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Europa

Explosiones en Bruselas: "Sabíamos que esto iba a suceder"

La explosión en la estación de Malbeek, en el corazón de las instituciones europeas, ha transformado el barrio normalmente abarrotado en una imagen fantasmal.

La Policía deja pasar solo a las ambulancias.

La Policía deja pasar solo a las ambulancias.

Al mediodía esta calle suele reventar de automóviles. Está fantasmal, la Policía deja pasar solo a las ambulancias. La prensa espera al pie del cinturón de seguridad. A cincuenta metros de la estación de Malbeek -en donde se registró una explosión a las 9:15 hrs. de la mañana que dejó 15 muertos y 70 heridos- , la dependienta de la lavandería "5 á sec" no oyó nada.

"Sólo vi gente correr y escuché las sirenas", cuenta. No tiene miedo ahora, teme por el mundo extraño que vamos a dejar a los hijos. "¿Cómo es posible que con toda la seguridad que hemos tenido después de los atentados de París hayan podido poner dos bombas en Zaventem? Si tuviésemos más seguridad no habría pasado esto", dice.

El farmacéutico de al lado, sí sintió la explosión. Pensó inmediatamente en un atentado. Pero miedo no tiene, desde que sitiaron la ciudad en diciembre la gente se ha acostumbrado a pensar que algo así puede pasar. Desde su puerta se puede entrever la entrada de Malbeek. Los heridos no llegaron a su farmacia, fueron transportados directamente a los hospitales. Al mediodía cierra sus puertas. Su automóvil está estacionado cerca de la estación. No puede acceder. Tendrá que irse a pie, no hay buses, no hay metros, no hay trenes.

A cincuenta metros de la estación de Malbeek.

A cincuenta metros de la estación de Malbeek.

Esperando a que abran la calle, una señora que vive a 30 metros de la estación da vueltas. No puede comunicarse con su marido que está en casa. No sabe cómo está. La Policía no la deja pasar, no quiere acompañarla. Los teléfonos no funcionan.

"Los musulmanes también son víctimas"

"Sabíamos que esto iba a suceder, aquí o en cualquier otro lugar de Europa. Espero que no reaccionen contra la comunidad musulmana, ellos también son víctimas como todos los demás", cuenta una periodista. Estaba tomando un café cerca de las instituciones cuando se enteró de las explosiones en el aeropuerto. Luego la del centro de la ciudad. ¿Miedo? "No, solo mucho dolor", comenta.

Mientras tanto en las escuelas han detenido a los escolares. Es mejor que los padres no los vayan a recoger, recomiendan. Que nadie se mueva de donde se encuentra, piden las autoridades. Aparte de los helicópteros, no se oye nada. El farmacéutico cierra sus puertas y se dispone a caminar. Es la una y media de la tarde, las sirenas vuelven a llenar el aire.

Mirra Banchón, desde Bruselas.

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