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Economía alemana

Exportaciones alemanas sufren histórica baja

La crisis económica ha llegado a los hogares alemanes. Tanto las exportaciones como el consumo interno sufrieron una brusca caída en 2008. La recuperación debe pasar por el apoyo a los pequeños y medianos empresarios.

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Eurokai, en Hamburgo, es el mayor puerto marítimo y fluvial alemán.

La economía alemana vive, primordialmente, de los productos y servicios que produce para la exportación. Una hecho casi diametralmente opuesto al carácter de la economía estadounidense, más basada en el consumo interno.

Hasta hace muy poco se creía que la crisis financiera, que ha degenerado en una económica, iba a golpear más a Estados Unidos y no tanto a Alemania que exporta más de lo que importa y cuyos mejores socios son justamente los mismos europeos. Pero como consecuencia de la creciente expansión de la crisis global, la economía alemana, exportadora por excelencia, empieza a dar señales de debilitamiento.

Las exportaciones cayeron en el reciente mes de noviembre a niveles tan bajos como no lo habían hecho en los últimos 15 años. Según la Statistisches Bundesamt, la Oficina federal de Estadísticas, en noviembre de 2008 las exportaciones se redujeron en 10,6 por ciento en comparación con octubre del mismo año. “Esta es la caída más brusca en un mes desde 1991”, apuntaron los expertos que presentaron este jueves 8 de enero de 2009 un reporte de la situación nacional en Berlín.

Los mejores clientes de Alemania son sus vecinos

De acuerdo con cálculos de la Oficina federal de Estadísticas, las empresas alemanas vendieron hasta noviembre de 2008 productos y servicios por un valor de 77,1 mil millones de euros al exterior. Comparados los volúmenes con el año anterior, el 2007, la reducción alcanzó un porcentaje negativo del 11,8. Sólo en octubre de 1993 ha habido una baja más drástica de las exportaciones alemanas que en aquella ocasión fueron del 13,3 por ciento.

Es más, los alemanes ven ahora cómo las exportaciones hacia sus mejores clientes, los socios europeos de la UE, se redujeron en 2008 en un 14 por ciento. Cifras estas que superan incluso los cálculos de los pesimistas.

La ya casi omnipresente crisis económica parece haber llegado a los hogares alemanes. El consumo interno obligó igualmente a una reducción de las importaciones en 2008. Los cálculos entregados por la Oficina federal de Estadísticas advierten que los alemanes compraron el año pasado 5,6 por ciento menos productos extranjeros.

Hasta los pesimistas se equivocan

Außenhandelsbilanz Originalwerte Milliarden EUR Freies Format

Balance de exportaciones alemanas 2002 - 2008 y proyección para el 2009.

“Las cifras son horriblemente malas. Sobre todo la zona euro está siendo seriamente afectada y la recesión es la mayor causa de ello”, comentó a la revista Spiegel, Ulrike Kastens, economista del Banco Sal. Oppenheim. Contrario a la suposición de los analistas que partían de una caída de “apenas” el 2,8 por ciento, la caída del 11,8 por ciento está causando conmoción en Alemania y la Unión Europea.

Alexander Koch, analista de Unicredit, va incluso más allá. Koch cree que “la demanda a nivel mundial se está resquebrajando”, por lo que es de temer que el Producto Interno Bruto (PIB) de la economía alemana también caiga. Lo que no sería una sorpresa, debido justamente al hecho de que la economía alemana dependa, en su mayor parte, de las ventas a otros países, también en problemas.

¿Qué hacer?

Pero como el manejo de una crisis tiene que ir más allá del diagnóstico, en Alemania se debate sobre los pros y contras de los planes coyunturales diseñados por el Gobierno de coalición de la canciller Angela Merkel.

La cierto es que si bien ha habido muchas crisis financieras, las condiciones en que cada una ha tenido lugar son muy diferentes. Nunca antes las economías nacionales habían logrado la fortaleza que hoy tienen, a pesar de la ya conocida serie de bancarrotas en los sectores bancario, crediticio y de inmuebles.

Ahora que, obligados por la crisis, varios Estados han tenido que intervenir, en la mayoría de los casos para salvar de la quiebra a bancos con dineros de los contribuyentes, surge la pregunta de los pequeños y medianos empresarios: ¿Por qué el Estado no ayuda al sector que más paga impuestos?; ¿Por qué se salva a bancos con dineros públicos después de que dilapidaron el dinero de sus clientes?.

La pequeña y mediana industria con la canciller

Berlín dará a conocer en los próximos días un segundo plan coyuntural que apunta a promover las inversiones en infraestructura, educación e investigación como motores de la economía interna. De si la pequeña y mediana industria van a ser tenidas en cuenta como éstas lo piden, está aún por verse.

Entre algunas de las propuestas para fortalecer la posición de las empresas se destaca la de crear un “escudo anticrisis”. Dicha protección no sería otra cosa que un seguro estatal que el Estado brindaría a través del Banco para la Reconstrucción (KfW).

¿Cunde el desespero entre empresarios?

El suicidio del reconocido empresario alemán Adolf Merckle, dueño del consorcio farmacéutico del mismo nombre y el fabricante de medicamentos genéricos Ratiopharm, ha conmocionado al mundo. Especulaciones en la bolsa amenazaban con quebrar sus empresas. ¿Es esta muerte sintomática para el estado del empresariado alemán? – “Para nada”, opina Patrick Adenauer, presidente del Gremio alemán de Empresas Familiares a la radio Deutschlandfunk.

“En nuestra asociación, que cuenta con 1,8 millones de empleados y que mueve el 15% del capital empresarial en Alemania - más de 300 mil millones –, el 20% de las empresas se queja de las dificultades para obtener créditos, pero sólo pocos están realmente amenazadas por la bancarrota”, responde Adenauer.

La pequeña y mediana empresa es la columna vertebral

En la realidad, las empresas alemanas proveedoras de los sectores automotriz y logístico son, hasta ahora, las más afectadas. Pero, según Adenauer, “el 90 por ciento de los empresarios alemanes creen que la situación empeorará”.

Justamente este viernes el sector de la pequeña y mediana industria se reunirá con la canciller para debatir las medidas coyunturales en concepción. Lo cierto, vaticina Adenauer, es que “programas de recuperación de la economía basados en la inversión de 50 mil millones de euros son un gota en el desierto, si se tiene en cuenta que Alemania tiene un PIB de 2.200 millones de euros”.

El presidente del Gremio alemán de Empresas Familiares concluye que “la vía para impulsar la economía tiene que pasar por el fortalecimiento de la pequeña y mediana empresa”. No en vano, los pequeños son los que en Alemania, y no sólo aquí, dan más empleos y pagan más impuestos.

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