuentan con muy pocos votos.

Los esfuerzos de reforma son uno de los temas centrales en la reunión anual del FMI y el BM el sábado (20.10.2007) en Washington. Peer Steinbrück, el ministro alemán de Hacienda, se manifestó sin embargo pesimista acerca de las posibilidades de llegar a un acuerdo: “de ello se está más lejos que nunca”, manifestó antes de la reunión.

La declaración del G-7 está en consonancia con los objetivos de reforma delineados por el ex ministro de Finanzas francés Dominique Strauss-Kahn, que el 1 de noviembre asumirá el cargo de director del FMI, integrado por 185 países.

“Permanecemos comprometidos con lograr llevar a la práctica un ambicioso paquete de profundas reformas”, señala la declaración del G-7”. El grupo formado por Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Japón, Italia y Canadá también se mostró de acuerdo en que “la voz de países de bajos ingresos debe ser aumentada”.

Sin embargo, no se espera un avance decisivo en las prolongadas disputas sobre una nueva fórmula de manejo del FMI y el BM durante las reuniones de fin de semana de ambas instituciones multilaterales.

Críticas al manejo monetario de China

El grupo también reiteró sus críticas a China por su política monetaria, que le permite potenciar las exportaciones gracias a un tipo de cambio artificialmente bajo. Aunque dio la bienvenida a la decisión de Pekín de incrementar su flexibilidad, el G-7 advirtió que “es necesario que China acelere la apreciación de su tipo de cambio real”.

El G-7 reafirmó por otro lado su compromiso en la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo internacional, mencionando especialmente a Irán y solicitando a las instituciones financieras que a la hora de conceder préstamos tengan en cuenta las resoluciones de las Naciones Unidas sobre las intenciones nucleares del presidente Mahmud Ahmadineyad.

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