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Economía

Expreso Pekín-Hamburgo

Exitoso fue el viaje de prueba del Expreso Pekín-Hamburgo, con el que la empresa alemana de ferrocarriles quiere ganarse un lugar en el transporte de carga entre China y el centro de Europa.

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Orgulloso se muestra el director de los ferrocarriles alemanes con su "tren del futuro".

Acostumbrada a las críticas de sus pasajeros por no hacer honor a la proverbial puntualidad germana, la empresa alemana de ferrocarriles disfrutó doblemente los aplausos con que fue recibido su tren piloto procedente de Pekín, que llegó a Hamburgo nada menos que 5 días antes de lo previsto originalmente. El “Expreso de Contenedores Pekín-Hamburgo” es el arma con que el director de Deutsche Bahn, Hartmut Mehdorn, se propone incursionar en el lucrativo negocio del transporte de cargas entre China y Europa central, ofreciendo una alternativa a la demorosa vía marítima y la onerosa vía aérea.

Ventajas y desventajas

Deutschland Konjunktur Kabinett Comtainer Hafen in Hamburg

El transporte naviero es doblemente lento, pero más económico.

Como un “producto del futuro” presentó Mehdorn el convoy ante el entusiasta comité de recepción. Aparte de la ventaja de ser menos contaminante que otros medios de transporte, lo que este tren promete es un considerable ahorro de tiempo con respecto a los buques: sólo 15 días tardó en recorrer el trayecto de casi 10.000 kilómetros, y el director de la empresa de ferrocarriles estima que podrían reducirse a 10. El transporte marítimo toma, en cambio, unos 34 días. Cierto es que, por avión, la carga puede llegar de China a Alemania en unas 10 horas, pero el alto precio del servicio hace que sólo sea conveniente cuando se trata de mercadería que deba alcanzar rápidamente su destino.

Deutsche Bahn no habla todavía de precios concretos. Hay todavía muchos cálculos por hacer, teniendo en cuenta diversos factores. Por ejemplo, habría que velar porque los convoyes fueran cargados al tope de su capacidad de ida y vuelta, para abaratar costos. Y, de todos modos, es necesario tener presente que un tren de este tipo sólo puede cargar un máximo cercano a los 90 contenedores, mientras que un buque moderno está en condiciones de llevar casi 10.000.

Puente euroasiático

Mehdorn está seguro de que será un buen negocio y proyecta que, de aquí al año 2010, saldrá un expreso Pekín-Hamburgo diario, en cada dirección. Todavía el trayecto presenta varios obstáculos, propios de una vía férrea que atraviesa seis países: China. Mongolia, Rusia, Bielorrusia, Polonia y Alemania. Por ejemplo, hay tramos de trocha ancha y otros de trocha angosta, de manera que fue necesario trasbordar la carga en dos oportunidades. Además, el convoy original, de 1000 metros de largo, tuvo que ser dividido antes de llegar a Alemania, dados que en este país el largo máximo permitido es de 700 metros.

La meta es, según Mehdorn, tender un puente euroasiático terrestre. Con ello se abrirían atractivas perspectivas, considerando no sólo el transporte de carga desde y hacia China, sino también las posibilidades que ofrece Rusia, a mitad de camino. Como en todos los proyectos, al andar se hace camino. Pero, desde ya, con este viaje de prueba, la distancia entre Pekín y Hamburgo parece haberse acortado.

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