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"Fidel Castro no tiene ninguna legitimación"

Luna Bolívar Manaut5 de abril de 2007

Fidel Castro ha vuelto hablar: en sus "reflexiones del presidente" arremete contra los cultivos destinados a la producción de etanol. DW-WORLD habló sobre el tema con Hans Josef Fell, ecologista y parlamentario alemán.

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No hay alternativa a los biocarburantes, opinan los ecologistas.Imagen: AP

El artículo apareció en el diario Granma. En él, Castro, además de la tradicional crítica a Estados Unidos, y combinada con ésta, considera la producción de etanol como parte del injusto reparto de la economía mundial.

Por las manifestaciones de Castro, DW-WORLD preguntó a Hans Josef Fell, portavoz parlamentario del Partido Verde alemán para temas energéticos y tecnológicos. Fell pertenece por lo tanto al espectro izquierdo de la cámara alemana y es un ecologista, vicepresidente de la ONG Eurosolar.

DW-WORLD: Escribe Castro que la producción de etanol es un "derroche de cereales", que "sólo serviría para ahorrarles a los países ricos menos del 15% del consumo anual de sus voraces automóviles"…

Zuckerrohr Ernte
La caña de azúcar puede servir de base para la producción de etanol.Imagen: AP

H. J. F.: Esa es una visión simplista. Los combustibles ecológicos proceden de diversas fuentes: los aceites vegetales, el etanol o el biogas. El etanol se produce en la mayoría de los casos a partir de cereales energéticos como el maíz y otros, que pertenecen a la industria alimentaria: éste no es el futuro. No se debe iniciar una competencia con la producción de alimentos. El etanol tiene que elaborarse a partir de la planta completa, siguiendo procedimientos modernos que permiten que los cereales y las semillas sigan sirviendo como alimento y las hojas y los tallos se dediquen a la producción de combustibles.

Hasta ahora, Fidel Castro no ha contribuido a frenar el cambio climático, ha seguido utilizando combustibles fósiles y no tiene ninguna legitimación para manifestar una crítica como esa.

DW-WORLD: Concretamente, "internacionalización del genocidio" es la definición que Castro da a la expansión mundial del uso de bioetanol…

H. J. F.: El genocidio se produce en primer lugar en las energías tradicionales. Observamos ya cómo el cambio climático amenaza masivamente a los pueblos indígenas: basta con ver las últimas inundaciones en Bolivia, que le han costado la vida a tantísimas personas. Éstas son circunstancias genocidas y a su nivel no llegan para nada los combustibles ecológicos. Fidel Castro tiene que reconocer la realidad: el genocidio es seguir apostando por los carburantes fósiles.

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EE.UU no reducirá las barreras protectoras su etanol, dice Castro.Imagen: AP

DW-WORLD: En su artículo, Fidel Castro se pregunta quiénes van a suministrar las casi 700 toneladas de cereales que los países industrializados necesitan para producir bioetanol. ¿Quién las va a suministrar?

Hans Josef Fell: Por sí solos, los combustibles ecológicos no son la solución, pero sí en combinación con las energías renovables. Con ellas, la cantidad de combustible necesaria se reduce y desaparece el problema de la escasez de suelo cultivable.

DW-WORLD: La tesis que sostiene Castro es que serán de nuevo los países más pobres los condenados a simples proveedores de materias primas baratas…

H. J. F.: Fidel Castro tienen razón en que los países del sur no deben convertirse en suministradores de materias primas en situación de dumping social, tal y como sucede con los alimentos. Tenemos que establecer certificaciones de origen para los combustibles ecológicos, cuya base sea la existencia de un cultivo social y ecológicamente justo.

Y eso es posible. Por ejemplo, Lula, el presidente brasileño, ha puesto en marcha un programa que otorga terrenos fuertemente erosionados a campesinos sin tierra. En esos terrenos se pueden plantar palmas, con lo que por una parte la tierra se regenera y por otra se extrae aceite de palma para la producción de carburantes ecológicos.

Pero Castro también critica a Lula. ¡Siga leyendo!

Sklavenarbeit in Brasilien
Condiciones inhumanas en las plantaciones brasileñas.Imagen: AP

DW-WORLD: También la apuesta de Lula por el etanol es objeto de las críticas de Castro. Realmente, la cuestión en Brasil no está exenta de problemas: reservas indígenas que se reducen, selvas que se deforestan… ¿qué opina usted sobre este asunto?

H. J. F.: La certificación de que mencionaba, que ha de servir de base al comercio mundial de combustibles ecológicos, debe imponer como condición fundamental que no se talen las selvas para proceder al cultivo de cereales. Pero no hay que olvidar que las selvas están hoy en día amenazadas por otros muchos factores que no son los combustibles ecológicos: la producción petrolífera que explota los suelos está reduciendo su tamaño y encontramos ejemplos de ello en Ecuador, en Brasil, en Colombia… Y, ante todo, la principal amenazada es el cambio climático.

En esta cuestión se mezclan muchas estructuras mafiosas, de las que depende mucho dinero, que no se preocupan en absoluto de cuestiones ecológicas o sociales. También el alto consumo de carne en los países industrializados le está robando terreno a las selvas. En Brasil, 100 millones de hectáreas se dedican al cultivo de forrajes. A los combustibles ecológicos se destinan 9 millones: sin duda tendrán que ser más, pero se puede plantar allí donde la tierra está erosionada.

DW-WORLD: ¿Y bastarán esas tierras desoladas para un consumo ecológico mundial?

H. J. F.: Sí. Las regiones del mundo devastadas por la deforestación, prácticamente inútiles para la agricultura, son enromes y precisamente con el cultivo de este tipo de palmas y cereales puede regenerarse el suelo y otorgarle a las gentes una perspectiva nueva.

Significativo no es que ciertas personas se conviertan en suministradores de materias primas para el mundo industrializado, sino que los países ricos ofrezcan a los pobres la posibilidad de generar beneficios. Y la producción de combustibles ecológicos, si se lleva a cabo de manera justa, es una oportunidad.

Botanik
La selva muere.Imagen: PA/dpa

DW-WORLD: Para producir etanol se requiere también gran cantidad de energía. ¿Se pierde por un lado lo que se ahorra por el otro?

H. J. F.: El sol le otorga a la planta energía. La planta la absorbe y para poder hacer uso de la energía de la planta tenemos que aportar a su vez algo de energía, pero ese aporte puede proceder de la energía de sol, el aire o la biomasa, y el proceso resulta ecológicamente impecable. Y la energía que se consume en la elaboración de etanol es en cualquier caso menos perjudicial que la que se requiere para la producción de los carburantes fósiles.

DW-WORLD: Para finalizar una pregunta sobre la actual discusión en torno al cambio climático: de la noche a la mañana el mundo parece haberse llenado de activistas de Greenpeace. Su partido lleva muchos años diciendo lo que ahora repiten todos, ¿cuánta hipocresía hay en el debate?

H. J. F.: Es bueno que el debate tenga lugar, pero es un debate que en este momento se limita a la descripción del problema. Las soluciones necesarias no se están discutiendo con la misma intensidad. Y la medida fundamental a aplicar es un el paso rápido y completo a las energías renovables. Necesitamos cero emisiones a la atmósfera y no sólo una reducción de las mismas.