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Europa

Francia importa desechos no biodegradables de América Latina

Las empresas del sector eléctrico que operan en Panamá exportarán a Francia antiguos transformadores y otros productos que contienen befenilos policlorados (PBC), para ser destruidos, debido a los daños potenciales a la salud humana.

Así lo confirmó la investigadora Bernardina Stavropulos, del Ministerio de Salud y del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo en Panamá, en el marco de un seminario auspiciado por consumidores y científicos panameños. Stavropulos señaló que la exportación fue iniciada en 1999 y se realiza con apego a normas internacionales. Añadió que los embarques masivos disminuyen el costo en el proceso de disposición final, que debe ser cubierto por las compañías que almacenan esos dispositivos en sus instalaciones y predios.

En agosto de 2002, la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas prohibió la instalación y uso de transformadores de gabinete cuyo fluido de aislamiento sea PCB o con concentraciones tóxicas de PCB mayores de 50 partes por millón (ppm).

Los PCB son sustancias poco biodegradables y se acumulan en los organismos vivos. El ser humano las ingiere especialmente a través del pescado. Algunos efectos nocivos son la inhibición del crecimiento de organismos marinos, mayor probabilidad de aparición de tumores y la disminución de la resistencia a parásitos. En el caso del ser humano, las exposiciones repetidas pueden provocar irritación de piel, afecciones hepáticas, neurológicas y bronquitis crónica.

Stavropulos señaló que el consorcio colombiano Tredi Colombia ha gestionado el envío de Panamá a Francia de desechos de plaguicidas obsoletos, para ser destruidos, en cumplimiento de las normas del Convenio de Basilea, sobre el control de los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos.

Informes oficiales confirman que Panamá ocupa el primer lugar en Centroamérica en cantidad de plaguicidas por habitante y área cultivada y el segundo lugar en términos de kilogramo promedio por trabajador agrícola.

En 1997, el estatal Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (Idiap), publicó un estudio en el que advertía que el uso descontrolado de plaguicidas en los cultivos había provocado muertes por causas difíciles de definir entre asalariados campesinos. Otra investigación, realizada un año después, reveló la presencia de residuos de plaguicidas en grasas de cerdo, bovino y pollo, quesos, huevos, mantequilla, margarinas y en algunas legumbres. Entre esos productos tóxicos figuraban HBC, Lindano, Clordano, heptacloro, Epósido y DDT, pero en límites permitidos.

Al respecto, Stavropulos indicó que el Ministerio de Salud trabaja a favor de inventarios nacionales y del monitoreos de los contaminantes orgánicos, entre ellos las dioxinas y furanos, que son liberados a través de la quema de basura en vertederos. La especialista hizo un llamado a la reducción en la importación y uso de sustancias peligrosas y la disminución en la generación de desperdicios que afectan a la población panameña. Agencias