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Cultura

Günter Grass: “Revivir lo perdido”

El Premio Nobel de Literatura de 1999, el alemán Günter Grass, cumple 80 años. En una entrevista, el escritor repasa su obra literaria y su compromiso político.

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Günter Grass: la guerra no será la solución.

Los escritores son testigos de su época y por ello no tienen libertad a la hora de elegir sus temas, ha dicho usted. ¿Se puede concebir su obra literaria sin la Segunda Guerra Mundial? Sigfried Lenz habló de un “equipaje traumático de recuerdos”.

Siempre me sentí libre en cuanto a la forma artística de abordar los temas, pero la temática estaba predeterminada. Es como dice Sigfried Lenz, no se puede uno desprender de ese bagaje traumático. Pero hay que añadir que escribir ofrece la posibilidad de revivir mediante recursos literarios cosas absolutamente perdidas, como mi ciudad natal Danzig.

¿Está conforme con su obra literaria o le gustaría sacar a relucir algo más?

Cuando se trabaja en el plano del arte nunca se puede estar conforme. Después de terminar una obra surge nuevamente la necesidad de expresar algo nuevo con medios estéticos. Paralelamente a mi labor literaria he estado activo en política durante años, como ciudadano de la República Federal de Alemania. También ocurre en el ámbito político que nunca se hace lo suficiente, que las cosas que uno alcanzó vuelven a desmoronarse.

¿A qué se refiere exactamente?

La democracia es un bien que hay que defender a diario. Lo voy a ilustrar con un ejemplo. Durante años nos hemos esforzado por construir, por segunda vez, una democracia en Alemania, con desigual éxito, pero que se ha ido fortaleciendo. En estos momentos la estamos desmantelando. Por un miedo histérico al terrorismo nos estamos convirtiendo más y más en un Estado policial, nos prestamos al juego de los terroristas, al debilitar más y más lo que más odian los terroristas, el Estado de derecho (...) Veo que se están descascarando ciertos logros políticos de la posguerra de los que en realidad podríamos estar muy orgullosos. Le estamos haciendo reverencia al terrorismo al restringir los derechos fundamentales.

En el discurso que pronunció al recibir el Nobel en 1999, es decir antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, advirtió del conflicto global entre el Norte y el Sur, de la brecha creciente entre pobres y ricos. ¿Están relacionados el terrorismo y el conflicto Norte-Sur?

Los atentados terroristas, en realidad, no me sorprendieron. Willy Brandt calificó ya en los años 70 en un informe encargado por la ONU la creciente discrepancia entre los países industrializados ricos y los países en desarrollo, cada vez más pobres, como el problema del futuro, el problema del siglo XXI. Y advirtió del carácter explosivo de ese problema.

Aunque el terrorismo también tiene otros motivos...

Sí, por supuesto. Los terroristas abusan de la religión. La verdadera causa es el aumento de la miseria y la pobreza en esos países, que fue tolerada durante décadas con paciencia y que ahora tiene el odio como consecuencia.

Ahora a la guerra de Irak: en enero de 2003 usted advirtió en una entrevista de la amenaza de que estallara una guerra motivada en primer lugar por la sed de petróleo y en la que sólo podía haber perdedores. Instó además a que Alemania no participase. ¿Cómo cree usted hoy en día que pueda ponerse fin a ese Vietnam llamado Irak?

Primeramente tenemos todos los motivos para estar agradecidos al gobierno de centroizquierda de Gerhard Schröder y Joschka Fischer de que mantuvieran el rumbo pacifista, pese a ser muy atacados entonces. De lo contrario estaríamos involucrados en esta horrenda guerra de Irak. En segundo lugar, la política de poder de

Estados Unidos ha fracasado, lo hizo en Vietnam, también en otros asuntos menores y ahora en Irak. El éxito parcial obtenido en Afganistán, entre otros con ayuda alemana, está en peligro si se deja el mando militar en manos de Estados Unidos. Es que tienen una sola idea: dar golpes. Así no se puede vencer a los talibanes, así no se puede vencer el terrorismo, porque detrás de los talibanes y del terrorismo hay millones de personas que se sienten despojadas de sus derechos y despreciados por motivos que no queremos entender, que quizás no podemos comprender, pero ellos se sienten así.

¿Qué perspectivas ve usted para Irak y Afganistán?

Lo que sé es que la guerra no será la solución. Hay que apoyar el camino del ministro de Exteriores Frank-Walter Steinmeier: negociar, negociar y negociar. Hablar todo lo que se pueda. Habría que involucrar a todos los talibanes que estén dispuestos a conversar. Pero una política de este tipo es casi imposible de practicar con la forma de combatir bajo mando estadounidense.

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