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Europa

Francia: 100.000 años de radiación

Francia pretende construir un cementerio atómico cerca de la frontera alemana, un plan "secreto" que indigna a los activistas y sobre el que hasta la ministra de Medioambiente tiene dudas.

Cuando hay una central nuclear, se produce basura radioactiva con radiación para miles de años. Y aunque Alemania trate de salirse de la energía atómica, aún continúa buscando un último lugar de reposo para sus residuos. Un tema en el que el vecino país galo va mucho más adelantado.

Tras décadas apostando por la energía nuclear, Francia necesita un cementerio. Un depósito que, al parecer, el Gobierno pretende construir en la pequeña localidad de Bure, a 120 kilómetros de la frontera alemana. Allí, científicos investigan desde hace años cómo almacenar basura radiactiva a 500 metros bajo la superficie. Para la compañía ANDRA, sería el lugar más adecuado porque serviría para almacenar basura durante 100 años para luego sellar el recinto. Después, pasarían unos 100.000 años hasta que la radiación fuese inofensiva para el hombre.

Sin voz ni voto

Para la oposición, el problema no es solo el almacén, sino la manera de tomar esa decisión. El Gobierno la aprobó en París antes de las vacaciones, dentro de un paquete económico para el que no hubo debate ni votación. Los más críticos creen que Bure se habría seleccionado de antemano, un ejercicio de poder intolerable para los verdes franceses. Y al otro lado de la frontera, también protesta la oposición. Para el eurodiputado del SPD alemán, Jo Leinen, evitar el Parlamento contradice toda regla de transparencia y relaciones vecinales.

Central de Cattenom en Francia , a pocos kilómetros de la frontera alemana.

Central de Cattenom en Francia , a pocos kilómetros de la frontera alemana.

Por el contrario, la ministra francesa de Medio Ambiente, Ségolène Royal, no ve motivo de discusión. “La construcción se aprobó hace muchos años”, aclaraba en referencia a una ley de 2006 donde no se definía exactamente el lugar. Royal incluso se manifestó en contra del almacenamiento de basura nuclear bajo tierra. Pero para ella, el Gobierno ya lo decidió y en caso de haber otras alternativas, también se podría cambiar esa decisión.

Críticas de Alemania

Ante la lluvia de críticas, la compañía gestora del almacén propone un ejercicio de transparencia, declarando en su página web que pretende iniciar un diálogo con todos los afectados. ANDRA organiza incluso visitas turísticas a sus instalaciones en las que participan anualmente unos 2.000 visitantes. En la localidad de Bure tampoco hay mucha oposición al proyecto, puesto que las instalaciones aseguran puestos de trabajo en una comarca económicamente deprimida.

Las diferencias entre Francia y Alemania pocas veces son tan patentes como en lo referente a la energía nuclear. Francia ni siquiera se planteó dudas tras la catástrofe de Fukushima, cuando el Gobierno de la CDU alemana aprobó el apagón nuclear. Únicamente en los últimos años hubo un leve giro hacia políticas energéticas más ecológicas y eficientes. Y aunque finalmente París haga un cambio radical, la basura radioactiva continuará durante mucho tiempo. Y las radiaciones todavía más.