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Economía alemana

Fluyen millones para rescatar al banco público alemán HSH Nordbank

Los gobiernos de los Estados federados alemanes de Schleswig-Holstein y Hamburgo han acordado un paquete de rescate millonario para salvar el vapuleado banco estatal HSH Nordbank.

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13.000 millones de euros cuesta el actual esfuerzo para salvar al HSH Nordbank.

“Tenemos que actuar así”, aseguraba el primer ministro del Estado alemán de Schleswig-Holstein, Peter Harry Castensen. Las pérdidas de capital, la insolvencia del banco estadounidense Lehman Brothers y la bancarrota islandesa han dejado al HSH Nordbank en la cuerda floja.

La BaFin, la institución que en Alemania se encarga del control de las entidades financieras, amenazaba al banco norteño con el cierre y le daba de plazo hasta este martes para encontrar una solución a sus “dificultades” económicas. El rescate se produjo en el último minuto. Puesto que las posibilidades de dar con compradores o inversores para el HSH Nordbank se acercaban peligrosamente al cero, los Estados federados de Schleswig-Holstein y Hamburgo, juntos propietarios de aproximadamente un 60% del banco, se decidieron a actuar antes de tener que echar ellos mismos el candado.

“La decisión ha sido difícil”, reconoció Castensen, “pero no quedaba otra alternativa”. Castensen y su homólogo hamburgués, Ole von Beust, concedían una rueda de prensa en la ciudad alemana de Kiel. El anuncio: unainyección de capital de 3.000 millones de euros y una garantía de 10.000 millones de euros se destinarán a salvar al HSH Nordbank.

Todo por evitar la bancarrota

La crisis financiera ha golpeado fuerte al sector de los bancos públicos germanos. Ya son tres, el bávaro Bayern LB, el renano WestLB y ahora el HSH Nordbank, los que tienen que recurrir al dinero y las protección que conceden las arcas estatales.

Las pérdidas del HSH Nordbank escalaron el pasado año hasta los 2.800 millones de euros y ya a principios de noviembre de 2008 la entidad tuvo que hacer uso del fondo de rescate financiero (SoFFin) puesto en marcha por el Gobierno alemán. Garantías por valor de 30.000 millones de euros obtuvo el banco del SoFFin en aquella ocasión, a lo que se le sumaba una inyección de capital de 2.000 millones de euros aplicada por Schleswig-Holstein, Hamburgo y otros propietarios del banco.

Todo este flujo de millones no fue suficiente para retirar al HSH Nordbank del borde de la bancarrota. Los Estados federados no pueden dejarlo caer, al menos eso opinan los partidarios de la intervención, porque se llevaría consigo al precipicio inversiones y ayudas públicas, perspectivas para las empresas de la región y posibilidades de crecimiento para la zona, además de gran cantidad de puestos de trabajo.

Esta vez serán 3.000 millones de euros en forma de capital fresco y 10.000 millones de euros en garantías los que tratarán de salvar al HSH Nordbank. El dinero se gestionará a través de un “mini SoFFin" y procederá de las arcas de Schleswig-Holstein y Hamburgo, ya que los otros dos dueños del banco, las Cajas de Ahorro de Schleswig-Holstein y el inversor estadounidense J. Christopher Flowers, no quieren participar en el auxilio.

“Nosotros apostamos por nuestro banco”

La idea es reorientar al HSH Nordbank en el futuro próximo, de manera que la entidad se concentre en las áreas principales de negocio y se olvide por el momento el resto de actividades. Además, la directiva del banco se aferra a su propósito de despedir hasta 2012 a como mínimo 1.100 de sus 4.300 empleados, pese a las críticas que por ello le ha lanzado el sindicato alemán ver.di.

Si el banco consigue remontar la situación, los Estados federados de Schleswig-Holstein y Hamburgo esperan poder ir recuperando paulatinamente su dinero. Si se producen pérdidas, ambos cargarán equitativamente con las mismas sin que, asegura Beust, el contribuyente lo note directamente.

“Claro que el contribuyente lo va a notar”, contradice el jefe de los socialdemócratas en el Parlamento de Schleswig-Holstein, Ralf Stegner, al primer ministro. Sin embargo, Beust se mantiene firme: “nosotros apostamos por nuestro banco. No porque nos pueda el orgullo de propietarios, sino por motivos de responsabilidad”.

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